He leído varios libros sobre viajeros. Y algunos de ellos me generan los mismos conflictos internos, sobre todo aquellos que no son escritos por profesionales periodistas de viajes o escritores que trabajan de escribir libros sobre viajes, sino por personas que dicen haber encontrado la manera de viajar eternamente sin dinero o con poco dinero y hablan de su experiencia como "buscavidas" mientras viajan.
En este libro hay muchos problemas. Ya desde lo formal, está muy mal escrito. Al haber sido un libro autoeditado, no contrataron ni correctores ni traductores y fue escrito por los propios protagonistas, y está plagado de errores, además de que muchas veces la forma en que algunas frases están expresadas, parecen estar dichas por Yoda.
La verdad que eso no es lo que más me molesta porque, como dije, es un libro autoeditado, y los que lo escribieron decidieron prescindir de profesionales de la escritura para abaratar costos.
Lo que me molesta es el "mensaje" que ellos, el matrimonio Zapp, y muchos otros viajeros como ellos quieren vender y es que cualquiera puede viajar (que sí, es cierto) y que no necesitás dinero para hacerlo (no, no es cierto) porque ellos pudieron. Pero la realidad es que la manera en cómo viajaron o cómo les resultó a ellos su viaje dista de la manera que tiene el resto de las personas para viajar.
Lo que cuentan en el libro es su experiencia de un viaje que realizaron desde Argentina hasta Alaska. Y lo realizaron porque era su sueño. Y lo hicieron en un auto viejo, viejísimo, que a lo largo del viaje tuvo muchos problemas pero que pudieron resolverlos siempre gracias a las personas con las que se cruzaron. El problema está en que según ellos, todo el mundo puede viajar por el mundo como lo hicieron ellos. Y eso no es así. Cuando empezaron el viaje, armaron un itinerario y un presupuesto del dinero que necesitarían para llegar a destino, pero en poco tiempo, el dinero se les acabó. Y lo que hicieron no fue buscar trabajo. Bueno, técnicamente intentaron varas cosas, como que la mujer empezó a hacer dibujos para venderlos enmarcados por el marido, pero como no les alcanzaba, también compraban artesanías y las re vendían (supongo a un mayor precio). Pero, como tampoco les alcanzaba, alguien les dio "la solución". ¿Cuál es esa solución mágica para tener el dinero para poder seguir viajando? No conseguir dinero, sino pedirles a las personas hospedaje, comida y demás gratis. ¿Cómo lo hacían? Fácil, les decían a las personas que tenían el sueño de viajar a Alaska y que si los ayudaban a cumplir su sueño, ellos también eran parte de su sueño. ¿Genialidad o vivada? me pregunto yo. Muchas veces, solo les bastaba con mostrar su auto antiguo para que las personas, pero no solo habitantes, sino también personal policial, empresas, organismos, embajadas y hasta medios periodísticos, les brindaran todo que pedían o necesitaban, desde embarcaciones gratuitas hasta permisos para ingresar a países o zonas restringidas. Eso no es todo, si alguien les negaba un permiso, por ej. una visa para entrar a Canadá, según ellos eran personas que no entendían de sueños, burócratas que vivían para trabajar o simplemente malvados; no personas que simplemente hacían su trabajo. Ellos se sentían con derechos de romper todas las reglas o que el resto lo haga para que ellos puedan "cumplir su sueño", en el que hacían partícipes, aunque eso significara que ellos eran los que iban a viajar y el resto iba a tener que seguir trabajando, porque así funciona el mundo. Todo el mundo o muchos quisieran viajar por el mundo, es un sueño que es probable la mayor parte de la humanidad tenga, pero nadie les (nos) va a dar nada gratis porque vayamos pregonando que es "nuestro sueño". Ellos juzgan a las personas que no los ayudan (o sea, que no les dan algo gratis solo porque lo demandan), como por ej: en la pág. 179, cuando una secretaria les dice que necesitan un agente naviero para cruzar a otro país: "Noté que la secretaria no entendía de sueños, y ni siquiera quería ver el que tenía enfrente suyo. Parecía una persona encerrada en su mundo, con conforme con su trabajo, de las que miran el reloj cada dos por tres para irse a su casa lo antes posible. Nuestro viaje la sacó de su esquema rutinario y por eso nos segó rotundamente la entrada". Lo mismo ocurre cuando no los quieren dejar pasar a Canadá por no cumplir con los requerimientos (que todo el mundo debe cumplir). Enojado, Zapp dice: "Es un estúpido que nada sabe de sueños. De seguro que odia su trabajo, odia estar en México, ¿Cómo puede una sola persona decidir mi destino? ¿Cómo puede privarlos a sus compatriotas de compartir el sueño y buena onda que contagia nuestra historia?" ¿En serio, pero quién se creen que son? Porque tenían un sueño (válido, sí, pero no deja de ser personal, individualista y egoísta, en todo caso, ya que no son médicos o personas de una ONG que se dedica a ayudar a personas en peligros) ellos juzgan a las personas y encima se creen representantes de un "sueño colectivo", ¿a quiénes representan más que a ellos mismos? Si ellos viajan por viajar, para ellos mismos, para conocer, para vivir, pero no deja de ser algo para ellos mismos.
En otro pasaje, en la pag. 240, hacen quedar a una persona como si fuera un capitalista o materialista, cuando unas personas cuentan que van por el mundo realizando shows gratuitos, y alguien pregunta cuánto les pagan (es decir, cómo sobreviven, pregunta obvia que cualquiera hubiera hecho), y que Herman Zapp dice "indaga uno que piensa que hoy nadie hace nada por nada, que la plata mueve al mundo y que todo se rige por el dinero". Me parece como mínimo hipócrita que lo diga alguien a quien le dieron todo o casi todo sin gastar dinero, otras personas que trabajan para ganar dinero; y hasta ellos mismos generaban dinero vendiendo artesanías que hacían otros y que ellos compraban, como si formaran parte del mundo capitalista. Para todo lo que hicieron y consiguieron necesitaron dinero...de otros, porque ellos gastaron poco. Otra vez, ¿genialidad o viveza?
Probablemente, una de las cosas que mas indignación me generó es cuando fueron a Cuba. Ellos juzgan el sistema comunista por el hecho de que las personas supuestamente no son libres. Pero su discurso en todo el libro es el de despojarse de lo material, porque no es lo que importa, que no se necesita dinero para ser feliz, que con poco se puede vivir, etc: es decir, hacen una especie de "crítica al capitalismo o consumismo desmedido" y se atreven a juzgar un país que no tiene muertes por hambre (en mi país, capitalista y "libre", hay gente que literalmente se muere de hambre), donde tienen educación y medicina gratis y todo lo necesario, cuando, como dije antes, a ellos les dieron todo o casi todo gratis durante el viaje. Una gran hipocresía.
Además de todo esto, o, en todo caso, si uno quiere dejar de lado todo eso, que al fin y al cabo es una opinión personal que no tiene porque ser compartida; muchas veces el libro parece estar escrito por un pastor, o al menos tiene ese tono, típico muchas veces de libros de autoayuda.
Le dí 2 estrellas y no una porque, sacando todo lo que me molestó de alguna manera, algunas situaciones vividas o personas que conocieron, me parecieron entretenidas. Pero la verdad es que como libro de viajes, hay mejores.