Además de gustarme la claridad con la que Lu logra llevarnos de la mano, durante algunos siglos, para entender como la ciencia instauró en nuestro cerebro el binarismo, celebro que también nos de un par de pistas de cómo los feminismos están abriendo las puertas para que esto ocurra.
"Para salirnos de un sistema binario que aplasta subjetividades, la solución no es abolir el género o criminalizar identidades. En cambio, debemos desandar la idea de vínculo causal entre genitalidad e identidad, entre identidad y rol, entre rol y sexualidad, entre sexo y género, entre biología y conducta, entre cerebro y mente"
En resumidas cuentas, este libro es un recordatorio de la importancia que tienen nuestras trayectorias de vida a la hora de vivirnos y también de que la bilogía no es destino.