Un hombre mendiga postrado en la calle, detrás de un cartel donde pueden leerse las súplicas que él no se atreve a pronunciar: las palabras de la miseria. Pero ¿cómo ha llegado ahí ese joven fuerte, en la flor de la vida? Al narrarnos las distintas estaciones de su particular calvario, Agustín Gómez Arcos lanza una mirada feroz e implacable, llena de desencanto, a la España posfranquista, a los años de la Movida y a las hirientes desigualdades sobre las que se cimenta la mal llamada sociedad de la abundancia.
«El joven se dirige a la Gran Vía, intenta fundirse con los viandantes, gentes de vida oscura que renacen de las cenizas diarias, fénix quemados a perpetuidad antes de emprender el vuelo. Marginales de toda ralea atestan la avenida, muy concurrida entre medianoche y el alba. Aparecen por todas partes, emanan de rincones oscuros, surgen súbitamente de las callejuelas como ratas gigantes que abandonan la cloaca al olfatear epidemia y podredumbre.»
Agustín Gómez Arcos (Agustin Gomez-Arcos in France) was a Spanish writer, anarchist and dramatist born in Almería, Andalusia. He studied law but quit university for theater. However, some of his work was banned in Franco's Spain. Because of censorship Gómez Arcos emigrated to London in 1966, then to Paris in 1968, where he settled and wrote primarily in French, often with themes condemning the fascist Spanish state. He died in Paris of cancer.
Gómez Arcos won the Hermès Prize for his 1975 novel The Carnivorous Lamb, the Livre Inter prize, the Roland Dorgelès Prize and the Thyde Monnier Prize for his 1977 novel Ana No, and he was twice a finalist for the Prix Goncourt.
Vivo como un acontecimiento personal cada vez que la editorial Cabaret Voltaire rescata una de las novelas de Agustín Gómez Arcos. Pero, claro, cuanto más leo de él más miedo tengo de que llegue el momento en el que, como lector, sienta que ya he leído todo lo que este autor tiene que decir. Pero nunca es así. Siempre hay algo nuevo, algo que me rompe un poco por dentro y que hace que me explote el cerebro.
Este autor almeriense que, exiliado en Francia, desarrolló allí (en francés) una carrera fulgurante que pasaba del todo desapercibida en España, me parece un genio en el sentido literal de la palabra. Creo que su prosa es gloriosa y que su capacidad analítica roza la clarividencia. El resto de novelas suyas que he leído transcurren en determinados momentos del franquismo o en la época en la que el dictador acababa de morir. El autor es capaz de analizar su país desde la libertad que le da haber tenido que marcharse de él. Y no solo no tiene pelos en la lengua sino que, además, siempre es capaz de hundir el dedo en la llaga, de hacer sangre, de abrir heridas que, desde la Transición, se querían cerrar a la fuerza y sin haberlas desinfectado.
«El hombre arrodillado» viene después de todo eso. Esta novela está conectada con toda esa historia, pero da un salto en el tiempo y se sitúa en los años 80, la misma época en la que se publicó de forma original. En ella se nos relatan los años más felices y los más tristes de un hombre marcado de nacimiento con la maldición de la pobreza y la precariedad. Nacido en una aldea minera, su vida está rodeada de todos los que han muerto sepultados bajo tierra. Y se niega a que su destino sea ese, por lo que se marcha de aquel pueblo buscando fortuna y dejando atrás al chico al que ama y a la mujer a la que acaba de hacer madre.
Este infeliz, cargado de sueños y recuerdos, se lanza a comerse la España de los ochenta, la del progreso, la liberación y el pelotazo. Pero es esa España la que se lo come a él. A través de los distintos lugares por los que pasa antes de rendirse y ponerse a mendigar, el hombre nos cuenta cómo era el boom turístico de la época, cómo se vivía la espiritualidad en esa época en la que se buscaban nuevos referentes y, por fin, en qué consistía aquella vida nocturna madrileña tan moderna que, a posteriori, se acabaría definiendo como «La movida».
La historia es de una actualidad que asusta. Es como si Agustín ya hubiese visto hace cuarenta años lo que pasaría después. O como si llevara cuarenta años pasando lo mismo. El autor demuestra una madurez que quita el hipo. La novela se devora. Y, aunque «El cordero carnívoro» sigue siendo su libro que más me gusta (en realidad, es de las que más me gusta de todas los que existen) este triste hombre arrodillado de sueños truncados y amores melancólicos ha pasado a colocarse en el segundo puesto en el ranking de Gómez Arcos.
