Desde ahora, para usted, visitar un pueblo en la Entre Ríos profunda será un presagio de horrores indecibles.
Sin Semáforos es una antología descarnada, con relatos de terror escritos a lo criollo. Usted encontrará personajes familiares, esos que todo pueblo tiene pero prefiere la prostituta que regresa sin plata de la ciudad y se encuentra con un trabajo misterioso que la devolverá a la cancha; los adolescentes calenturientos que planean consumar su primera vez junto al borde del riachuelo hasta que un invitado indeseable les viene a arruinar la fiesta; la joven que escapa de sus abusadores y cree estar a salvo, porque no sabe que todavía le falta lo peor; la chica deseosa de venganza y con un miedo patológico y enfermizo hacia a los perros; y, por último, el tipo impresentable, el asqueroso, que sufre las peores y más justas consecuencias tras haber engañado a su mujer con la sin techo que pide comida y ropa por el barrio.
Bueno, quizás no son personajes tan típicos. O no lo son y al mismo tiempo lo son.
Ah, todo esto lo conoceremos gracias a una antropóloga que llega a Sin Semáforos para realizar su tesis sobre este pueblo que, según le han dicho y seguramente con mucha razón, está más maldito que la casa Usher y Hill House juntas. ¿Entrar a Sin Semáforos? Sí, claro que usted puede. ¿Salir? Lo dudo muchísimo.
Me cuesta un montón hablar sobre mí. Siempre creí que lo importante eran los textos, no el autor.
Si los textos son sinceros, revelan muchísimo más del autor que cualquier biografía pedorra o una pareja despechada con dos tragos encima.
Lo cierto es que soy entrerriano, y dicen que nací el 6 de septiembre de 1989. Pero ni idea, no me acuerdo. Confiaremos en mis padres y en el empleado del Registro Civil.
Escribo desde los seis años. Primero fueron cuentos sobre Sonic y Las Tortugas Ninja —lo que hoy llaman fanfic—; en la secundaria, anécdotas chistosas sobre mis profesores y compañeros; después me dediqué por dos décadas a las canciones; y ya de adulto me aboqué de lleno a la literatura de terror: amor que había descuidado pero nunca abandonado.
Gané algunos concursos por acá y por allá, pero no vale la pena mencionarlos, porque gané con escritos que hoy me dan vergüenza y, especialmente, porque no tenía ni la más puta idea de lo que hacía. Hoy, dudo del estado mental de los jurados que me eligieron: o les di lástima, o jamás en su vida leyeron un cuento de terror bien escrito.
Esta primera antología de relatos de Leandro Puntín funciona a su vez como novela coral, donde el pueblo “Sin semáforos” (el humor ya desde el título), se convierte en una especie de averno donde todo, lo más macabro e insólito, tiene lugar. Un Maine entrerriano que atrapa por el nivel de desprejuicio, de horror y humor negro que se despliega en cada página, con un pie en lo universal y otro (muy bienvenido) en lo autóctono, creando una mitología propia. Es para celebrar la incorrección política de Puntín (lo asocio a Clive Barker, y por la coralidad y el tono de comedia negra al cine de Alex de la Iglesia). Sus personajes, tan adorables como despreciables, navegan situaciones que para hermanarlas en un sola palabra uno diría “intensas”. La forma en que cada relato corre los márgenes y desafia tabúes genera adicción por ver hasta dónde se puede llegar. Y Puntín llega siempre más lejos. Así que a entregarse literalmente al horror como bien ocurre en ese desenlace tan festivo como brutal, el fin y tal vez el principio de un universo en expansión.
Cuando supe que Leandro R. Puntin había publicado un libro, no dudé en hacerme con él. Había leído con anterioridad algunos de sus cuentos publicados en revistas ―todos geniales―, compartidos a través de su cuenta de Instagram "Tripas y letras", y sentí mucha curiosidad por cómo abordaría una obra de mayor extensión. ¿Sería capaz de estar a la altura? Spoiler: sí, ha sido capaz.
