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Arquitectura del disenso

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«Las reflexiones de Ward sitúan la experiencia directa, personal y corporal, en la base de cada reflexión sobre la arquitectura. Observa el hábitat humano desde la perspectiva de lo cotidiano: una arquitectura de carne y hueso que se aleja de codificaciones disciplinarias.»

Colin Ward, uno de los principales pensadores anarquistas de la segunda mitad del siglo XX, fue también un observador incansable de la historia social de la planificación y la vida urbanas: dedicó más de veinte libros a las formas populares y no oficiales de construcción y manipulación de la ciudad. Las intervenciones recogidas en esta antología documentan sus reflexiones sobre arquitectura y urbanismo, realizadas con la precisión del erudito, la frescura del autodidacta y la pasión del militante. La mirada irregular y participativa de Ward —adelantado a su tiempo en su capacidad para vincular estrechamente arquitectura y ecología— rastrea las «semillas bajo la nieve» de una posible genealogía de prácticas constructivas alternativas, vinculando las experiencias y figuras más dispares: desde Bernard Rudofsky hasta los canteros de la Edad Media, desde Giancarlo De Carlo hasta los «paisajes improvisados» del sur de Inglaterra, sin olvidar a los autoconstructores de todos los tiempos.

176 pages, Paperback

Published October 25, 2023

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About the author

Colin Ward

59 books90 followers
Colin Ward was born in Wanstead, Essex. He became an anarchist while in the British Army during World War II. As a subscriber to War Commentary, the war-time equivalent of Freedom, he was called in 1945 from Orkney, where he was serving, to give evidence at the London trial of the editors for publishing an article allegedly intended to seduce soldiers from their duty or allegiance. Ward robustly repudiated any seduction, but the three editors (Philip Sansom, Vernon Richards and John Hewetson) were convicted and sentenced to nine months imprisonment.

He was an editor of the British anarchist newspaper Freedom from 1947 to 1960, and the founder and editor of the monthly libertarian journal Anarchy from 1961 to 1970.

From 1952 to 1961, Ward worked as an architect. In 1971, he became the Education Officer for the Town and Country Planning Association. He published widely on education, architecture and town planning. His most influential book was The Child In The City (1978), about children's street culture.

In 2001, Colin Ward was made an Honorary Doctor of Philosophy at Anglia Ruskin University.

Most of Ward's works deal with the issue of rural housing and the problems of overpopulation and planning regulations in Britain to which he proposes anarchistic solutions. He is a keen admirer of architect Walter Segal who set up a ‘build it yourself’ system in Lewisham meaning that land that was too small or difficult to build on conventionally was given to people who with Segal’s help would build their own homes. Ward is very keen on the idea of ‘build it yourself’ having said in response to the proposition of removing all planning laws, ‘I don't believe in just letting it rip, the rich get away with murder when that happens. But I do want the planning system to be flexible enough to give homeless people a chance’. In his book Cotters and Squatters, Ward describes the historical development of informal customs to appropriate land for housing which frequently grew up in opposition to legally constituted systems of land ownership. Ward describes folkways in many cultures which parallel the Welsh tradition of the Tŷ unnos or 'one night house' erected on common land.

Ward includes a passage from one of his anarchist forebears, Peter Kropotkin, who said of the empty and overgrown landscape of Surrey and Sussex at the end of the 19th century, ‘in every direction I see abandoned cottages and orchards going to ruin, a whole population has disappeared.’ Ward himself goes on to observe: ‘Precisely a century after this account was written, the fields were empty again. Fifty years of subsidies had made the owners of arable land millionaires through mechanised cultivation and, with a crisis of over-production; the European Community was rewarding them for growing no crops on part of their land. However, opportunities for the homeless poor were fewer than ever in history. The grown-up children of local families can’t get on the housing ladder’. Wards solution is that ‘there should be some place in every parish where it's possible for people to build their own homes, and they should be allowed to do it a bit at a time, starting in a simple way and improving the structure as they go along. The idea that a house should be completed in one go before you can get planning permission and a mortgage is ridiculous. Look at the houses in this village. Many of them have developed their character over centuries - a bit of medieval at the back, with Tudor and Georgian add-ons.’

