No conocía estos libros y después de leerme este mi vida no ha cambiado en lo más mínimo, pero después de la polémica sobre la autoría y teniendo en cuenta el género que es, tenía que leerlo para ver si realmente era tan sorprendente que no fuese una mujer la que escribía esto.
Lo que pasó a continuación no te sorprenderá.
Solo hace falta echarle un ojo a alguna de las descripciones en el libro. En mi experiencia es lo que me habría hecho concluir que sí, se veía a leguas que había el típico escritor detrás de esto. No habría esperado tres, pero uno sí.
La muerta? Guapa. Eso es lo segundo que le viene a la cabeza al ver a una muerta: gitana, guapa y con la cara descompuesta. ¡Pero guapa! Ah, y que tiene el pelo precioso, a pesar de estar lleno de sangre y mierda. Esas cosas se ven, claro. Todo el sentido del mundo.
Lara? Guapa. Tan guapa que llegan a decir que no la matarían porque nadie mataría a un ser tan bello.
Alfredo Costa? Gordo. Y ya. No se si moreno, guapo o alto. Solo Gordo.
Juanito? Rumano, gamberro y barcelonista. Ni idea de su físico.
Elena Blanco? 50 años pero con cuerpo de treinteañera, no necesita gimnasio para mantener kilos y redondeces a raya. Guapa, por supuesto. Es importante saber que folla because.
Zárate? Para mojar pan (pero, eh, nada especial: "con el cuerpo trabajado en el gimnasio como la mayor parte de los agentes jóvenes"), pero ni puta idea de si es guapo o no. Solo se que la señorita Blanco se lo zumbaría en un parking.
Cintia? Todo lujo de detalles: alta, delgada, espigada y, por supuesto, muy guapa.
Chesca? Solo sabemos que está mamaísima, porque supongo que no les cuadraba que una mujer con músculos pudiese ser guapa, así que la tratan como a un tío todo el libro.
Miguel Vistas? Regordete, de mediana edad (que, teniendo en cuenta la descripción previa de Elena, ese dato no aporta nada) y mal afeitado. Otra vez sin saber si guapo o no.
La novia random? Poca cosa, pero guapa.
Las chicas son guapas y los chicos son atractivos, y eso si es que llega a decirse algo de ellos. Pero las chicas, ah, las chicas. SIEMPRE GUAPAS.
Al preguntarte al padre de la muerte de qué trabajaba, a lo que él responde que mensajería y trabajos de modelo, se nos dice que él se ve orgulloso de la belleza de su hija. Justo en esos momentos de duelo, de perder por segunda vez a una hija, el padre saca fuerzas para enorgullecerse de eso. Si no es bizarro, no se lo que es.
También me hace gracia que el momento en el que los padres la muerta se enteran de cómo ha muerto y se desmoronan, Elena solo quiera abrazar al padre y no a la madre, de la que casi se queja porque le clava las uñas en las manos. Pero supongo que ese ya es otro tema.
Saciada mi curiosidad, ya solo me quedaba centrarme en la trama, personajes y estilo, lo que me llevó a la siguiente conclusión: quien dijo que esto era la novela “más revulsiva de la literatura española” tiene un problema, porque es un libro que tira de tópicos sin parar. No aporta absolutamente nada al género (meter gusanos y niños que sufren no te hace ser súper rompedor), los personajes son planos y la historia predecible. Podría explayarme más, pero prefiero decirlo rápido y simple, que los que dan 203430 vueltas sobre lo mismo son los autores del libro y para pesaos ya están ellos.
El estilo me chirría en varios puntos. Creo que como guión de película bien, pero como libro no saben hilarlo especialmente bien. Hay poca descripción y la poca que hay son pequeñas anotaciones echas para que el actor se ubique en su personaje. Eso hace que todo tenga una pátina de… frialdad. Eso hace difícil empatizar con nadie, así que cuando llegan los momentos tensos te da un poco igual, porque encima se suma con lo predecible que es todo. ¿Es un desastre? No. ¿Es bueno? Tampoco. Es, simplemente, del montón. Le salva que los capítulos sean cortos y terminados un poco con cliffhanger, así que siempre terminas con ganas de más. Pero eso, again, no es innovador. De hecho es un recurso bastante usado en los thrillers por obvias razones.
Los personajes son planos. Has conocido a todos y a cada uno de ellos en otro libro, otra película u otra serie. La inspectora misteriosa que se calma a base de beber y follar, el poli joven sobreexcitado porque es poli, poli bueno-poli malo, el forense que no se asusta por nada y la hacker que todo lo ve todo lo sabe. El malo es muy malo, y los secundarios muy sosos. Tan sosos que si no aparecieran la mitad de ellos no cambiaría nada en el libro. Lo que todos tienen en común (principales, malo y secundarios) es que son una carcasa de algo que podría ser interesante, pero al parecer este libro no quiere, o no sabe, hablar de emociones, así que cuando al fin lo intenta parece que te esté leyendo el pote de champú mientras caga. No me da pena la inspectora porque no empatizo con su dolor y no puedo sentir pena por las cosas que hace porque no creo que ella sea consciente de por qué lo hace. El malo lo ha pasado muy mal en la vida, y me lo explican, pero ni así. No veo la chispa de la vida en nadie, ni siquiera en Zárate, que se supone que es entusiasta, justiciero y bravo. Lo único que veo es que le pica el capullo y tiene mucho ego, pero ya está.
Si queréis leer algún thriller moderno, sin duda tirad por Gillian Flynn. Es lo mejor que le ha pasado al género en años. Paula Hawkins, Romy Hausmann o incluso Karen M. McManus también me parecen recomendables aunque no lleguen a ser La Reina Flynn. Personalmente no me gusta recomendar autores de este género porque odio su manera de crear personajes femeninos (al inicio del review tenéis la clara muestra de por qué), pero supongo que Toni Hill también está bien, o Blake Crouch. Cualquiera de estos 6 humanos os lo hará pasar mejor con sus libros, no solo por argumento sino por calidad.
¿Leeré el segundo y el tercero? Tengo curiosidad por el último cliffhanger que se sacan de la manga, pero no se si tengo la paciencia para leerme 400 páginas de algo que tiene pinta de ser un más topicazo que este.