Planetas habitables, cuarto libro de poesía de la increíble Elisa Díaz Castelo, me confundió bastante. Se trata de su poemario más libre. En él, explora registros ya apropiados por la autora, como esas analogías que realiza mágicamente entre la ciencia y las cosas de la vida. También se encuentra su sentido del humor, fino, irónico. Hay además un poema en black-out, varias cartas y relatos en prosa. Y, para mi sorpresa, escribe un ensayo muy bello sobre la sal. Para mí la propuesta más destacable del libro. Asimismo, el libro cierra con "Se descubre una grabación de Eurídice en la web", que nos expone la pervivencia mitológica en nuestra conciencia moderna. Dicho texto fue publicado con anterioridad en una edición de lujo por la editorial Diéresis. Siento que ese formato de libro-objeto beneficiaba ampliamente al poema. Ahora bien, según mi impresión lectora, Planetas habitables se antoja un libro un tanto frankenstein, pues parece que la autora decidió reunir varios poemarios inconclusos o textos sueltos para componerlo, cosa que puede comprobarse con el ejemplificado poema sobre Eurídice o algunos que fueron publicados en distintos medios. Y siento que eso conforma un libro que a veces nos muestra a una autora en sus mejores momentos y otras a una poeta que sigue experimentando con su voz. Por ello sentí que había un poco de relleno y me pareció un libro largo (cuando realmente no lo es). Asimismo, la autora toma decisiones rítmicas muy extrañas y la respiración de los poemas suele ser confusa por su uso de las comas: "de esa misma abuela que años antes / casi se desangró en la tina, en la infancia / de mi madre o salió en coche y dijo / que nunca volvería, quiero decir / que me oscurezco a veces como ella" (p. 15). Ah, pero cuando Elisa Díaz logra cristalizar su voz, escribe joyitas: "Cada quien / ha delineado sin saberlo / su propia ruta, / sus lugares sin remedio, / sus trazos invisibles, devorados / por la ciudad insomne" (p. 78); "Tal vez las cosas llegan a sí mismas / sólo cuando están rotas, no existen de veras / más que a la mitad de su propia destrucción" (p. 36); "dos cuerpos que fueron uno solo / no pueden tener un origen pacífico" (p. 19). En resumen, quizá porque tenía altísimas expectativas terminé un tanto decepcionado.
Del uno al diez: S i e t e.