Sin Semáforos es una antología de cuentos de terror, sangre y mucho más ambientados en un pueblo que más valdría no visitar nunca. Leandro nos narra los acontecimientos a su manera: de un modo ameno, vertiginoso e impecable (la prosa está minuciosamente cuidada, cosa que se extraña en otros autores). Todo ello dividido en cinco cuentos y algunas notas, que nos enganchan de la pechera al comenzar la lectura y no nos suelta hasta terminarla. Destaco la naturalidad con que fluyen las frases y párrafos; la solidez de los personajes, verosímiles desde el inicio, por muy particulares que estos sean; la construcción de las escenas y descripciones; las imágenes perversas que planta en tu mente; la originalidad de la trama y el conjunto, todo bien armado y orgánico... Creo que terminaría antes diciendo que no flojea en ningún aspecto. Al menos, me llevo esa impresión.
En definitiva, Leandro es un escritor que dispone de algo tan elemental como es la voz propia, cuya pasión se traslada con nitidez al papel, y al que le auguro un gran futuro... Un futuro muy distinto al que sufren las calles de Sin Semáforos.
Seis cuentos largos componen esta colección, todos ellos unidos a través de la investigación que, en campo, tuvo que hacer Virginia Piazzo para su tesis sobre Sin Semáforos, un pueblo supuestamente maldito. A su vez, cada cuento tiene, a posteriori de su cierre, notas enigmáticas de la propia Piazzo sobre las tramas que acabamos de leer. Y a todo esto sumémosle la carta que abre el libro, escrita por el novio de Virginia, que nos da a entender que la desaparición física de la joven, de una manera «non sancta», es una realidad.
«En carne viva» es el título del primer relato, en el cual un velorio se transforma en un festival sexual. La segunda historia se llama «El riachuelo del amor»; en ella, dos adolescentes se verán sorprendidos por un símil Jason en plena villa cariño. «Fulgores» da nombre al tercer cuento; ciencia ficción de la buena: el que más me gustó. ¿Querés gore? En «Perra» abunda: no apto para estómagos sensibles. «Home Office» cierra la antología, y ahí lo entendemos todo: enorme conclusión para todo lo leído y disfrutado previamente.
Sorpresas, crueldad, mucha violencia a raudales, hechos sobrenaturales y sexo al por mayor, los condimentos esenciales para conformar un muy buen libro, y que me encantó. Me recordó a «The Blair Witch Project», pero con un lenguaje y una ambientación bien argentos, y que enmarcan de manera brillante cada historia.
Es un libro tan entretenido que leí cuatro cuentos de una sentada.Con atmósferas inquietantes,humor negro y toques macabros.Me encanto el manejo de la tensión narrativa , lo mejor que leí este año.
Una serie de relatos tan raros como entretenidos, que mantienen la intriga hasta el final. En el camino, muchos guiños a los clichés de las películas de terror clásicas pero con vueltas de tuerca inesperadas, y una refrescante combinación de humor y escalofrío.
Como dice el dicho "a buen entendedor, pocas palabras". Este libro es un excelente ejemplo de la calidad que posee la literatura de terror argentina hoy en día. "Sin Semáforos" no se queda en las tradicionales historias de fantasmas ni pueblos embrujados, sino que se atreve a ir incluso más allá; a las entrañas pestilentes de las degradaciones humanas más viscerales y putrefactas. No me tiemblan los dedos al escribir que "Sin Semáforos" es una apuesta segura para viajar a los rincones oscuros de la naturaleza del ser humano. Una lectura que nos deja con ganas de más y cierra de la mejor manera.
Sin semáforos es un lugar maldito en que ocurren cosas totalmente inesperadas, por lo que varios individuos tratarán salir de ese pueblo o serán destinados para quedarse con le queda de vida.
A primera instancias el autor nos da la opción de leer los relatos como queramos, que mucho no importa el onden siempre cuando o te salteas las notas o lo tengas en cuenta, en mi caso lo leí de corrido y respetando así las notas que posee en cada apartado. Son cinco de ambos, es decir cinco cuentos y cinco notas, tenemos en circunstancia un personaje dentro de esas notas que nos irá intruciendo a estás historias, sea porque se lo contaron o fue participe dentro de una visión al palpar en las paredes de algún lugar. Desde mi opinión no siento que fueran totalmente narraciones de terror, hasta algunas poseen comedia entre sus palabras, lo que si vi bastante guiños a películas o leyendas del mismo índole, a su vez algunos sucesos me parecieron repetitivos o que no venían a cuento, como la “calentura” de los personajes que me se hizo medio soso y hasta aburrido, no obstante otros tienen finales que no esperaba para nada, también se me hizo que faltaba algo más, es decir que me da la sensación que se me hizo muy corto, pero supongo que fue armado así para indicar que es un lugar maldito al que evitarás correr por la misma experiencia que nuestros protagonistas.
