Una novela que retrata la complejidad y lo siniestro del alma humana.
Antes de las moscas, del calor agobiante y la huelga en el cementerio, parece haber tranquilidad. Nadie ve que el pueblo ya está encerrado en su propio polvo de linajes feroces. Esperan un milagro. En medio del sofoco, la protagonista de esta historia está decidida a esquivar esa herencia. Hecha en la brutalidad y lo agreste, es una mujer que se sabe deforme. El misterio de su familia, de su madre dueña y señora, de su padre débil que mira el río. Ella planea la desaparición de lo que son. Pero nada alcanza cuando lo que tiene que pasar pasa y viene con fuerza salvaje. La llegada de dos extranjeros con sus biblias en las manos cambia el destino de las moscas, de la familia y de los habitantes del pueblo. Hay una No confíen en lo que llega sin avisar y se queda. En El amor es un monstruo de Dios, Luciana De Luca retrata la complejidad y lo siniestro del alma humana. La oscuridad del amor y sus representaciones son encarnadas en personajes que deambulan sin un dios que los salve.
Moscas que aparecen y desaparecen a golpe de fe. Enamorarse de lo prohibido o no querer hacerlo para extinguir a la humanidad. Milagros que lo son solo cuando el pueblo enfantasmado lo decide.
Dicho de otra forma: como si mezclaras un poquito de El cielo de la selva, de Pedro Páramo, de Pura pasión, de La tiranía de las moscas y de Las primas y te saliera bien.
El universo que propone Luciana de Luca es tan rico, tan envolvente y oscuro, tan corporal y espeso y, sobre todo, tan bello. La novela está escrita con un estilo poético pero preciso (precioso) que explica a unos personajes de los que me gustan: odiosos y crueles algunos; que habitan la periferia y lo marginal otros. Todo sucede en un pueblo asfixiante infectado de moscas, además, donde lo maravilloso o lo sobrenatural parece a punto de suceder todo el tiempo, pero donde también queda espacio para el amor, lo furtivo y lo dulce.
Lo he disfrutado tanto y me ha parecido tan único... aunque, eso sí: en mi estantería lo pondré junto a las novelas de Elaine Vilar Madruga y de las de Irene Solá; y también al lado de los cuentos de Mariana Enríquez y de los de Cristina Sánchez-Andrade. Hasta procuraré que esté lo bastante cerca del Pura pasión de Ernaux para que le pueda guiñar un ojillo de vez en cuando.
Es una novela perfecta. Su lenguaje es un hallazgo: crudo, poético. Tan cerebral como sensible. Los personajes son entrañables. De ellos se dice lo necesario, del pueblo en que transcurre la acción se dice lo necesario y aun así no hay palabras que falten. Novela hermosísima en la que pensaré por mucho tiempo.
Con una prosa poética y perturbadora, se construye un drama rural cargado de simbolismo y belleza oscura. Ambientada en un pueblo donde lo folclórico se funde con lo gótico, la historia aborda temas como la herencia familiar, la represión y la fe distorsionada. La atmósfera opresiva —potenciada por elementos como una plaga de moscas o una huelga en el cementerio— funciona como espejo del dolor íntimo de su protagonista, atrapada entre su deformidad emocional y un deseo visceral de liberación. El vínculo materno-filial es el eje emocional del relato: una madre autoritaria, una hija que busca romper el destino impuesto, y una familia que se tambalea entre el amor enfermo y la necesidad de fuga. De Luca convierte este lazo en una metáfora poderosa del encierro, explorando el drama con sensibilidad, intensidad y crudeza; acá lo poético y lo siniestro se abrazan sin miedo.
"El hombre es el cuchillo del hombre; el amor es un monstruo de Dios". • Luciana me conquistó con esta historia desde la primera página. Dura, tormentosa, llena de sombras y alguna que otra luz que se desplegó a lo largo de la novela. La complejidad del alma humana frente a lo conocido y desconocido también. A la oscuridad que permanentemente nos ronda y a veces dejamos entrar. La historia de un pueblo feróz, siniestro y sin vuelta atrás, desde los ojos de una niña y luego adulta. La mirada de ella frente al desamor de una madre dueña y señora, y un padre sumiso, sombrío, invisible, fantasma. Ella y su hermano, desterrados de su propia casa y criados en el barro y a lo poco que obtenían de esa tierra que tanto odiaba. La llegada de dos desconocidos, y un amor que ya caminaba en puntas de pie para que las sombras de este pueblo no lo hiciera desaparecer en un suspiro. Pero ella sabe. Sabe que lo que inició esta historia es solo el recordatorio de lo podrido e irrespirable que es su existencia. Planear la desaparición de todo lo que conoce y nunca más volver. • Terminé esta lectura con el corazón en la mano y con la certeza que estoy frente a una grandísima autora (y muy nuestra 🇦🇷) Primera vez que la leo y no será la última.
