He aquí un inagotable suministro de ocurrencias en el uso cotidiano de la lengua española, sabrosos episodios de su historia, manipulaciones de los incansables separatistas, ridiculeces de políticos y otros pedantes... Y lo más perversas ingenierías lingüísticas de quienes, en España y en todo el mundo, pretenden imponer su tiranía mediante la censura de palabras e ideas. Y de postre, una sorprendente recopilación de esas meteduras de pata que cometemos todos los hispanohablantes, caudalosa fuente de despistes, genialidades y picardías promovidas desde hace siglos por el diablejo Titivillus. Aunque los asuntos aquí tratados sean todo menos irrelevantes, La lengua retorcida es tan enemigo de la corrección política, tan irreverente con los dogmas de la modernidad, tan incisivo y tan divertido que el lector acabará llorando de risa. ¡Y tanto en prosa como en verso! «Ya habrás comprendido, amigo lector, que te vas a embaular un libro destornillante. Así que ponte cómodo en tu butaca favorita y prepárate a disfrutar, que es gratis». —Amando de Miguel
Mi penúltima lectura. La sexuagésima primera de este 2023. Título: La lengua retorcida. Autor: Jesús Laínz Valoración: 🍺🍺🍺🍺
Rotundo, desternillante, certero y necesario. Un magnífico contrapunto para tanta tontería que tenemos que aguantar cada día bajo la excusa de la corrección política, la supuesta ofensa a los ofendiditos de turno, la igualdad por el lenguaje, que es otro embuste más de los que emputecen la lengua para su uso y abuso político, para el borrado, y para conseguir la tan ansiada neolengua del Gran Hermano. Un libro con el que he disfrutado mucho. Lo habría hecho como investigador que he sido del tabú y el eufemismo. Pero que me ha hecho llorar de risa en el metro, para sorpresa de viajeros. Se trata de un compendio de artículos que me hubiera gustado escribir a mí. Pero además, con explicaciones que, sin ser tan científicas como otros autores que han denunciado y explicado meridianamente la farsa de lo posmo, lo sostenible, lo free, libre de, la tolerancia 0, lo fluido, lo diverso, y demás invenciones, con argumentos contundentes sobre el estructuralismo y sobre el daño que autores como Derrida, Foucault y todos esos pseudo pensadores que agilipolló primero a las universidades americanas, y, por devota paranoia, más tarde a lo más progre de la ignorancia patria, generalmente agrupada, aunque no de forma exclusiva, entre la canalla podemita y sumí. El autor de este ensayo, no obstante, señala sin tapujos, circunloquio o prosopopeya el quid de la cuestión. Pero además, en sus últimos capítulos, y al margen de la asquerosa corrección política que tan bien analiza y denuncia en la primera mitad, incorpora varios artículos geniales sobre trabucamientos a la lengua en el ámbito de la medicina, de la ciencia, de la literatura la música, los refranes y frases hechas mal reproducidas, que hacen que el lector no pueda contener la carcajada, no por reírse de nadie, como si ocurre con los horteras y horteros posmodernistas, sino porque son ejemplos cotidianos y, esos sí, populares, que le pueden pasar a cualquiera. De verdad que es un pasatiempo muy ilustrativo e interesante. Conviene no cabrearse mucho pese a cómo está el tema en la actualidad y disfrutarlo con deportividad.