Acabo de terminarlo, como psicóloga y analizante durante años, me pareció un libro muy fantasioso, irreal y hasta infantil. En este libro hay una idealización de la pobreza y de la situación de calle, en la cual todos los personajes vienen de un origen acomodado, de dinero familiar, acceso a la educación y a privilegios como viajar por el mundo, hablar distintos idiomas, acceso a analizarse, etc.
Haciendo entender que el pobre es pobre porque quiere y no por un contexto social, económico y político. Poca empatía con la mayor parte de la población argentina y latinoamericana, que claramente no vive esta realidad.
Y con respecto al análisis y a la fantasía, de que cuadros tan intrincados, y difíciles como una fobia, neurosis obsesiva, y síntomas como ataques de pánico, hipocondría, represión y olvido, duelos no resueltos, acumulación compulsiva, son tan fáciles y rápidos de resolver, es algo peligroso de transmitir. Hay que tener en cuenta que hay gente que no conoce y no ha estado en análisis, y que esto puede llegar a hacerlos pensar que hay soluciones mágicas y rápidas, cuando es un proceso largo, difícil y de muchos años y dedicación de parte del paciente y analista para alcanzar cambios y mejoras.