Estamos ante un ensayo muy bien configurado que logra abarcar varias dimensiones: técnica, estratégica, política, económica, social y humana. Estas dos últimas no suelen ser tan habituales en trabajos sobre geoestrategia y geopolítica, o no de una forma tan minuciosa como el autor nos lo presenta en este libro. Además, realiza un buen trabajo de prospectiva poniendo sobre la mesa los problemas actuales con las tierras raras, desgranando diferentes elementos como lo son metales pesados y metales verdes, entre otros. También presenta un futuro y una posible evolución del control y abastecimiento (o desabastecimiento) de estos preciados minerales.
El punto de vista elegido es el occidental, haciendo especial hincapié en los modelos de seguridad y defensa y como quedarán inoperativos u obsoletos según se tenga o no accesos a estos minerales. Pero no será lo único; como bien apunta el autor, todo el tejido industrial puede verse afectado hasta tal punto que el delicado equilibrio entre el cuidado medioambiental y la dependencia de los combustibles fósiles se vuelva insostenible.
Además, me gustaría destacar otra de las fortalezas de este ensayo, pues lanza unos mensajes claros y contundentes con respecto a las tierras raras y la necesidad de las mismas, pero sin descuidar la parte técnica y científica. Así el lector puede profundizar cuanto quiera no solo en esta situación geopolítica, sino también en los aspecto de producción y tratamiento de estos materiales.
Por último, y de forma trasversal, de este texto se puede extraer otras enseñanzas que implican valorar a otras potencias que no se solían tener tan encuesta desde Occidente. También abre los ojos (más aún) con respecto al coste humano de la supervivencia de la industria y el horror que supone sobredimensionarlo con derroches y lujos.