El libros consta con los siguientes títulos:
- La última carta del novio (El inicio de las notas) - En carne viva - El riachuelo del amor - Fulgores - Perra - Home office
Un libro escalofriante. En Sin Semáforos se combina el horror sobrenatural con ese otro horror aún más espantoso: el horror de la vida misma, el horror de la realidad, ese que a diario nos acecha a ti y a mí. Imposible no taparse la cara ante la incomodidad provocada por algunos pasajes, pero imposible también mantener los dedos lo suficientemente abiertos para seguir leyendo, para saber qué es lo que va a pasar. Porque Leandro Puntin no se anda con medias tintas, se propuso escribir un libro terrorífico y lo logró. Amantes del terror, he aquí un gran libro para ustedes.
Algo que no le falta a Leandro R. Puntin es ingenio. Y quien dude de esto, o quien todavía no se anime a esto —ambas cobardías igual de pecaminosas—, debería leer lo siguiente: “Sintió el golpe en los hombros, y la piel que se le prendía fuego con cada voltereta que daba por el asfalto. Supo cómo se sentían los fósforos cuando los frotaban contra la cajita”. Pfff tremendo. La transmisión sensorial de imágenes, sonidos, olores, calentarían al tío Stephen King y le agasajarían la entrepierna. Sí, de la forma más lasciva posible. Y no sé si el autor leyó ese famoso librillo de ‘Mientras Escribo’, pero, sin lugar a dudas, sabe lo que ejecuta al escribir y, además, lo ejecuta bien; a cuchillazos rápidos, los mismos que en Viernes 13 salpicaban vírgenes y aterrorizaban gargantas, o viceversa. Sin Semáforos es una antología de cuentos de terror que ocurre en un pueblito igual de maldito que sus personajes. Como toda antología, por su pollo, tiene algunos cuentos mejores y otros que, si bien no son regulares, no equiparan el nivel de sus ‘hermanos mayores’. Mis favoritos: En carne viva (un lujo al mejor estilo de Clive Barker), El riachuelo del amor (siento que Darío Argento habría filmado esto con mucha pasión), y Fulgores (el citado). A nivel de estilo no hay nada negativo: de nuevo, un lujo. Un debut titánico para un autor cuyos primeros cuentos ya daban bastante de qué pensar. Y, de mi parte, una certera recomendación para quien le guste el terror, el humor negro, lo grotesco; no necesariamente en ese orden: usted me entiende. Y si no me entiende, no se preocupe, en Sin Semáforos lo entenderá por las buenas o… por las malas.
En "Sin Semáforos" nos encontramos con relatos enmarcados: hay una historia principal, de la que se van desprendiendo varios cuentos. Los relatos con los que va a encontrarse quien le dé una oportunidad a este libro son grotescos, asquerosos, graciosos e intrigantes. Un horror corporal y erótico narrado con un lenguaje directo, sin adornos innecesarios que le resten a la experiencia. Si el libro fuera una película, diríamos que es una pochoclera. Y lo cierto es que cumple a la perfección su cometido. Es una lectura muy divertida (por momentos, me recordó a Leonardo Oyola), con la cual me reí más de una vez, a pesar de que abundan la sangre y… otras cosas. Con respecto a lo que el propio autor dice al inicio, el tono de los relatos que encontramos acá es muy similar al de "Los cuentos de la Cripta". Con cada cuento de Puntin uno se imagina un capítulo de ese estilo. "Sin Semáforos" es una lectura muy divertida, entre el splatterpunk y el humor negro, y con un estilo narrativo que va al grano. 135 páginas que no tienen desperdicio. ¡Me encantó!
