Me sabe mal poner una nota tan baja, teniendo en cuenta el esfuerzo que ha debido representar para el autor pero, sinceramente, creo que hay mejor literatura en cualquiera de los temas que se hayan querido tocar. Creo que si se hubiera separado la biografía familiar de los básicos sobre economía doméstica hubiera quedado mejor el resultado.
Para empezar el índice no es muy claro y, aunque de deja claro que se navegará por los 8 apellidos catalanes del autor, no hay ningún guión claro, lo que hace que vayamos leyendo sin ningún tipo de orden, repitiendo en ocasiones temas o anécdotas. Hay capítulos que no aportan nada y otros que repiten conceptos o ideas como que los judíos, catalanes, chinos y paquistaníes son emprendedores por naturaleza y se ayudan mucho entre ellos, que con su pareja desde el inicio hicieron un plan de ahorro consensuado desde que comenzaron a salir o que son todos muy cultos o políglotas, etc. Después de tanta repetición, y masajes intelectuales del autor a su estilo de vida, dan ganas de dejar la lectura la mitad. Por otro lado, aunque las anécdotas familiares estén bien, van más de lo mismo: “qué picardía tengo, que compro a 3 y vendo a 6”. Algunas de hecho, están muy aderezadas de vergüenza ajena (como quedarse los azucarillos de los bares y restaurantes, rebuscar monedas en máquinas de vending o similar)
Los capítulos sobre banca y bolsa son pobres y muy superficiales. Teodor habla un poco de todo, en ocasiones con excesivas enumeraciones y traducciones al inglés, alemán, francés y hebreo sin profundizar en nada. Además muchas ideas son subjetivas, sin estar contrastadas realmente con datos. Por otro lado, cuando hay datos, estos, no tienen sentido o son fórmulas que no tienen en cuenta el interés compuesto o determinados contextos. Hay un capítulo en el cual deduce que todas las personas de la población activa que no trabajan son ricos: no parados, deduciendo de forma errónea que que un 10% de la población entre 25 y 55 años que no trabaja, no lo hace porque es rica, cuando en ese 10% debe haber muchas personas sin recursos. Más adelante, se contradice diciendo que hay ricos que trabajan por lo que el porcentaje mostrado anteriormente no tiene sentido.
En definitiva, no es un libro que hable de finanzas o economía doméstica realmente. Si eres conocido, familiar o amigo del autor, te gustará. Si quieres un libro que realmente de consejos para generar riqueza, este no es. ¿Por qué no lo recomiendo? Porque no se habla en ningún momento de ETFs o del concepto clave en inversión: el interés compuesto, o de la importancia de los costes asociados a la inversiones (simplemente dice que es barato invertir y que se compare con la inflación o el PER)
Economía doméstica básica de estar por casa aderezada con recomendaciones a adolescentes (“las drogas son malas”).