Julia llega a Sudáfrica en plena adolescencia. Es a principios de los 80 y su familia se ha mudado a vivir a Pietermaritzburg desde Londres. Criada en los nuevos cánones europeos de la época, impregnados de la lucha por los derechos civiles que había comenzado en las décadas anteriores, se verá inmersa en una estructura social, el apartheid, con la que muy pronto entrará en conflicto personal al conocer, de la manera más sorprendente, a Lungile y a Andrew. ¿Cuánto puede soportar un ser humano el peso de unas estrictas normas sociales y el control de una legislación sofocante sin rendirse? Julia es valiente y osada, y también frágil, aunque esto último lo decubrirá más tarde.