Leandro Puntín ha surgido como una destacada voz en la escena literaria contemporánea del terror, gore, horror. Como lectora de años de novelas de terror, me cautivó con su enfoque fresco y muy a lo Clive Barker. Sin semáforos es un compendio de narraciones que, con su tono visceral, más de una vez va a hacer que el lector baje el libro para pensar en otra cosa con el fin de escapar de lo que está leyendo. Sin embargo, dejar un relato a la mitad es imposible, ya que cada uno de los forman parte de esta antología te atrapa desde el principio hasta el fin. Las descripciones son tan grotescas que provocan una sensación de repulsión, dejándote sumido en un profundo sentimiento de asco y dolor. El hilo conductor que une todos los relatos también te deja con ganas de más. Sin dudas, fue una de las mejores lecturas del 2023, y recomiendo fuertemente todo lo que venga de la cabeza del autor.
Aunque me reconozco como limitado lector ocasional y siendo un novel escritor amateur con nula experiencia en crítica literaria, quiero recomendar enfáticamente este libro a aquellos que buscan algo fuera de lo común, una lectura que no pase desapercibida y que despierte ciertas incomodidades. Lo describiría como un libro "fuerte". Personalmente, me recordó las experiencias de mi infancia cuando mis padres me prohibían ver ciertas películas consideradas "fuertes", como "Bajos Instintos" por su contenido sexual o "El Padrino" porque había sangre. En este libro, encontrarán tales elementos combinados y llevados a un nivel aún más impactante. Terror y horror en un pueblo podrido, tal como dice nuestro amigo Leandro. Los invito a sumergirse en esta experiencia, aunque advierto que puede resultar desafiante. Sin embargo, aquellos que se atrevan a enfrentarla probablemente la disfrutarán.
Una lectura rápida y sencilla, pero que aún así llega a generar fuertes sentimientos en el lector, se puede leer como novela, o leyendo los capítulos por separado, cada cuento tiene algo para destacar, y producen sentimientos encontrados.
Contiene humor negro, morbo, y temas sexuales, por mi parte, doy por sentado que un libro de terror juega con el morbo y el humor negro. Pero incluir el tema sexual no es sencillo, este libro es uno de los pocos en donde considero que el tema del sexo esta bien metido en la historia, donde hay una coherencia y lógica en los personajes vinculados a ese tema, y por supuesto, donde no se busca erotizar cosas que no son.
Realmente lo recomiendo y espero leer más de este escritor pronto.
Más que un libro de terror, esto es una sátira al terror. Lo que lo convierte en un juego. Leandro no se toma en serio la literatura. Ese es su mayor valor. Él se ríe del terror, de la corrección, de la moral y nos lleva a explorar, de forma ácida y divertida como una montana rusa sin seguros, el lado más oscuro de los habitantes de Sin Semáforos (ese pueblo pequeño del que yo también provengo).
Así, aparecen personajes como el marido putero de una mujer que concientiza sobre la trata de blancas, la chica cohibida que se enamora de su amiga libertina, el joven adolescente adicto al porno y su novia virgen o la joven que quiere escapar de lo que no se puede escapar. Todos ellos nos hablan en argentino. Sí, muchas groserías, y, como no, mucho refinamiento.
Si pensas que leyendo un par de parrafos podes adivinar hacia donde va una historia te vas a llevar una sorpresa no muy grata. El libro es un constante "que carajos acabo de leer?", tanto por las descripciones de algunas escenas que te revuelven el estomago como por las risas que te sacan otras. Por lejos mi capitulo favorito fue la de la estacion de servicios. le quite una estrella porque el ultimo capitulo me dio estres post-traumatico. la forma en que narraba con demasiada perfeccion lo mal que el tipo la estaba pasando en su jornada laboral me hizo sentir demasiado identificado (dejando de lado lo de lidiar con prostitutas estafadas). En fin, fue una hermosa manera de terminar mis jornadas y ahora espero ansioso lo proximo que este autor vaya a sacar.
Este es un excelente libro de cuentos de terror. Rebosante de originalidad, e historias con argumentos y personajes bien escritos, bien creados. Es un libro creado para el disfrute. Se nota que el escritor se ha tomado su tiempo para escribir y pensar estas historias. Nos es un libro que haya sido apurado, sino que ha sido bien cocinado, lo que lo convierte en un libro de terror atrapante que se lee en una sentada, en una noche. Personajes, historias, ideas, estilo y voz. Tiene todo eso y atrapa, nunca defrauda. La verdad es que espero que este autor pronto publique su proximo libro para disfrutarlo como disfrute este volumen. Buen trabajo. No se pierdan esta joyita.
