"Fiel a la tradición familiar, mi mamá me puso Sídney", explicó dicha nieta, con la mirada fija en la taza de café del hospital. "A ella le hacía gracia llamarse Australia. Yo, la verdad, no sé qué voy a hacer si tengo hijos. Buscaré nombres de barrios, supongo".
Pangea nos muestra cómo la última fractura de una familia puede, también, unirla.
La autora logra armar una gran historia en 14 páginas y utiliza con gran habilidad el lenguaje como un recurso que no sólo sirve para contar historias sino para jugar con los significados y la doble lectura.
En una pequeña población una emblemática familia de doce hermanas —todas con nombres de países— la autora nos presenta a China —sí, así como lo leen— una de las emblemáticas hermanas Guerra —obvio, acá hay un juego de palabras con la Guerra Mundial— que está muy enferma y termina por llevarse un gran secreto al tumba. Pero todos sabemos que no hay mejor lugar para develar un secreto que un velorio. El remate de este cuento es simplemente ¡EXQUISITO!
"Fiel a la tradición familiar, mi mamá me puso Sídney, explicó dicha nieta, con la mirada fija en la taza de café del hospital. A ella le hacía gracia llamarse Australia. Yo la verdad no sé qué voy a hacer si tengo hijos. Buscaré nombres de barrios, supongo."
Pangea es la historia de una familia tan abrumadora y total que forma un continente con sólo reunirse. Se trata de un cuento humorístico, con tintes emocionales en su último tramo, que sabe aprovechar muy bien todos los elementos que propone: las personas como estados nación, con sus ejércitos en pie de guerra cuando algún miembro está por hablar de otro, ausente; con sus propias formas de hablar y sus costumbres incomprensibles para los otros. Destaca la fluidez de la prosa, su sensorialidad y, como ya dije (y repito a propósito, por su preponderancia), su humor.
Es chismecito de la colonia Portales. Habla sobre unas hermanas y su geografía, todas con nombres peculiares y correspondientes a lugares. Este libro es una joyita. Y no lo digo porque sea una joya de poco valor, sino porque es breve. No se dejen engañar. En 13 páginas hay una gran historia que te envuelve y te deja con ganas de más chismecito de las hermanas Guerra.