No soy una gran fan de Dolly, pero sí lo soy de las biografías musicales en general. Y esta me llamó muchísimo la atención por tratarse de una figura que apenas conozco más allá de 9 to 5 o Jolene.
Es obvio que la autora adora a Dolly y eso se cuela entre cada página del libro, pero no me importó: el encanto, el carisma y la resiliencia de la cantante es suficiente para enamorarte de ella y de todo lo que es. No solo a nivel musical (Coat of Many Colors, que descubrimiento para mí), si no a nivel de feminismo también. Un feminismo pop, de clase baja, del que se transmite a través de actos y no solo con discursos y palabras. Su forma de enfrentar críticas con su particular sentido del amor ha calado mucho en mí, quizá porque en parte me siento reflejada en ese estereotipo de "rubia tonta" que debe defenderse con una lengua afilada y una sonrisa aparentemente amable. Pero eso ya es algo personal mío que me ha hecho conectar con la cantante.
Por no hablar de Dollywood, su parque de atracciones, o la Imagination Library, su programa para hacer llegar libros a niños durante cada mes hasta los cinco años de vida, por nombrar algo. Tengo la sensación de que podría sentarme a reírme con Dolly, a escucharla cantar o simplemente escucharla soltar perlas llenas de humor, y eso es algo que no todas las biografías de músicos consiguen.
Gracias, Bea, por este retrato americano y tan humano.