Una obra transgresora y polémica. «Es entonces cuando callan las musas, y la verdad comienza a oscilar como una antorcha ante el viento». Con esta cita de su admirado Ernst Jünger da comienzo el que, sin lugar a dudas, es y será el libro más polémico del pensador Antonio Escohotado. Acostumbrado a ser un escritor notorio por abordar temas controvertidos, como las drogas o el comunismo, este libro se publica a título póstumo por indicación expresa del autor. Confesiones de un opiófilo es una obra que los lectores esperaban desde el mismo día en que Antonio Escohotado anunció su existencia. Es su diario personal, y en él recoge pensamientos y reflexiones datados durante casi tres décadas (1992-2020). A lo largo de sus páginas, Escohotado nos habla sobre los más diversos temas, aunque al que dedica más espacio es a la dieta farmacológica que siguió como investigación y alternativa a la protocolaria medicina actual. Y es aquí donde la obra, valiente como todas las del autor, puede considerarse más escandalosa, ya que Escohotado entra en detalle sobre el uso de su botiquín personal y el manejo preciso de diversas sustancias sagradas y prohibidas.
Pensador, ensayista y profesor universitario español cuyas obras, si bien centradas principalmente en el derecho, la filosofía y la sociología, han abordado una gran variedad de campos. Obtuvo notoriedad pública por sus investigaciones acerca de las drogas, y son conocidas sus posiciones antiprohibicionistas. El leit motiv de su obra es una afirmación de la libertad como antídoto frente al miedo o las coacciones que empujan al ser humano hacia toda clase de servidumbres.
En el plano profesional ha desarrollado una ingente tarea como traductor que abarca más de cuarenta títulos, entre otros las obras de Newton, Hobbes, Jefferson y Bakunin, y ha divulgado especialmente la obra de Thomas Szasz y la de Ernst Jünger. Ejerció hasta su jubilación en 2013 como profesor de Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED.
Fragmentos sobre la vida, su sentido y la rutina, la vejez, la muerte y la dieta farmacológica que llevo durante los últimos 30 años de su vida. Se exploran muchos temas con la profundidad habitual de Escohotado pero con la ligereza de ser casi todo fragmentos cortos. Destacan las entradas mas personales que dejan ver el día a día del autor, su relación con el entorno y su progresivo envejecimiento, sin exaltaciones de la vejez pero cultivando el desapego como única forma de envejecer correctamente. También se vive la rutina comedida del autor en lo que a drogas se refiere, cayendo en momentos en un “tira y afloja” que, aunque no pone en duda su productivo uso de las mismas, si hace plantearse hasta que punto la teoría de ser él mismo un “experimento” no era una coartada para justificar una adicción que, desde luego, no le hizo menos lucido.
Hay quienes hacen de su vida su obra y Escohotado es uno de ellos. Por razones personales le llegué a tener tanto cariño a Escohotado y que gusto me da leerle de nuevo. No es un libro solamente de sus recetas farmacológicas. Es un repaso a su relación con los farmacos. En sus altas y en sus bajas.
Escohotado hizo de su vida su obra. En este diario valoro la sinceridad al mostrar el deterioro que poco a poco le provocaron las drogas. Valoro también las recetas que, indudablemente, algún día probaré.
En *"Confesiones de un opiófilo"*, Antonio Escohotado aborda de manera profunda temas como la observación de la naturaleza, la aproximación a la muerte y la espiritualidad, siempre desde su experiencia con el opio. Estos temas están intrínsecamente conectados con la búsqueda de una verdad trascendental y la exploración de los límites de la conciencia.
### Observación de la naturaleza: 1. **La naturaleza como espejo del ser**: Escohotado encuentra en la naturaleza una fuente de reflexión y contemplación que se intensifica bajo los efectos del opio. Describe cómo el opio le permite observar la naturaleza de una manera más profunda, como si las barreras entre él y el mundo natural se desvanecieran, revelando una conexión íntima entre su ser y el entorno. La naturaleza se convierte en un reflejo de su estado interno, un medio a través del cual percibe verdades más elevadas.
2. **La percepción ampliada**: A través del opio, su percepción de la naturaleza se vuelve más rica y detallada. Las formas, colores y movimientos de los árboles, las nubes y los animales adquieren una cualidad casi mística, cargada de simbolismo. La naturaleza deja de ser un mero escenario y se transforma en un ente vivo con el que se comunica, un espejo donde la vida y la muerte se entrelazan en un ciclo continuo.
### Aproximación a la muerte: 1. **La muerte como transición, no fin**: En el contexto del opio, Escohotado reflexiona sobre la muerte no como un fin definitivo, sino como un proceso natural de transformación, similar a los ciclos que observa en la naturaleza. Ve la muerte como una experiencia inevitable, pero no necesariamente temible. A través del opio, logra acercarse a la idea de la muerte con serenidad, considerándola un estado de disolución del ego y una vuelta al todo del que provenimos.
