Este pequeño y bonito relato sobre la infancia y la vida lo escribió Yannis Ristos durante su estancia en el sanatorio de tuberculosos de Párntha, enfermedad de la que murieron también su madre y su hermano cuando él tenía 12 años.
Esta fue una de las primeras obras de Ritsos, considerado uno de los tres poetas y políticos griegos más importantes del siglo XX. Aunque tuvo diversos oficios –bailarín, actor o bibliotecario, entre otros-, cesó todas sus actividades durante los años que contrajo la enfermedad, donde estuvo recluido en diversos sanatorios. Allí fue donde tuvo contacto con intelectuales de Izquierdas en un contexto sociopolítico e histórico ocupado por el Nazismo y la URSS. Es a partir de este comienza a militar en el Partido Comunista Griego, un compromiso político que comparte con su creación política y literaria.
Ritsos se desliga del estilo clásico de la poesía griega, utilizando un lenguaje más claro y sencillo, cercano al pueblo, basado en el surrealismo en algunos casos, y en imágenes oníricas que reflejan la naturaleza y los paisajes. En este caso, el de una infancia lejana y ajena al devenir de la vida y en la inocencia; en la intimidad de los recuerdos, la búsqueda de la belleza, en los momentos complicados de la vida. Una exploración personal sobre lo vivido en un mundo irreal, donde el sol vive y siente, y cumple años como si fuera un mortal más. El simbolismo en su máxima expresión.
El sentimiento de libertad que produce el campo. Una libertad de la que Ritsos careció en diversos momentos de su vida, tanto por sus estancias en sanatorios como sus ingresos en prisión por motivos políticos; algo que modificó su estilo literario, transformando sus escritos iniciales sobre el horror, la destrucción y la barbarie provocadas por la guerra, en mitos clásicos, -como hiciera Kavafis un siglo antes-, en la belleza, el amor y la lírica.
Todo ello sin olvidar la lucha del pueblo, al que dedicó un canto a los guerrilleros comunistas durante la invasión nazi.
Una libertad que Ritsos siempre persiguió en su vida, llegando incluso a llamar a su hija Elefthería (libertad en griego).
@floresyunlibroenblanco