Tengo que contradecir a Gómez Arcos: claro que hay palabras para traducir el fracaso. De ello da fe esta tremenda novela.
Un joven, que en la crisis de los ochenta huyó de una vida en la mina hacia la tierra prometida del sur, mendiga en las calles de Madrid. Allá deja mujer, hijo y enamorado. Sin estudios, sin papeles, sin derechos, en busca de un trabajo decente, se mueve primero del norte a la costa turística y de ahí a la meseta en su particular exilio interior, al albur de contratas variopintas, siempre a la espera de un golpe de suerte, que parece no llegar nunca.
Todo está escrito con un lirismo de lo más vivificante. Gómez Arcos dialoga con la tradición de la forma más absoluta - no hay más que ver esas descripciones paisajísticas de sus trayectos por el país y la capital - y por otro lado tiene una mirada muy radical, como fuera de su tiempo, en sus meditaciones sobre la vida, esa enemiga íntima desde la muerte del amado. Pero también hay mucho humor, como así lo atestigua el surrealista periplo vital del joven con el travesti, el pontífice disidente o la "Movida".
No sé por qué, pero me han venido fogonazos de aquel limpiador de baños de la película "Perfect Days", de Win Wenders, hombre solitario con una historia pasada por descubrir, que en su rutina diaria casi no habla pero observa y valora los detalles de todo lo que lo rodea. Solo que aquí la asociación es negativa, como si una némesis desequilibrase y castigase al protagonista por la ¿cobardía? de su vida pasada.
Y es inevitable no pensar en el último Chirbes. Sí, en cómo documenta con realismo la crisis, la miseria, la precariedad. Al principio la esperanza, si cabe, es mayor que en aquél, pero al final..., no volverás a mirar a un indigente de la misma manera, eso seguro.
Por cierto, el documental "Un hombre libre, Agustín Gómez Arcos" aún se puede ver en la cadena pública de televisión española.
4,5⭐ Me divierte muchísimo como lee la cartilla AGA a la España de los 90, con el bombo del crecimiento económico obviando la pobreza y el paro masivo. También que hable del Palmar de Troya, de Almodóvar y la gente de La Movida o de la prensa del corazón. La historia de amor con Fermín y María me parece interesante y evocadora, así como contradictoria en un sentido estimulante. Me chirría la mirada de AGA en lo relacionado a la gente trans o en ciertos aspectos homófobos que entiendo, son fruto de la época (aunque no puedo evitar que me choque)
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Largo y soporífero. La historia de un hombre miserable que el autor intenta venderte como un héroe, simplificando al máximo el problema de la mendicidad. A partir de la página 50 no aporta nada. No lo recomiendo.
Muy en la línea de Agustín Gómez Arcos, "El hombre arrodillado" es un libro oscuro y melancólico sobre la mendicidad y la pobreza de la España minera.
Narra la historia de un joven (al que no pone nombre) que decide abandonar la mina para terminar pidiendo en la calle. Mezclando pobreza, sexualidad y sarcasmo, Agustín consigue meterte en la vida del personaje y hacer una crítica aguda a las barreras de clase que atraviesan nuestras vidas.
Le doy 4 estrellas porque justo antes de este libro leí "Ana no", también de Agustín, y ese toque de ternura y complicidad que sentí hacia Ana no lo he llegado a sentir tan intensamente hacia el protagonista de esta historia.
Aún así, me ha gustado mucho leerlo y confirmo que Agustín es sin duda uno de mis autores favoritos.
Un hombre de rodillas en una plaza es todo lo que necesita Gómez Arcos para reflexionar y poner sobre la mesa asuntos tales como la mendicidad, la pobreza y la diferencia de clases en una España de la posguerra civil. El protagonista, sin nombre, alterna su historia presente viviendo en la calle con su pasado feliz en el pueblo junto a Fermín y María, con quienes tiene una relación poliamorosa (nada se ha inventado ahora, todo existía ya en la cabeza de Gómez Arcos). Otro ejemplo más de que el autor es un excelente narrador, generoso con sus personajes, capaz de crear metáforas y momentos inolvidables para quien se adentra en alguno de sus libros. Una joya literaria.
