Con una interesante construcción narrativa (que intercala interrogatorios policiacos con notas periodísticas con entrevistas a distintos personajes), esta novela revela un muy puntilloso fresco sobre la sociedad cubana contemporánea, sin caer en denuncias ni críticas: es una notable descripción de las formas culturales, sociales, políticas y hasta lingüísticas de la isla caribeña.
Basada en un suceso real, esta obra nos presenta a Manuel Ricana, un español exiliado que amasó una fortuna en otro país europeo, y que decide regresar tras el fin del régimen franquista; pero, al darse cuenta de que la España liberal no es lo que esperaba, decide partir a Cuba, un "paraíso erótico" donde, después de introducirse poco a poco en el mundo de la prostitución masculina (sin importarle incluso que haya gente de la milicia), un día es encontrado muerto, calcinado, por la polícia.
Como dice Oswaldo Gallo-Serratos, "lo que fue un simple comentario sobre la desventura de un español en los años noventa se transformó en un asesinato novelado del que hoy podemos al mismo tiempo disfrutar y compadecernos. La línea divisoria entre ambos verbos está muy difuminada. De Santiago a La Habana, los testimonios recopilados constituyen no solo una exquisita muestra de las particularidades de la jerigonza cubana, sino un auténtico homenaje a la cultura y la resistencia de la isla caribeña".