El mundo terrorífico de Junji Ito mezcla lo psicológico con toques de fantástico, algo así como el realismo mágico.
Este tomo cuenta historias cortas de Soichi, un sujeto deleznable, odioso, que logra su cometido de incomodar al lector.
Un chico oscuro, que gusta de ver y hacer sufrir al resto, con ingenio y maldiciones estilo vudú siembra terror entre familiares y compañeros de clase.
En la parte gráfica el dibujo está contenido y no explota tanto como en otros trabajos pero cumple en buen nivel para espantar.
Tiene momentos muy perturbadores como cuando se regocija en el sufrimiento ajeno o cuando escupe clavos.
Puede ser una buena entrada tanto al mundo oscuro de Ito como para el manga de terror.