No pensaba agregar este libro a mi lista de leídos en Goodreads porque ya he leído como 3 antologías de cuentos sobre este tema, pero al final decidí agregarlo para cumplir con mi reto de lectura anual y comentar algunas historias que aún no había leído. 5 estrellas se merece, pero como ya leí antes el 60% de su contenido pues no me sorprendió tanto. Lo que sí puedo mencionar es el excelente y muy conciso prólogo de Jacobo Siruela y la necesidad de que se escriban más cuentos de vampiros actualmente, pues alarma la escasez de historias sobre un tema con inmenso potencial para producir obras maestras.
En fin, he aquí mi reseña de los cuentos:
La novia de Corinto, de Johann Wolfgang Goethe (***): muy buen poema sobre el inusual encuentro entre un joven griego con una mujer desconocida en su habitación. Me pareció un gran detalle que lo tradujesen emulando la rima original.
No despertéis a los muertos, de Johann Ludwig Tieck (***): atacado por los recuerdos apasionados de su anterior esposa, un hombre casado suplica a un nigromante que la resucite. Este lo hace, no sin antes avisarle el peligro de devolver a la vida a los muertos. Dicho y hecho, lo que en un principio parecía prometer placer se convierte poco a poco en un infierno para el protagonista. Es un cuento de vampiros clásico de premisa interesante, pero construcción algo anticuada. Lo mismo digo de la "moraleja" que parece preferir la castidad o el sexo meramente reproductivo antes que el placer sexual entre cónyuges.
El vampiro, de John William Polidori (***): un clásico que no releo esta vez porque me sé su trama casi de memoria y porque me aburrió a la segunda lectura. Me temo que es de esos que asombran cuando apenas estás adentrándote en el género.
Vampirismo, de E. T. A. Hoffmann (***): un grupo de amigos artistas conversan sobre el vampirismo, y uno de ellos relata una historia de este tipo acontecida a un conde. La conversación inicial entre los amigos es magnífica. Una auténtica cátedra sobre el horror en la literatura. La historia relatada, sin embargo, no me gustó mucho. Bastante decimonónica para mi gusto.
Berenice, de Edgar Allan Poe (***): aún no encuentro lo vampírico en este cuento sobre un joven mono maníaco atraído por los blancos dientes de su prima moribunda, aparte de que me parece una de las narraciones más densas de Poe. Prefiero "Ligeia", si bien también me parece pesado de leer.
La familia del vurdalak, de Alexei Tolstói (*****): un grupo de personas de distintas naciones se reúnen una noche a contar leyendas en un palacio de la Viena de 1815. Uno de los concurrentes, el anciano militar Monsieur d'Urfé, relata una aterradora anécdota, vivida en una pequeña aldea de Moldavia, relacionada con el para nada grato regreso de un cabeza de familia a su casa tras 10 días cazando a un forajido. ¿La razón? Sus extraños hábitos nocturnos. Una auténtica joya del cuento de vampiros, con la representación más folclórica de esta criatura. Segunda vez que lo leo y todavía me encanta.
Varney, el vampiro, de James Malcolm Rymer (**): en una noche solitaria, una extraña figura se cuela al cuarto de una joven. Esperaba más de este fragmento de la novela de Varney, pero no me gustó. Se me hizo muy difícil seguirle el ritmo.
Las metamorfosis del vampiro, de Charles Baudelaire (*****): ¡Qué pedazo de poema! Una maravilla del erotismo mórbido. Sólo puedo decir que me dejó con ganas de leer Las flores del mal, 5 años después de que nos la recomendase un profesor de la universidad.
Carmilla, de Joseph Sheridan Le Fanu (*****): una obra maestra de las historias de vampiros, si bien el final, en esta segunda lectura, me pareció muy apresurado y pasó muy por alto la impresión que pudo tener la protagonista ante cierto descubrimiento final.
El misterio de Ken, de Julian Hawthorne (***): después de una temporada de viaje en Europa, Keningale regresa con un carácter muy distinto al habitual. El protagonista, amigo íntimo suyo, no es indiferente a este cambio, y en respuesta a su preocupación escucha una historia sobre una mujer de blanco y una guitarra deteriorada misteriosamente. Muy buen cuento. Sobre todo me gustó el principio, pues el intermedio y el final se pusieron pesados por la inserción del romance entre el protagonista con esa mujer desconocida. Por alguna razón, siento que las descripciones de escenas amorosas en la literatura del siglo 19 entorpecen el buen desarrollo de las historias.
El invitado de Drácula, de Bram Stoker (****): un hombre hace caso omiso a las advertencias de su cochero de no descender a pie a un pueblo abandonado y presencia una serie de sucesos extraños concernientes al cementerio de esa localidad. Otro cuento maravilloso. Igual de bueno que el primer capítulo de Drácula.
El beso de Judas, de X. L. (****): mientras cruza el río Danubio en un barco de vapor, un ex militar tiene un altercado con un hombre de apariencia desagradable que jura perseguirle adonde vaya. Otro buen cuento de vampiros con premisa interesante, pero que se torna algo denso por cierta escena importante al final.
La tumba de Sarah, de F. G. Loring (****): otro excelente clásico que leo por segunda vez. Mi opinión no ha variado mucho de la que consigné en mi reseña de la antología de Vampirismo, de la Colección Fractales. Me gusta mucho porque me recuerda a M. R. James y por su formato de diario, que le da un aire de frescura y agilidad.
El almohadón de pluma, de Horacio Quiroga (***): un clásico del cuento de terror latinoamericano, si bien tras varias lecturas ya no me sorprende como la primera vez. Sin embargo, el comienzo sigue pareciéndome lo mejor de la historia. La prosa es muy fluida y la caracterización de la relación de los protagonistas en pocas frases es admirable.
Pues la sangre es vida, de Francis Marion Crawford (****): dos amigos en lo alto de una torre italiana se preguntan qué podrá ser aquella figura acostada junto a un montículo. Después de una inspección del lugar por parte de uno de ellos, el otro cuenta la leyenda que se ha tejido alrededor del lugar. Un cuento muy bueno y muy clásico cuyo final me sigue pareciendo memorable, aunque el resto de la historia no me sorprende como en la primera lectura. Por cierto, esta es la tercera.
La habitación de la torre, de E. F. Benson (*****): de nuevo, otro clásico, otra obra maestra del cuento de vampiros, en este caso de corte más moderno. Mejor ni resumir su historia para despertar las ganas de leerla a todos los que lean mi reseña, pero sólo agregaré que nunca las torres ni los sueños han sido tan aterradores como aquí.