2. **El opio y la disolución del yo**: El consumo de opio le proporciona experiencias cercanas a la muerte, en las que el yo se diluye y la sensación de individualidad desaparece. Esta disolución del ego es para él una prefiguración de lo que será la muerte: un estado en el que la conciencia individual deja de existir y se fusiona con algo más grande. Escohotado siente que el opio le permite comprender la muerte como una continuidad en lugar de una ruptura, una transición hacia una forma diferente de existencia.
3. **La muerte como aliada**: Escohotado no ve la muerte como un enemigo, sino como una aliada que le ofrece una perspectiva más profunda sobre la vida. Esta actitud de aceptación le permite contemplar su propia mortalidad sin angustia, entendiendo que la muerte es parte del ciclo natural del universo, del mismo modo que lo es en la naturaleza.
### Espiritualidad: 1. **Búsqueda de lo trascendental**: A lo largo del libro, Escohotado explora una espiritualidad que no se adscribe a ninguna religión tradicional, sino que está profundamente arraigada en la experiencia personal de lo sagrado. El opio le permite acceder a estados de conciencia donde siente que está más cerca de lo divino o lo trascendental. Esta búsqueda espiritual está ligada a su deseo de comprender el sentido último de la existencia, más allá de lo físico y lo mundano.
2. **El opio como vehículo espiritual**: Para Escohotado, el opio se convierte en una herramienta de acceso a lo espiritual. Las experiencias con esta droga le permiten disolver las barreras entre lo material y lo espiritual, entre el cuerpo y el alma. Describe estos estados como momentos en los que alcanza una comprensión más profunda de la realidad y del lugar que ocupa en el universo.
3. **Una espiritualidad de la inmanencia**: A pesar de la búsqueda de lo trascendental, la espiritualidad que describe Escohotado no está orientada hacia un dios externo o un más allá abstracto. En lugar de eso, encuentra lo sagrado en la inmanencia del mundo que le rodea: en la naturaleza, en la vida cotidiana y en los estados de conciencia que el opio le permite experimentar. Esta espiritualidad inmanente refleja su convicción de que lo divino está presente en el aquí y ahora, en la materia y en la vida misma.
### Reflexión final: La relación de Escohotado con el opio no es meramente hedonista, sino que está profundamente conectada con su deseo de comprender la naturaleza de la vida, la muerte y la espiritualidad. Observa la naturaleza con una mirada ampliada por el opio, percibe la muerte como una parte natural del ciclo de la existencia y cultiva una espiritualidad basada en la experiencia directa, en lugar de en dogmas. Para él, el opio es una herramienta que le permite explorar estos temas fundamentales y acceder a una comprensión más profunda de la realidad.
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Para mi, un pedacito más que completa la persona que fue Antonio Escohotado. Un texto precioso, reflexivo y divertido con el que he reído y he soltado más de una lágrima.
No es tan rompedor como triste. No me queda claro si su «tratamiento farmacológico» era un experimento o simplemente una evasión de la vida, que le parecía deprimente.
Solamente he leído algunas obras -las “fáciles”- de Escohotado; todas ellas me han gustado. Su prosa es compleja y refinada. Siempre me recuerda a Jünger, uno de sus grandes maestros.
Este diario no es solamente la dieta farmacológica de los últimos 20 años de Escota (así le llamaban sus colegas), también incluye hondas y a veces un tanto críptico-aburridas reflexiones sobre los más variopintos temas.
La narrativa principal de “Confesiones de un opiófilo” es como afrontar el envejecimiento y la decadencia física. Escota renuncia a la salud pública: no quiere ser un abuelo que se come más de 20 pastillas diarias. Para ello, decide autoadministrarse opio (en diversas formas, pero principalmente heroína) desde los 60 en adelante, para gozar de la euforia que produce.
Escota escribió “Los enemigos del Comercio” consumiendo una media de entre 2-3 gramos mensuales de heroína. Esta calculada contención –“la dosis hace el veneno”- es tremenda y polémica. Ni un yonki, ni un adicto, sino la “sobria ebriedad” que tanto defendía y que puede darte la ilustración farmacológica.
No sé si será un best seller como el pronosticaba, pero joder, lo que dice es impactante. Tampoco pretende ser ejemplo de nada.
Especialmente en sus últimos dos años de vida (que coinciden con su retiro definitivo a Ibiza), Escota empieza a “meterse de todo”.
Interesante final de vida para un pensador tan trangresor. Libro a combinar con una conversación que se encuentra en Youtube llamada “Luis Anchondo con Fernando Sánchez Dragó sobre Antonio Escohotado”.
