Un hombre entra a una cafetería, pide un expresso doble y comienza a narrar microhistorias; mientras lo hace, nosotros tratamos de encontrarles un título, errando y meditando sobre la vida y su sinsentido.
Recomiendo mucho el libro, la edición está muy padre, contiene un crucigrama al inicio para que lo vayas llenando a medida que encuentras los títulos; además de que las ilustraciones, de parte de Kenia Cano, son muy buenas. La experiencia en general resulta bastante entretenida.