Compilación de una década de ensayos sobre literatura, escritura, lectura, autoras y autores de la genial cronista argentina.
Desde el futurismo radical de la omnipresente Virginia Woolf hasta el misterio intacto que sobrevive al suicidio de Alfonsina Storni. El amor por Chile, con la grafía exaltada de la oda a Gabriela Mistral, a Pedro Lemebel, a Raúl Zurita. Como él, María Moreno "Yo vi a las mejores mentes de mi generación...". Ricardo Piglia, Fogwill y Horacio González, algunas de la etiqueta periodística reserva a las amistades o a las obcecaciones la redacción del obituario. Pero aun así reúne una década de intervenciones críticas dispersas, publicadas en distintos medios, y las ponencias, discursos y presentaciones de libros leídas en voz alta tiempo atrás. María Moreno ha reescrito cada uno de estos microensayos que, en un solo volumen, reafirman su fenomenal erudición, su indispensable insolencia intelectual, su indómita vigencia.
La crítica
«Somos muchos los que consideramos a María Moreno la mejor cronista argentina de todos los tiempos y una de las voces documentales más lúcidas de la lengua, entre otras hipérboles razonables».Jorge Carrión, The New York Times
«Sus análisis desgarran el texto sobre el que se posa su mirada. La elaborada ingeniería crítica elude la solemnidad que suelen ostentar los aparatos críticos académicos ortodoxos. No porque la autora los desconozca; tan solo por elección de tono y configuración».Andrés Tejada Gómez, Otra Parte
«El cruce permanente, la sorna y la mirada al detalle literario y extraliterario imprevisto hacen también a la particularidad de su escritura».Natalí Schejtman, Radar
«...una poética de la lectura y una política de la crítica que, en vez de justificarse en la arrogancia del Juicio, se compromete en la reinvención de sus objetos. Su táctica es metódica y eficaz».Revista Ñ
«Lo que parece repetición se revela otra cosa. Leer será, incesantemente, el arte de ese desvío».Gabriel Giorgi, Bazar Americano
María Moreno es narradora y crítica cultural. Se inició como periodista en el diario La Opinión y en 1983 fundó la revista Alfonsina. Fue secretaria de redacción del diario Tiempo Argentino en el área de vida cotidiana y colaboró en el diario Sur y en las revistas Babel y Fin de Siglo. Es autora de la novela El affaire Skeffington (1992) y de los ensayos El petiso orejudo (1994), A tontas y a locas (2001), El fin del sexo y otras mentiras (2002) y Vida de vivos (2005).
Ok, hace unos meses leí acá mismo que un usuario de goodreads se quejaba porque el estilo de María era demasiado florido, opaco, incluso "inentendible". Para lo cual pensé, de entrada "este tipo es un infeliz, María Moreno es una de las mejores cronistas que ha dado el país, cómo es que se puede ser tan salame".
El tema, claro, es que este es un libro de "Elogios y despedidas". Donde tal vez sí haga falta estar un poco metido en los temas de los que habla o familiarizado con sus personajes. Muchos de los cuales son amigos, colegas, personas amadas al punto que la biografía de sus objetivos necesita sí o sí de una autorreferencia que por momentos nos deja fuera.
María escribe por momentos como si hablara sola, pero en realidad conversa con libros y con personas que compartieron junto a ella una latinoamérica convulsa. En particular las últimas 150 páginas son un diálogo unilateral con amigos y allegados.
Requiere, sí, un esfuerzo. Por más que esté comprendido en buena parte por anexos, prólogos y artículos que se pueden encontrar en el suplemento Radar y cia., la temática se pone por momentos bastante opaca.
Pero si uno se consigue contagiar de esa afinidad tan inevitable por el arte (en particular la literatura, y muy en específico por la disruptiva), tiene acá varias puntas de ovillo para mandarse a descubrir, por su cuenta, la obra de personajes que de otra manera se empezarían a deslizar hacia el olvido. Si es una estrategia para que uno vaya a averiguar por su cuenta cuales son esos detalles que se perdió en su monólogo, es una estrategia brillante. Y sino, es un mecanismo integrado maravilloso.
María despide desde su propia vida, pero elogia desde sus lecturas. Y esos elogios son el fuego que se propone salvar, como quien no quiere la cosa.
Considero que es un libro muy particular. Para un público demasiado específico. Como mencioné en un comentario anterior, se utilizan muchas palabras "difíciles" que dificultan la lectura. Todo el tiempo hace referencia a obras y escritores que ??? Lo recibí en una suscripción de lectura, a la que me sumé para descubrir nuevos géneros y autores. Definitivamente, esto no es lo mío. Sentí que este libro estaba dedicado exclusivamente a intelectuales.
Leer a María Moreno siempre me desconcierta en algún punto. En un punto que lejos de incomodar me deja sin palabras con la respiración acelerada. Primera pregunta que surge ¿para quién escribió María Moreno estos últimos años? Lleva en su voz la voz de una generación de autoras y autores que ya no están.
Leo su último libro publicado por Random hace unos meses. Es una oda y un réquiem a sus amigos. Podría decir a tiempos lejanos, un pasado mejor. Pero algo de esos tiempos sobreviven en su escritura —más que sobrevivir, se manifiestan luminosos en su sintaxis, sus jergas, el recuerdo para nada arbitrario—y entonces queda la sensación de habitar en sus palabras otra dimensión, un presente continuo en el que la cultura erosionada no erosiona porque hay (¿hay?), a través de su prosa, todavía calle Corrientes y bares llenos de discusiones literarias, hay militancias que son las mismas siempre, revistas de ayer que revelan y rebelan si tan solo fuéramos a buscarlas (ay, los archivos digitales, la tecnología puesta al servicio del bien).
Todo esto sin desconocer el campo de la literatura actual, sumergida en este también para hacerlo dialogar con los temas que siempre la interpelaron.
Como todos sus libros ‘Pero aun así’ es un manifiesto, su declaración de principios. Nos lo advierte primero en el título y después en cada uno de los textos que integran el libro. Casi al final, en el texto sobre Horacio González, escribe: “Como pensaba Lugones, y Horacio suele recordar, los muertos son el adobe de la patria. Nombrarlos se vincula a la idea de justicia, de hacer resonar, de impedir que se diluyan”.
Tal vez escriba, entonces, sí, para ellos. Porque dice, es posible que nunca dejemos de hablar con nuestros muertos amados. Y nosotros lectores tal vez seamos unos intrusos en esa conversación, con la obligación de absorber tanto amor y tanto ingenio, custodiando del olvido este pedazo de nuestra historia literaria, cartográfica y cultural.
Mi primer libro de María Moreno, estoy segura que elegí incorrectamente, pero acá estamos. Un glosario de varios escritores, explicados con su clara esencia, con admiración y otras veces con amor. Hay algunas y muchas referencias que realmente no capté. Es un libro que requiere que investigues en el momento y luego de leerlo. Es un libro para releer. De todas formas, me encantó.
Dos estrellas: una, porque prácticamente no entendí de cada crónica, relato. Es mi primera y ultima vez con Moreno. Y la segunda es porque algo hizo que lea todo el libro que son casi 400 hojas. No se qué fue. En fin, no debo estar intelectualmente preparado para ella.