Qué maravilla de novela. Tan oscura, tan asfixiante, tan bella… de esas historias que disfrutas casi más la forma que el contenido. Necesito releerla para asimilar y terminar de entender algunas cosas, pero, ¡guau! de las mejores lecturas del año sin duda.
“Yo andaba por las calles haciendo fuerza contra el piso para sostenerme a flote porque la gravedad me tiraba para abajo, porque la tierra me quería tragar entera y yo era demasiado grande y demasiado grande era el esfuerzo que tenía que hacer para no desaparecer.”
“Se quedó por los hijos, decían. Porque los hijos son pozos y lo chupan a uno y le entierran más hondo las raíces. Hay que ser hombre, muy hombre para irse y dejar todo. Él no pudo.”
me pareció increíble. no me acuerdo si leí algo de ella anteriormente pero me pareció exquisito. ni idea cómo, pero reflejó mis ganas de romperlo todo, de irme y no mirar para atrás. mándenle cumbia apenas puedan.
La autora escribe desde un lugar donde el lenguaje se vuelve cuerpo y el relato se desborda de forma casi primitiva. Un libro que huele a barro, sudor y carne cruda, que te adentra en un ambiente incómodo, opresivo y desolador… un libro que más que leerse se atraviesa.
es tan crudo, directo y visceral y a la vez tan poético. mezcla muchos de los temas que más me gustan y propone narrativas muy interesantes. es tan fácil de leer porque te sumerge de una manera muy especial. muy recomendado :)
Una historia oscura y opresiva, que te va envolviendo en sus páginas hasta devorarte. Te interpela y te incomoda sin piedad a medida que avanzas en la lectura. Novela que narra la vida de un pueblo "en el culo de otro Dios" donde las moscas parecen adueñarse de cada rincón, ensuciándolo todo. Una madre indiferente; un padre que se refugia en los libros y una joven que nace signada por la fealdad y la desgracia... hasta que un día, dos forasteros llegan al pueblo y lo cambian todo. Tremenda la manera de narrar de la autora. Aunque la novela no tiene diálogos, te mantiene "atada" todo el tiempo. Súper recomendable!
Vaya pasada, menudo viaje, qué barbaridad, qué voz, qué lenguaje, qué prosa, qué TODO!!! El único PERO que le cargo encima es lo poco que dura y la ancha separación de párrafos; una novela mucho más seguida hubiera guindado las vueltas que te mete, como un remolino!!
"Sin nada que lo tapara, le asomaba un cuerpo lleno de nudos, un cuerpo más de árbol que de hombre". La historia del libro está bien, pero su grandeza reside en como está escrito, con una forma oscura y bella que prácticamente convierte la narración en poesía en prosa.
A veces hay que decir WOW y poner cinco estrellas. Qué cosa mágica la de este libro en la que lo sórdido y lo bello se abrazan y se huelen para confundirse.
Terror latinoamericano slop. Otra obra más de esta corriente de terror oralizado con tramas escabrosas pero poco elaboradas. Esta intenta tener un tono mas poético, pero no lo logra.
Sobre todo al principio el estilo me parecía algo molesto pero me fue ganando. Lodo, fluidos, fiereza, crudeza: mi rollo. "Lo que es la fe, la fe encarnada, ligada a la carne como los huesos, decía, no la había sentido tanto".
que hipnótico es este libro, que bello escribe luciana, esa relación entre madre e hija, entre ser una hija a la que no han querido y plasmarlo tan crudo y real y bello, en ser una madre que no quería serlo. sólo queda decir wow
Por vivir en lo chato, cuando quemaban yuyos, maleza, el horizonte se manchaba con humo y nosotros nos emperrábamos en decir que eran volcanes. Corríamos por la calle en competencia de velocidad, a ver quién llegaba primero a esa cordillera negra que se evaporaba hasta hacerse invisible. Era muy parecido al enamoramiento: correr con el cuerpo entregado, tropezando, para llegar hasta un fuego que no se iba a poder alcanzar nunca, pero estaba, estaba, estaba ahí.