Ward’s anarchist philosophy is the idea of removing authoritarian forms of social organisation and replacing them with self-managed, non-hierarchical forms of organisation. This form of federalism was put forward in part by Kropotkin and Proudhon and is based upon the principle that as Ward puts it- ‘in small face-to-face groups, the bureaucratising and hierarchical tendencies inherent in organisations have least opportunity to develop’

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Profile Image for Gemma entre lecturas.
816 reviews59 followers
December 9, 2023
Desde que conozco la editorial, desde que leo sus publicaciones, he aprendido sobre temas diversos, reflexionado sobre ideas que no se me habían ocurrido. Se gestionar mejor lo imprevisto, no sé lo que me voy a encontrar en cada ensayo, eso me da más seguridad lectora a la hora de enfrentarme a nuevos retos, ¿no es un enriquecimiento personal? Ese miedo al cambio hay que superarlo a poquitos, qué mejor que con la lectura en la tranquilidad de nuestro sofá. Somos animales de costumbres y nos da miedo el cambio o pereza, ¿y si la lectura no me gusta?, me dicen mis hijos, nadie te obliga a tener el libro abierto en las manos ni te sujetan los párpados con celo, puedes cerrarlo, pero… ¿y si te gusta? ¿Y si descubres un tema fascinante que no se te habría ocurrido? ¿Y si te engancha un género del que hasta ahora no habías dado oportunidad?



 


Y ahora sí, vamos con esta pequeña joya sobre la arquitectura del disenso, disentimiento. La primera sorpresa me la llevo en las páginas de inicio, en arquitectura no se estudian los edificios sin pedigrí ni fecha, es interesante, porque en mi pueblo como en el de muchos, las casas las levantaban la gente del pueblo, la mayoría de ellos dedicados a otros menesteres, y todavía siguen en pie después de ciento y pico de años. La mayoría de los edificios del mundo no han surgido con el trabajo de un arquitecto profesional, la gente construye sus casas usando materiales locales y conocimientos básicos adquiridos de la prueba y error y trasmitidos de padres a hijos. Es, Antonio, consciente, que ha levantado tres de las casas de mi pueblo, ¿qué desconoce los elementos del diseño que rigen la arquitectura? No me digáis que este punto de partida no tiene algo cómico. Ahora se importan materiales, que encarecen las construcciones, no sé si se mirará tanto las sobras y el despilfarramiento en las obras como se hacía antes, me da que no.




También nos adentraremos en lo que significa ser arquitecto, el arquitecto. Yo asumía que era un profesional independiente, pero resulta que esto es una pequeña minoría, sobre esto hay una evolución interesante. Un arquitecto antes, era el que sabía manejar con soltura, volúmenes y espacios, pero hoy, Geoffrey Vickers señala, «trata de comprender los problemas de las personas y ayudarlas a resolverlos».

Se hablará de que la arquitectura y las emociones de las personas van de la mano, el tema de las posesiones en la costa, la propiedad de un terreno. Pero lo indiscutible, lo que iremos viendo a través de esta lectura, es la huella del ser humano en el entorno, incesante, la evolución de la arquitectura para cubrir las necesidades es incuestionable. Y dentro de esta huella, algo muy sorprendente, que no sé de qué me sorprendo, hay admiradores de lo que a otros horroriza, se trata de los elementos decorativos que surgen de las entreguerras. Al final llegamos a una conclusión, cada asentamiento tiene su propia historia. Hubo un tiempo donde cada generación contaba con dejar en el patrimonio material parte de su existencia.

 


Para los amantes de la arquitectura, del diseño material o para los que como yo buscan algo fuera del círculo.    
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