No sé, a mí me ha parecido brutal. Es un libro redondo, diferente, salvaje, en una América salvaje. Una especie de Thelma y Louis, pero con mucha testosterona, y con algo de humanidad de vez en cuando.
La historia, el contexto y los personajes están bastante bien construidos. Sin embargo, el relato resulta atropellado, con decisiones de los personajes que en muchas ocasiones no se comprenden. Además, ocurre que muchas veces hay que imaginar lo que ha pasado, ya que no se explica bien.
Andre y Smoker son hermanos y alcohólicos a partes iguales y deciden ir en busca de la hija de Smoker, que ha sido secuestrada por un reverendo de poco fiar, llevan un oso en un pickup, whisky y tabaco, quién necesita más. Es un libro curioso pero, a pesar de ir en la línea de las apacherías de Mono Azul, se hace denso y lento en bastantes capítulos, fluyendo poco o quizás sea esto algo intencionado, transmitiendo la embriaguez de prácticamente el total de los personales de la novela. Intuyes lo trágico desde la primera línea y no es una mala historia, todo lo contrario, sin embargo no atrapa.