Ante la advertencia de la autora que el libro es un ensayo (libertad para una mayor divagación) y a pesar del genuino intento de dotar de posibles soluciones al ser humano de un “mayor amparo”, creo que estas soluciones son un tanto ingenuas teniendo en cuenta lo difícil que resulta hablar de un amparo para un “gran nosotros”. Pese a lo acertado de su diagnostico sobre la crisis de la modernidad (que la comparto), el capitalismo con su “inteligencia” sigue sabiéndose autorrenovar, por lo que para muchos resignados sigue siendo la única alterativa y para otra parte es incluso la mejor. Esto hace que sea muy dificil hablar de una politica del amparo que reuna a un gran nosotros. Creo que en este sentido se está forzando al lenguaje para dar con un resultado argumentativo determinado.
En cuanto a la forma, a veces se mi hizo difícil mantener en el horizonte el hilo conductor del libro. El argumento seria que ante la “muerte de dios”, la perdida de mitos, de relatos e ideologías que antes configuraban un sentido y un amparo para el individuo. Y que ahora, a partir del surgimiento del sujeto nihilista (desamparado), es que se hace necesario volver a reconectar con el “animal ancestral” para otorgar nuevas posibilidades de amparo y sentido al individuo alienado de la sociedad actual. Aquí se menciona la “identidad experimental” y la psicomagia, pero no supe entender que relación tenían con la recuperación del logos del animal ancestral.
Por otro lado, no estoy del todo de acuerdo cuando dice “que el desencanto se produce precisamente cuando se pierde justificación trascendente que deba validez y legitimidad al trazo biográfico” y si bien comparto cuando dice que “sin un dios padre, o una divina tierra madre" el ser humano se encuentra sin mediación en su propia insignificancia, creo que el problema del sufrimiento o el de la trivialidad de la vida es el problema del sentido. La solución mas bien sería, cómo dice Erich Fromm, volver a conectar con la naturaleza (la autora esto si lo menciona mediante el extasis dionisiaco), con uno mismo y la autotrascendencia. Pero no me parece que esto sea posible mediante el extasis dionisiaco, la psicomagia y la identidad experimental, porque para muchos esto no hace sentido y paradojijamente los dejaría fuera de un mayor amparo. En este sentido, creo que la autora acierta más cuando apunta su filosofia como terapeutica hacia el intento de proponer soluciones para superar el desarraigo individual del sujeto moderno (del individuo). Comparto con ella su buena intención de buscar un gran amparo para la comunidad, sólo que no me parece posible, porque incluso las luchas identitarias de hoy estan centradas en el individuo y no en un en un gran colectivo.
A pesar de todo esto, no deja de ser interesante el libro por unas cuentas ideas que pude rescatar.
1._ Conforme a Heidegger en la era de la técnica moderna, el acceso a la realidad esta mediado por un modo determinando de entendimiento, “domina un tipo de comprensión del ser” y “todo algo, se interpreta desde esa matriz”. Es producto de esta comprensión técnica de los fenómenos y la realidad que se pone en peligro la “capacidad de entrar en una relación libre con los fenómenos” o la “capacidad de dejarse interpelar por las cosas”, ya que como dice Heidegger, la esencia del ser humano es ser una “apertura especial”. A partir de esto, la autora coloca por ejemplo como las redes sociales sociales (twitter, facebook, instagram) nos terminan controlando y moldeando en nuestro sentir y pensar, es decir, terminan por condicionar a la mente intencional (como se dirige el pensamiento a las cosas) como diria Husserl.
2._ Que Nietzsche representaría un paradigma lingüístico. Esto considerando que el lenguaje objetiviza y fija la realidad. Por un lado, la filosofía de Nietzsche se estructura en torno al cambio y al devenir, este considera la vida como movimiento. Por otro lado, las obras de Nietzsche estan escritas en un lenguaje poetico que tiene la ventaja de nombrar sin por ello determinar, lo cual es buen comienzo para comenzar a disputar la primacía al “logos óptico” que corresponde al uso categorial y/o proposicional
En este senido para Nietzsche y Heidegger “no hay identidades lógicas o naturales que sustancien la realidad objetivamente…..la realidad, no está constituida por hechos objetivos, sino que por sus interpretaciones”. La palabra no solo da lugar a realidad, sino que al hacerlo inevitablemente, escoge unas posibilidad y cierra otras, pero el lenguaje poetico no cierra jamas lo que se enuncia, sino que plantea el mundo desde un lenguaje que queda abierto a las interpretaciones, a las ambigüedades y, así a descubrir nuevos sentidos. El logos como una escucha no intenta fijar, ni determinar la realidad por medio de categorias, mas bien se trata de una apertura que permite que aparezca lo otro.