Lo lógico hubiese sido comenzar a narrar esta historia varios años antes y quizás de otra manera, pero creo que tiene sentido contarla a partir de esa mañana de abril de 2015, cuando en menos de cinco minutos de reunión supe que mi empresa no solo se iba a la quiebra, sino que yo tenía, además, muchas posibilidades de acabar en la cárcel.
Compré este libro esperando una crónica de un "fenómeno" pop como fue Kling. Sin embargo, lo que me encuentro es un alegato liberal de su fundador y unas buenas racistadas cuando habla de un intento de negocio con una familia china. Todo esto dejando a un lado los comentarios machistas de mierda, como cuando dice que las mujeres no compartimos las marcas que nos ponemos con otras mujeres por miedo a que nos copien. ???? No sé qué esperaba viniendo de la editorial de Ana Piri.