Meses me ha costado llegar al punto final. Antonio, era todo un referente en el mundo de las drogas y tenía muchas ganas de leer este diario suyo, para poder profundizar en el consumo y la cotidianeidad. Debo decir que a nivel pensamiento ideológico me rechina, sobretodo en sus posturas de sus últimos años. Por ello, era importante también para mí leerlo, ya que, a pesar de estar en desacuerdo en muchas cosas. Poder encontrar la belleza en ciertos fragmentos suyos, me parecía de un proceso necesario. Quizás con Antonio he podido separar obra de autor, porque era para mí importante su voz como consumidor y persona que habla sin estigma y sin miedo de las drogas. Resalto su parte poética para narrarlo todo. Me quedo con muchas cosas y otras tantas las deshago, y concluyo que leer a quienes no nos gusta o con quien nos creemos en desacuerdo, es súper necesario.💜🖤
Escohotado siempre criticaba a aquellos que se daban más importancia de la cuenta y este libro (y cómo el mismo hablaba de él, como si fuera a revolucionar el mundo) es de darse una importancia a si mismo que no tiene.
Si te interesa la vida del pensador, es una curiosidad y tiene algunas reflexiones sueltas que merecen la pena.
Como recetario ya te aviso que básicamente es él luchando por consumir entre 2 y 3 gramos de heroína al mes. Ya. Hay alguna cosa suelta, pero no llega al 5-10% del libro.
Creo, honestamente, que o Antonio Escohotado se daba una importancia de la que carecía o este libro está escrito para que los hijos heredaran algo.
Un libro muy especial y sobre todo muy polémico en el que en distintos pasajes Antonio describe cuáles eran sus tomas habituales de “sus medicamentos”. Añadido a esto, tenemos grandes notas filosóficas aderezadas con experiencias del Escohotado del pasado y de su presente. Un libro que disfrutarás si has seguido su trayectoria o tienes curiosidad por si su obra es puro mito o si Escohotado sí seguía a rajatabla lo que escribía.
Valiente, anárquico y sobre todo, inteligente. La cara más personal del maestro al descubierto.
Poco morbo despierta en mi el régimen fármaco de Escohotado. Me sumergí en esta intimidad para descubrir al hombre detrás del investigador e historiador.
El libro contiene un quiebre muy pronunciado y anunciado por el autor donde la reflexión fecunda e íntima disminuye para dar paso a un transcurrir del tiempo donde la vivencia queda plasmada, trágica y vulnerable, desnuda anda sin compadecerse pero mostrando las llagas de una vida gastada, usada, aprovechada. Escalofríos en párrafos, lagrimas en otros, libro duro.
Antonio Escohotado no es un autor fácil de leer. Su capacidad discursiva abstracta puede asustar al principio, además de la incoherencia calculada de sus anotaciones, un vaivén de pensamientos que al principio desconciertan. Esperen, sigan leyendo. Un pensador de la constancia, un experimento vital único en el que la alquimia juega un papel fundamental. Gracias, Antonio, por tantos momentos incómodos que revuelven cimientos que creíamos seguros.
Pensamientos, ideas y experiencias de los últimos 30 años de Antonio Escohotado. Un diario algo irregular, tanto en las fechas como en los temas tratados, predominando el tema de la experimentación propia con las drogas pero abarcando temas más variados. Como digo me ha parecido algo irregular, algunas entradas me han resultado bastante interesantes, otras no tanto, tal vez por la falta de contexto. Lúcidas reflexiones sobre la vejez y el sentido y final de la vida. Entretenido.
Reflexiones espontáneas e íntimas, una aventura por las entrañas de este magnífico pensador que tanto ha aportado a esta sociedad y que sin duda seguirá haciendo.
No esperes un constante deslumbramiento de lucidez, sino una cruda realidad sobre la persona. Que por ser quien es, goza de más inteligencia y visión cristalina de la normal.
Al final son relatos de Escohotado, no es un texto técnico en lo absoluto y no era de esperar. Es un diario, obviamente te hará conocer más los aspectos más """mundanos""" y personales del autor. Buen libro para conocer al viejo.
Es como meterte en su mente, un genio haciendo cosas de genio, puedes estar más o menos de acuerdo con el, pero siempre consigue capturarte con esa labia con ese pensamiento. Si pudiera ser alguien, sería escohotado
Un epitafio digno de un gran maestro, de una intimidad pasmosa, ver cómo la letra de Escohotado se desvanece debido a su caligrafía cada vez más trepidante me ha impactado.
Una forma de acompañar a este filósofo en su camino hacia la muerte (vendría siendo el tema más recurrente del diario, vaya), en sus euforias y depresiones (y la superación de estas últimas), en sus conclusiones muchas veces erráticas pero bien hiladas y en, básicamente, la desmitificación de una figura que, por lo elevado de su intelecto, parecía inmune a ciertas inquietudes humanas. Aunque algunas líneas se escapaban de mi entendimiento, disfruté mogollón la intimidad de este formato y me dejó varios días pensando.