El jugador, como dije, me ha parecido que tiene unas descripciones muy buenas, pero más allá de eso, la historia no ha conectado conmigo. No entiendo las decisiones del protagonista y la historia me resulta forzada.
En cuanto a Un trance difícil, si bien parecía que iba a gustarme más al comienzo, acaba siendo bastante lioso y no termina de cerrar la historia como me hubiera gustado.
"Vivo, ni que decir tiene, en perpetua zozobra; juego cantidades muy pequeñas y estoy a la espera de algo, hago cálculos, paso días enteros junto a la mesa de juego observándolo, hasta lo veo en sueños; y de todo esto deduzco que voy como insensibilizándome, como hundiéndome en agua estancada."
Mi primera lectura sobre un autor ruso. Me sirvió para adentrarme en este tipo de literatura.
Refleja demasiado la obsesión y locura que uno puede tener al momento de apostar, lo que extrañamente lo hace bastante actual a estos tiempos. Lo bueno, es que deja un buen mensaje al final.