El título "Sin Semáforos" es la descripción más honesta y precisa que el señor Puntín pudo hacer de esta obra. Este libro no es una lectura, es una experiencia física. El ritmo es frenético, implacable, una aceleración constante que empieza rápido y termina en un caos vertiginoso que te deja sin aliento.
Relatos como "En Carne Viva" —mi favorito personal— son una espiral de locura y frenesí que te atrapa en su descenso. La mezcla visceral de sordidez humana y horror cósmico se te pega a la piel y es imposible dejar de leer, por más que las escenas te revuelvan el estómago.
Una obra maestra del horror moderno. Brutal, inteligente y absolutamente adictiva.
Creo que no queda mucho para agregar, sobretodo teniendo en cuenta que el escritor tiene fanatismo por lo turbio, Gore, terror, lo sexual, retorcido, grotesco, un humor ácido y a la vez shockeante (siempre inventando palabras). El libro es una definición textual de lo políticamente incorrecto, aunque aún si conoces al autor, puede ser peor. Recomendado si necesitas entretenimiento rápido, simple de leer y que estimula la imaginación, no apto para todo público ni cristaldos, quiero más... Necesito más...
Me recordó a las clásicas historias de terror pero sin ser un cliché, son historias que te atrapan desde el primer párrafo que exploran diversos géneros incluyendo el sadismo que es un tema complicado de incluir sin hacerlo sonar forzado pero fue convenientemente aplicado haciendo mas entretenido el relato. Ame el estilo criollo que tiene de contar la historia me recordó a mi papá cuando me contaba historias de terror te hace notar el pías de origen del autor sin esfuerzo.
Desde el título (qué por lo peculiar, recuerda a los nombres de algunos pueblos del interior de Argentina) ya te anticipa lo que es, una seguidilla de historias enmarcadas en cualquier lugar de la Argentina, donde el humor se combina con el miedo, la ansiedad. Me encantó. Muy buen trabajo de Leandro Puntin.
Si estás buscando horror sin vueltas, gore, que tú mente se quede dilucidando por un par de días(cosa que me pasó). Recomiendo este libro. Y algo importante que recalcar, es que tenemos delante un libro con relatos horridos con un nivel de escritura ALTO. Te aseguro, si te gusta el terror, tenés y debes leerlo.
Un tremendo libro de cuentos, enmarcados en una historia que te hiela la sangre. Una excelente prosa y momentos de alta intensidad. Muy recomendable. Leer con precacución. Prohibida su lectura a menores de 10 años y gente tibiecita.
Terror gore del mejor, en un ambiente bien Argentino que lo oscurece más con su realidad de por sí bastante oscura. Humor negro poderoso en un lenguaje desenfadado. Lectura rápida y adictiva, con una narración hábil, sinuosa y afilada como una peligrosa navaja. Diversión literaria asegurada.
Me encantó, cada relato te atrapa y no podés dejar de leerlos. En Sin semáforos encontrás terror, suspenso, adrenalina y hasta un poco de humor; un viaje por un pueblo macabro que no querés que termine nunca. Una maravilla 🖤
Lectura reciente y estoy en proceso de recuperación. Por un lado, está el duelo de haber terminado y por otro, la sensación de haber sobrevivido a algo oscuro, turbio, pero lleno de jerga argentina. Muy buen trabajo Leandro R Putin. Leanlo.
Digamos que el azar me llevó a este libro. Una narración sórdida, cruel y sádica, alrededor de la prostitución y de personajes incapaces de reprimir sus instintos. Una sorprendente propuesta ero-gore con el toque mágico de la jerga argentina.
Antología de terror, donde todos sus relatos están conectados. Historias llenas de sangre, seres extraños y extravagantes, tan irreales que podrían suceder tu propio barrio. ¿Te gusta el gore? ¿Te gusta el humor negro y la ironía? ¿La sexualidad que rodea al terror? ¿Y las películas de cine z/bizarro/troma? Todos los caminos te llevan a estos relatos.