Iwa, Kasane y Sakura son las tres mujeres icónicas del terror japonés, espectrales bellezas de largos y lustrosos cabellos negros, cuya gélida y penetrante mirada hiela la sangre y atenaza el alma. Las historias originales que han inspirado las películas más terroríficas del cine japonés nacieron a principios del siglo xix gracias a Tsuruya Namboku, el genial dramaturgo del kabuki-terror.
Daniel Aguilar adapta por primera vez en idioma español los libretos originales de estas obras maestras y nos introduce en el nacimiento, desarrollo y esplendor del kabuki-terror. Un viaje a través de los bajos fondos de la ciudad de Edo donde ronin legendarios y mujeres agraviadas solventan sus afrentas en un ambiente impregnado de misticismo religioso, sangre, rapacidad, prostitución, homosexualidad y rencores sobrenaturales, todo ello tratado con un permanente barniz de humor negro.
Este libro ha caído en mis manos de casualidad así que no traía ninguna expectativa formada.
Terror Kabuki comienza con un extenso prólogo donde se nos relata la historia del género de terror e historias fantasmales dentro del teatro Kabuki, cuyo principal exponente es Namboku, el guionista del que trata esta obra. A mí, como persona con estudios universitarios centrados en Asia y sobre todo Japón, este tipo de prólogos me parecen una maravilla, y este aporta una gran cantidad de información muy interesante. Sin embargo, estoy segura de que a un lector casual le puede parecer bastante pesado, lo cual ya me parece que dirige un poco el público objetivo de esta obra.
En cuanto al contenido más propiamente dicho, este volumen recoge la traducción de lo que serían los guiones de tres obras Kabuki, pero adaptadas a un lector occidental que no tiene por qué conocer las convenciones del género o los chascarrillos propios de la época que hacían reír a carcajadas al público de la era Edo. Aún así, el propio traductor añade ciertas notas a pie de página para aclarar algunos puntos y, además, advierte en el prólogo de que hay que realizar un ejercicio de imaginación, pues el verdadero punto clave de estas obras era su elaborada y asombrosa puesta en escena, algo que se pierde al pasarlo a papel.
En cuanto a las obras en sí, tengo que confesar que las tuve que leer cada una de un tirón porque si no sentía que no iba a comprender nada. Todas ellas tienen una cantidad enorme de personajes, que imagino que en la obra teatral se diferenciarían por su caracterización (aunque al parecer un mismo actor Kabuki solía interpretar a varios personajes a la vez en cada obra) pero en el guión solo se nos dan un par de datos a modo de descripción. Esto, unido a las complejísimas relaciones entre ellos (vasallos de tal casa, familiares, amoríos, enemigos...) y a que muchos personajes encima tienen identidades secretas, hace que sea muy difícil seguir el ritmo de quién es quién y quién hace quién. Sin embargo, si consigues aceptar que no vas a poder llevar bien el hilo de todos los personajes, la trama de tragedia, romances prohibidos, horror y fantasmas que subyace en todas ellas es muy muy interesante y puede mantenerte enganchado. Me ha gustado especialmente poder reconocer el germen de algunos fantasmas japoneses (como los farolillos con caras humanas grotescas) que solía ver de pequeña en los capítulos de terror de algunos animes y que forman ya parte del imaginario japonés.
Algo que también he aprendido gracias a esta obra y me ha parecido súper curioso es que dentro de las obras se hacían muchos chistes que saltaban la cuarta pared y mencionaban a los propios actores, del estilo de "vaya, tal personaje me recuerda mucho al actor de kabuki tal (que lo está interpretando en ese mismo momento)". Cada vez que aparecía algo así me hacía mucha gracia.
En definitiva, si no le doy más estrellas es porque las propias obras resultan difíciles de seguir y un poco liosas, pero quiero aclarar que esto es debido a las obras en sí y al hecho de trasladar algo pensado para ser representado en un escenario a un medio puramente leído, pero nada debido a su traducción. De hecho, quiero constar que me ha parecido increíble el proceso de investigación tan extenso que se deja ver por parte del traductor y recopilador, y también que la traducción me parece muy buena y que cumple con la intención de acercarnos este tipo de obras a occidente. Ojalá nos lleguen más obras así, quizás incluso aún más adaptadas en una forma más novelada o incluyendo algun gráfico aparte de las relaciones de los personajes para tener como referencia.
Por último, recomiendo esta obra para quien tenga curiosidad por el Kabuki o el terror, pero teniendo en cuenta su complejidad y el resto de características que he mencionado.
Paseando por la librería me topé con la portada de este libro, no hace falta contar que me produjo una inmensa curiosidad.
Le di la vuelta al libro para enterarme un poco más de que trataba y pude leer palabras tales como venganza, terror, samuráis proscritos o monjes libidinosos. Evidentemente me emocioné al instante.
El libro contiene un amplio y detallado prólogo donde Daniel Aguilar nos explica detalladamente en qué consistía esto del teatro Kabuki y más concretamente refiriéndose a las obras Namboku IV como precursoras de un sin fin de productos del terror japonés. Queda claro que Aguilar sabe y conoce bien de lo que habla y lo deja patente. Es un erudito en estos temas.
En cuanto a las tres obras de terror Kabuki que contiene el libro no me han emocionado demasiado, tienen 200 años y es verdad que no estoy estoy acostumbrado a leer obras de teatro (Kabuki). Pero no me parece mal haber gastado el tiempo en ello, me han aportado los cimientos para comprender el terror japonés, además de enseñarme bastantes cosas que desconocía sobre las obras de teatro Kabuki.
En mi opinión recomendaría este libro únicamente a los aficionados a este tipo de género tan específico. Pero de no ser así, puede que te lleves una decepción al leerlo o quien sabe, quizás descubras un nuevo vicio al que engancharte.
¡Cuídense impíos!
Spoiler: Para mi la mejor obra ha sido la última de las tres.
Nunca había leído teatro japonés como tal y esta edición realmente lo ha hecho muy sencillo. Creo que las obras están muy bien adaptadas para que se puedan comprender mejor en la actualidad, a pesar de la gran distancia temporal y de contexto. Aunque creo que le falta algo de revisión ortotipográfica, sobre todo a la sección de la tercera obra, el trabajo de traducción y adaptación es admirable. Se supone que es teatro de terror, pero la verdad es que me he reído mucho. En muchos momentos se ha vuelto prácticamente una comedia de enredos y, de algún modo, lo ha hecho más disfrutable todavía.
Historias folletinescas con tramas enrevesadas (con todas esas relaciones de parentesco) y un tanto genéricas. Siento que tienen más valor como documento de la época y como antecedente del cine de terror japonés, que como obras de teatro como tal.