Esta es la historia del hombre que, en su propio tiempo, mereció que se le diera el título de rey de los hispanos. Un hombre que fue señor de la guerra invencible, legislador sagaz, estadista genial… y padre fracasado. Cuando subió al disputado trono visigodo, Hispania era una tierra sumida en la violencia y el caos, fraccionada en múltiples señoríos y reinos, donde los godos, en verdad, no eran dueños sino de la tierra que sombreaban sus lanzas. Cuando murió, dejaba tras de sí un reino poderoso y bien gobernado, en el que godos e hispanorromanos se regían por una misma ley, y en el que su voluntad se había impuesto desde el Fines Terrae hasta el Ródano, y desde el Cantábrico hasta las proximidades de las Columnas de Hércules. Si Leovigildo hubiera sido rey en las contemporáneas Britania o Escandinavia, su vida hubiera sido leyenda. Pero fue rey en Hispania, y sus hechos son historia. Porque fueron historia, el gran rey se merece una biografía en la que se aborden no solo los hechos de su reinado, sino que también rescate su personalidad para tratar de comprenderlo no únicamente como guerrero y soberano, sino también como ser humano, con sus claroscuros, que en él fueron muchos. Y no solo a él, ni no también a su poderosa e intrigante esposa, la reina Gosvinta, y a sus enfrentados hijos, Hermenegildo y Recaredo, que, junto a su padre y los demás señores del Occidente postromano, tejieron una roja red de conspiraciones y traiciones, de batallas y asesinatos, que desembocarían en una terrible tragedia familiar. Esta nueva biografía de Leovigildo del gran especialista en el mundo visigodo José Soto Chica nos permite asomarnos a lo más tenebroso del alma humana y al bélico estruendo de una Hispania peligrosa, a un agitado y hostil mundo en el que todos pugnaban por sobrevivir, pero en el que solo uno, Leovigildo, supo triunfar y persistir.
Me hallo inmerso en plena etapa visigoda, lo confieso. Recientemente, a raíz de afición a los paseos y al podcasting, he retomado mi afición por la historia y he descubierto la España de la tardoantiguedad y la alta edad media: he pasado de no saber qué ocurrió en la península antes de que Tariq desembarcara sus hordas mahometanas y le pasara la mano por la cara a Don Rodrigo y remontarme por su ascendencia hasta memorizar el nombre de cada rey godo, como en la infancia de mis padres. Es asombroso lo poco que conocemos de este periodo, la de mitos que hay alrededor. Si la edad media ya tiene una leyenda negra, la de los siglos posteriores a la caída del Imperio Romano de Occidente es fulígena, un agujero negro de perversa ignorancia. Si Leovigildo, primer rey de los hispanos, hubiera sido vikingo, la de series que tendría. Ojala: hubiera preferido ver a un montón de flipados barbiluengos de frondosa cabellera que a flipados con las sienes rapadas, como si fueran Punky, el pingüino de los helados de Kalise.
A José Soto Chica lo conocí por su podcast, El Oro de los Tigres, que codirige junto a su hijo, Ciro, dedicado a la historia, la literatura y la filosofía. Diseñado para mi, vaya. Soto Chica es historiador, especialista en el mundo visigodo y bizantino, y autor prolijo donde los haya, pues en estos últimos seis años lleva más de seis libros publicados, alternando entre ensayo y novela. No sé como se manejará en la novela, pero desde luego que sabe cómo escribir ensayo: leerlo es como sumergirte de lleno en el periodo que te está contando, como si fuera una crónica, pero narrada con el estilo de los trovadores. Soto Chica no puede evitar sentirse fascinado por el personaje de esta biografía, el rey Leovigildo, y no se lo oculta al lector. No cae en la apología ni en la hagiografía, pero se nota el cariño hacia la persona y el personaje: celebra todos sus aciertos, pero no le exonera de sus errores, que fueron muchos a lo largo de su corto, pero intenso, reinado. Es un enfoque ensayístico que pocas veces he visto en este tipo de divulgación histórica.
Leovigildo, rey de los hispanos, es un ensayo que te descubre un periodo histórico fascinante. No es solo una enumeración de las campañas del conquistador de la Oróspeda, Cantabria y la Galaecia sueva, sino un fresco de la sociedad, de la política y la cultura de la época. Porque la había. Y mucha. Gracias a este libro he conocido que los visigodos no eran solo bárbaros salvajes, sino que construyeron ciudades como Recópolis y Victoriaco, que se sentían herederos de los romanos, y en ocasiones hasta más romanos que los de la gens Flavia. Además, leer hace poco el libro de Barbaros en defensa de Roma me ha ayudado a apreciar que ese morbus gothorum del que hablan muchos historiadores, esa propensión a la violencia parri y fraticida, era más romano que bárbaro, porque vaya que ser emperador en el siglo IV y V era una profesión de riesgo. Esto es lo mejor que se puede decir de un ensayo, que ayuda a eliminar prejuicios.
Continuaré con Soto Chica, no sé si con su novelística, pero de seguro con el resto de su ensayos. Como he dicho, estoy en mi etapa visigoda, y aún me queda mucho ensayo godo por leer.
Si George R.R. Martin, en lugar de haberse inspirado en los Reyes Malditos para imaginar la saga de Juego de Tronos, hubiese conocido la vida y milagros de Leovigildo y todo su entorno, creo que hubiera podido añadir muchos más matices a su creación.
Una trayectoria fascinante tanto la del primer rey de Hispania como la de los reinos y actores/actrices con los que convive, y que tan maravillosamente nos cuenta José Soto Chica.
Más que un ensayo parece una novela, tratando de poner luz en los episodios que las pocas crónicas existentes no detallan... o en aquellos que, dado que la Historia muchas veces la escriben los que la cuentan, no se ajustan seguramente a lo que aconteció.
Una auténtica gozada de lectura que no puedes dejar pasar.
Esta lectura de Soto Chica es otro gran acierto, un auténtico imprescindible de la divulgación histórica en nuestro país. El autor se adentra en un periodo histórico muy complicado debido a la escasez de fuentes, pero logra ofrecer una aproximación fascinante al reino de los visigodos y a su gran rey, Leovigildo. El ensayo, escrito con una prosa bella y fluida, nunca pesa en la lectura y nos transporta a esa época con una facilidad impresionante. A pesar de la dificultad que puede suponer seguir la trama con tantos nombres y familias, Soto Chica consigue mantenernos enganchados a este auténtico culebrón histórico tan interesante. Muy recomendable.
El autor nos presenta a Leovigildo como un hombre de su tiempo, que supo adaptarse a las circunstancias y aprovechar las oportunidades que se le presentaron para imponer su autoridad y su visión política sobre un reino diverso y conflictivo. Fue también un gran estratega y un guerrero implacable, que expandió sus dominios y derrotó a las diferentes entidades políticas que dominaban la península, tanto internas como externas. RESEÑA COMPLETA: https://atrapadaenunashojasdepapel.bl...
Biografía bien documentada, concisa y para nada difícil de leer y hasta por momentos bastante entretenida por la vena literaria que le sale algunas veces al autor.
D. José Soto Chica ha aunado aquí su faceta de gran historiador con su faceta de gran narrador de historias, dando como resultado una obra magnífica en todos los sentidos. Ni un solo pero