Barcelona. 21 cm. 194 p. Encuadernación en tapa blanda de editorial ilustrada. Colección 'Marginales', numero coleccion(1). Hilos. Poesía de poetas individuales. Maillard, Chantal. 1951-. Cual. Marginales. 243. Nuevos textos sagrados .. Este libro es de segunda mano y tiene o puede tener marcas y señales de su anterior propietario. 9788490665893; 9788483103838
Poeta y filósofa española de origen belga (Bruselas, 1951). Doctora en Filosofía y Profesora Titular de Estética y Teoría de las Artes, vivió largas temporadas en Benarés, India, en cuya Universidad se especializó en Filosofía y Religión India. Hasta el año 2000 impartió docencia en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Málaga, donde impulsó los estudios de Filosofía y Estética comparadas. Desde 1998, ha colaborado con críticas de filosofía, estética y pensamiento oriental en los Suplementos Culturales de los principales Diarios de la prensa española y sigue haciéndolo en El País. Es autora de numerosos ensayos, cuadernos y poemarios. Ha traducido y editado a Henri Michaux y colaborado con otras ediciones en la difusión del pensamiento de la India. Ha colaborado con diversos artistas en obras plásticas y escénicas. Con Matar a Platón le fue concedido el Premio Nacional de Poesía (España) 2004, y con «Hilos» recibió el Premio Andalucía de la Crítica y el Premio de la Crítica de poesía castellana 2007.
3.5 ⭐ Me ha costado mucho descifrar la poesía de Chantal, me parece tan despojada de sí, es por eso que me sentía siempre al margen, observándola desde una vitrina. El penúltimo poema "CUAL" me encantó...
****** un pequeño sorbo***
Cual extrañado ante otro. Extrañado de ser otro ante otro. Estima la quietud de la sombra, bajo un pino. La ocupa. Aprende a menguar con ella. ****
Tal y como lo comenté hoy con Esther saliendo del encuentro con Chantal, veo que es es una mujer que, por la profundísima y densísima unión al yo , a la filosofía, la muerte y la palabra, ha debido traspasar la barrera de su propio entendimiento del lenguaje, lo que le separa inmensamente del mundo y de nosotros, meros terrenales, que vivimos en el mismo planeta pero no parecemos respirar el mismo oxígeno.
Es espectacular escucharla y también algo triste, como su poesía.
Yo soy mis imágenes. Tan sólida que apenas me sostengo en el umbral mientras escribo
Huid del soplo que pronuncia, en mi boca, la amarga condición de lo humano. Y, entretanto, dejadme contemplar el vuelo de la ropa tendida en las ventanas.
Poemas que temen nombrar «aquello» que tejen los hilos, ese «algo» efusivo que aniquila el lenguaje, el «yo» —o sus fragmentos— que se desconoce y desvanece, que existe atropelladamente.
"Me pedís palabras que os consuelen, palabras que os confirmen vuestras ansias profundas y os libren de angustias permanentes"
A Chantal Maillard no le basta la filosofía para expresar sus angustias más profundas, así que teje una serie de poemas conectados a través de hilos. Estos hilos de Ariadna conforman un canal poético vaciado de sí, "despojado de su propia naturaleza", sofocante, con el que la poeta indaga sobre la pérdida, el dolor y la soledad.
"Vivir acuclillada. Las rodillas pegadas al mentón; por intensos que sean los rayos de sol no resucitan a los muertos".
Cual actúa como testigo de la experiencia vital. Se extraña de que las cosas duren o se extingan, se extraña ante el otro, se extraña de "ser otro ante el otro". Acompaña, mengua, se disuelve. No partocipa de la vida, pero ansía vanamente atraparla.
"Cual en la orilla, recogiendo desperdicios".
"Cual delegando en otros lo que percibe".
"Cual junto a indignado".
"Cual, rostro vuelto hacia la nube, esperaba, ansiando la descarga".
"Cual admirando el balanceo de los cuerpos".
"Cual con un casco en la mano recorriendo la Historia".
Chantal es fantástica. Su escritura está interconectada, crea una red de ecos; escribe sobre la escritura, reescribiendo y reelaborando sus propios textos una y otra vez.
En su escritura hay una mirada que nos observa y se auto observa; un distanciamiento necesario para poder hablar del deseo y superar el dolor.
A través de grietas en la memoria, Chantal revive la experiencia, no la recuerda: he ahí el gozo. El gozo puede emerger de forma independiente de todo cuanto acontece. Al querer que acontezca el gozo, hay una relación entre el que observa, lo observado, el sistema que observa y la realidad: son todo lo mismo. Por eso renuncia al "mí", para acceder y experimentar el gozo. No se puede recuperar en presente el gozo del pasado, cuando el yo desaparece no hay un reducto subjetivo. El gozo propone un estar sin mediación.
Le pondría un 3,75. No sé, el primer poemario (Hilos) se me ha hecho muy pesado, no por la temática, sino porque siento que repite la misma idea en bastantes poemas.
Hilos, hilar, Maillard. Como un huso, este libro teje ideas entre mis ideas y las conecta. ¿De qué se compone el suelo donde brotan mis pensamientos entre forma de ideas?