Habría qué preguntarse cuanto hay de Luis Martín Santos y de "Tiempo de silencio" en el texto del almeriense de Agustín Gómez Arcos que nos relata la tragedia de los territorios marginales de la prostitución, pobreza máxima, el proceso migratorio rural a las ciudades, amores ambiguos e incluso un buen capítulo hacía el dislate y locura de la iglesia del Palmar de Troya. Además sumamos esos acercamientos marginales con dolor y de personajes encadenados a una sociedad que los esclaviza vilmente como victimas de la explotación laboral, sexual, etc. Se puede escribir y contar a través del papel poéticamente y con lirismo ese sufrimiento? La respuesta es afirmativa. Recuperamos la literatura y lecturas de Agustín Gómez Arcos escrita en francés originalmente por tener que exiliarse de la dictadura en España.
Una obra maestra escrita con crudeza, realismo y sin florituras. Enmarcado en la época de la movida madrileña, toca de manera magistral temas sociales importantísimos e invisibles. Un viaje de realidad a lo que todos podemos llegar a ser. Una invitación a la reflexión acerca del comportamiento de la sociedad ante situaciones de riesgo de exclusión.
Agustín Gómez Arcos m’ha tornat a enlluernar amb demolidor retrat de la societat post-franquista, en què narra la lamentable peripècia vital de ‘El hombre arrodillado’. Amb el seu estil directe, sense ambigüitats, ni panys calents, Arcos denuncia la Espanya de la Transició. L’església, les sectes, l’explotació laboral, la droga, la gent del “famoseo” --que viu en la seua hipòcrita bombolla, aliens a la misèria quotidiana que els envolta--, la falsa caritat i molts temes més són esbrinats en aquesta punxant novel·la. És una llàstima que aquest autor --que fou maleït durant el franquisme, fins a l’extrem d’haver tingut que exiliar-se per la seua triple condició de republicà, esquerrà i homosexual-- no haja obtingut un major reconeixement com a allò que és: una de les grans plomes espanyoles (tot i que gran part de les seues novel·les i obres de teatre la va escriure en francès) de la segona meitat del segle passat.
A Gómez Arcos hay que leerlo con la suficiente distancia para entender una época y con la suficiente cercanía para saber que nada, o muy poco, ha cambiado. La historia de El hombre arrodillado está perfectamente enmarcada en un momento de nuestra historia (hasta sale el infame Papa del Palmar!) que podemos extrapolar a nuestro presente cambiando algunas formas, pero manteniendo los arquetipos. Su prosa es un cuchillo y un abrazo. Es dura e injusta. Es la narración áspera del descampado y duele como restregar la cara en una mata de cardos. Pero también bebe de un deseo que no se ha visto con frecuencia en nuestros narradores (hombres), especialmente en los de su época. Leed a Gómez Arcos, no teníamos nada igual.
Una novela picaresca que recorre la España de la movida desde la óptica del problema del desempleo juvenil. Una mirada a otra época que aún da que pensar a día de hoy y reflexionar sobre la sociedad española actual y los retos que aún siguen presentes. Con el recuerdo de sus dos amados, con quienes formaba un triangulo amoroso bisexual, el protagonista recorre la España del momento. Su llegada a Madrid muestra una ciudad muy reconocible en la actualidad, encontrándose con momentos y personajes famosos. Todo narrado con una mentalidad y unas reflexiones muy actuales.
No pensaba que pudiera gustarme más que Ana no, pero se ha convertido en una de mis lecturas favoritas de este año. Hay algo en este libro que se queda contigo.
Las reflexiones son demasiado actuales, y eso asusta. La soledad, el deseo de ser visto, la sociedad, la vergüenza, la culpa…
He subrayado el libro entero, y no por frases brillantes, sino porque el libro es verdad pura. Hay verdades que resultan incómodas, pero necesarias.
Es una lectura triste, no voy a mentir, pero no se olvida ❤️🩹 Leedlo, de verdad.
Una historia que muestra la crudeza de una sociedad decadente. La miseria de los pobres frente al buen vivir de los ricos. Un sueño truncado, un amor roto. Una crítica social tan pura e intensa que te atrapa en cada página. Como toda su prosa, una verdadera obra de arte.
Descubrimiento de Agustín Gómez Arcos con la excelente «El hombre arrodillado» gracias a @Edit_Cabaret, donde también recuperar el resto de la obra de este sensacional escritor almeriense, más celebrado en Francia que aquí.
Es una pena porque tenía altas expectativas (quizá aquí el error), empieza muy bien pero se me hizo suuuuper soporífero, no sé si por los calores veraniegos, pero en cualquier caso, cuanto más leía menos me interesaba el desenlace
Espléndida obra de un autor maldito e imprescindible. “El Hombre Arrodillado” te sumerge en su historia atrapándote de principio a fin y dejándote marcado para siempre