Nahia Alkorta fue víctima de violencia obstétrica. Sufrió trastorno por estrés postraumático. Presentó una demanda que recorrió todas las instancias judiciales sin ser escuchada. Pero el Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer de la ONU le dió la razón e instó a España a adoptar medidas para erradicar la violencia obstétrica... «Un libro clave para entender la violencia obstétrica. Madres, padres, profesionales, ¡leedlo, por favor!». Dra. Ibone Olza, psiquiatra perinatal «Nahia desgrana las múltiples causas de que nosotros (los profesionales) acabemos formando parte de esos monstruosos procesos, y de las heridas y traumas que generan. Gracias por escribir algo tan doloroso, pero precioso y necesario al mismo tiempo». Dra. Laia Vidal Sagnier, obstetra y ginecóloga «Una historia que despierta emociones y consciencias, necesaria porque no somos caprichosas, no nos quejamos por vicio y no estamos obsesionadas con parir de una forma u somos mujeres, personas con derechos, y queremos lo mejor para nuestras criaturas y para nosotras, simplemente porque nos lo merecemos». Ascensión Gómez López, escritora, matrona y fisioterapeuta «El libro de Nahia ayudará a muchas mujeres a entender lo que les ha pasado, e incluso a protestar por ello. Es una lectura obligatoria para todo profesional sanitario que atienda a mujeres embarazadas, de parto o en puerperio». Dra. Teresa Escudero, médica de familia y doula
Un testimonio valiosísimo sobre las consecuencias de la violencia obstétrica y de atreverse a etiquetar y denunciar lo vivido como violencia obstétrica.
Un relato de horror con el que muchísimas mujeres se sentirán identificadas.
Una perspectiva interseccional brillante y omnipresente.
Es mi último libro del año. Es un libro duro y desgarrador. Nahia narra el nacimiento de su primer hijo. No es una novela, no es ficción, no es algo inventado. Me quedé helada. Cómo ginecóloga, cómo madre, cómo mujer que acompaña a mujeres en el mejor (siempre esperado) momento de sus vidas... En España la atención pública del nacimiento es mucho más cálida y avanzada que en México. Ahí el acompañante está permitido casi en todo momento, hay pelotas de pilates, comida durante la inducción, monitor fetal para cada paciente, matronas profesionales. Y también hay prisa, horarios, medicina defensiva, desconocimiento o rechazo al Plan de Parto. Nahia acudió al hospital por ruptura de membranas en un hospital de término, y terminó siendo operada por "aquí no hay inducciones a las 4 de la mañana" "aquí el ginecólogo soy yo". Fue separada de su bebé 4 horas sin razón aparente. No fue registrada en el expediente médico ninguna complicación materna o fetal. Ni ella ni su esposo firmaron consentimientos informados. Nahia no se queja de la vía de nacimiento de su bebé, si no de la FORMA irrespetuosa e inhumana en qué la trataron. Acudió a un grupo de ayuda de víctimas de violencia obstetrica, solicitó una disculpa del servicio de sanidad español, que al día de hoy sigue negada, y escribió este libro: íntimo, incómodo, triste y a la vez esperanzador. Nahia: tu eres la vocera de miles de mujeres no solo en España, si no en el mundo. Eres muy valiente al enfrentar al sistema que todo quiere controlar. Gracias por este impactante libro! PD: Cada persona merece venir al mundo con amor, respeto, cuidado y calidez, no solo de parte de sus padres, si no de sus proveedores de cuidado perinatal.
Brutal. Desgarrador. Cruelmente real. Doloroso hasta un nivel impensable. Cuando tu sueño se convierte en pesadilla. Sólo se me ocurre abrazar este libro, y tenerlo siempre presente.
Obligada lectura per totes les professionals sanitàries. La violència obstètrica existeix; no hi ha debat. I és una forma de violència de gènere/masclista.