Mucha oscuridad y alguna pequeña luz. Solo tres estrellitas porque me costó comprender de qué iba la vaina. Sin embargo hablar del librito y sobre todo escuchar a la autora me encantó.🪰🖤
me gustó muchísimo. gran descubrimiento del año. sombrío y angustiante retrato de la relación de una madre y su hija. la soledad, el deseo, la muerte. todo muy bien escrito.
"El amor materno y sus lazos de ahorque. sus bridas. Hacer del dolor una danza."
Mientras leía este libro no podía evitar que mi cabeza repitiese que es lo que pasaría si Silvana Vogt intentase escribir una novela de Gabriel García Márquez mientras Elaine Vilar supervisa el proyecto.
Esta mixtura, que en principio suena maravillosa, quizás no haya salido del todo bien. Como cuando mezclas chorizo con crema pastelera: todo esta rico, pero a veces no debe ir de la mano. ¿O habré inventado la ambrosía del siglo XXI?
Con todo, es una novela hipnótica y bellamente escrita —desde lo grotesco—, que te atrapa desde la primera hasta la última palabra. Teniendo en cuenta, eso sí, que es un texto más sensorial que narrativo, no porque no haya trama o un desarrollo de la historia, sino porque esta se acaba resbalando un poco por ti, no se impregna. Tampoco pasa nada, hay libros así.
Pero sí que es verdad que tiendo a pensar que, al final, los seres humanos recordamos historias, no estilos de escritura. Y, por desgracia, me temo que la historia que me han contado en “El amor es un monstruo de Dios” no ha resistido ni el paso de un día dentro de mí.
No me arrepiento de su lectura ni mucho menos, pero creo que es un libro más para quien busque una experiencia concreta, y no tanto para quienes busquen algo más de poso al leer una novela.
libro con un lenguaje casi poético y una historia trágica y cruda donde el amor y el odio están en constante enfrentamiento. me ha gustado. un poco contrariada con el formato, los capítulos cortos te hacen engancharte pero me ha fallado que este demasiado fragmentado y creo que eso ha hecho que no conecte tanto con la historia y los personajes. aun así una estética terrible y preciosa.
No he dejado de pensar en carson mccullers y en la balada del café triste pero no como repetición de ideas sino porque ambas escritoras tienen una habilidad espectacular para crear una atmosfera donde lo grotesco sirve de vía para retratar la humanidad, el dolor y y el amor. Espectacular espectacular, gracias Pere.
Me cuesta mucho entrar en los libros de Luciana, pero una vez entro, no puedo salir. Son hipnóticos.
Este libro es raro en contenido (no tanto, pero sí), pero hermoso en las formas. Adoro su dominio de lenguaje y también su prosa tan poética. La crudeza y la belleza, dos en uno.
Menudo libro y menudo universo. Me he metido de lleno en esta historia, en este pueblo, en esta forma de narrar tan poética y a la vez tan cruda. Una historia donde las moscas acompañan, donde lo efímero que es decidir si algo es un milagro y que ya no lo sea, lo fácil que es opinar sobre las vidas ajenas y decidir sobre los demás, y lo contradictorio de las pasiones. Pelos de punta. Unos personajazos, un ambiente tétrico que absorbe y una protagonista a la que acompañamos y nos acompaña. Ganas de reelerlo.
4,5⭐️ Una historia de amor contada desde sus rincones más oscuros y contradictorios. Me ha gustado mucho, pero lo que más me ha impresionado ha sido la voz de la autora. Qué manera de escribir: intensa, afilada y llena de fuerza!! Me ha tenido enganchada de principio a fin! Me ha encantado!
"Por ser tan grande, por tener este cuerpo, iba mirando siempre para abajo, con miedo a tropezarme con las raíces de los árboles, con mis pestañas mismas, con el rechazo en la mirada de la gente. Iba por el pueblo contando hormigas en vez de nubes."
Como asomarse a una pintura negra de Goya y enfangarse y llenarse de luz a la vez. Lo he leído sin respirar. Agradecidísima a Nicole por esta barbaridad de libro.
Y la primera parte, con la huelga de sepultureros, las moscas ocupando las ciudad como una plaga bíblica, los silencios del padre, las ventanas cerradas...es increíble cómo escribe Luciana, como puedes sentir el calor a lo Camus en El extranjero o el mal augurio de la muerte, el río o las túnicas blancas que vendrán en la piel al leerla. Monstruosa y magnífica; como un milagro.