El imperio romano vivió en el siglo IV un periodo convulso conocido como la tetrarquía. Una época de transición entre el mundo clásico que se acerca hacia su fin y una nueva era que se abrirá en la historia y que llamaremos baja edad media. Muchos escritores y novelistas han fijado su atención en la Roma clásica pero son muy pocos los que han puesto su pluma a trabajar sobre la tetrarquía. Gregorio Muelas acepta el desafío de reconstruir un tiempo revuelto, agitado y oscurecido por la propaganda. En su obra “Caos. El águila y la cruz”, que se anuncia como el primer volumen de una trilogía, nos introduce en la historia mediante un relator, Firminiano, que en realidad actúa como un relator omnisciente. A lo largo del primer volumen asistimos a la implacable persecución de los cristianos por Galerio y a la tolerancia de Constantino hacia la nueva religión que más tarde se transformará en la sustitución del águila imperial por la Cruz. A la extraña enfermedad de Galerio y a su lenta y triste muerte, que algunos considerarán un castigo por su ensañamiento con los cristianos. A las luchas por el poder y a las intrigas palaciegas Finalmente como nos enseña la historia Constantino prevalecerá en occidente y Licinio en oriente. Y el lector participará en las correrías de Crispo, al exilio de Valeria y su madre Prisca, a batallas que fueron decisivas para la historia de Roma y para nuestra historia. En definitiva un libro que nos ilustra sobre ese periodo y que se lee con auténtico placer. ¡Enhorabuena!
Increíble novela de una parte de la historia romana que en estos ámbitos se suele omitir, explica de forma esclarecedora este convulso momento, donde abundaban emperadores y césares, personalmente aún no me he leído “El primer tetrarca”, que según tengo entendido otorga un contexto significativo para esta obra (una precuela no oficial), pero igualmente he entendido a la perfección todas las situaciones que se presentaban.
La única pega que le pongo al libro es dividir primero las vivencias de Constantino y posteriormente las de Licinio, para acabar juntándolos en el Liber tertius, a mí me hubiese gustado que todo hubiese sido explicado de forma conjunta desde el principio, pero como lo ha planteado, te permite entender mejor la obra.
Me encanta que haya tantas anotaciones a pie de página, permitiendo preservar el relato con los nombres usados en la época y ayudándonos a entender donde nos situamos (sobre todo) o los puestos que habían en el complejo sistema del ejército romano.
En definitiva, la única crítica que puedo hacerle a este libro es su estructura, pero por preferencias personales, entendiendo perfectamente el motivo de esta división. En general es un libro que merece muchísimo la pena, eso sí, recomiendo leerse previamente “El primer tetrarca” del mismo autor. Enhorabuena por una obra tan buena y espero con ansias que se publique la siguiente parte, porque el final te deja con una gran intriga.
Muelas recupera la figura de Constantino (que ya aparecía en su primera novela) para recrear la figura de un emperador apodado el Grande, convertido al cristianismo al final de su vida, al que Muelas sabe poner voz para describir perfectamente la época que le tocó vivir. Sobre un tema muy complejo, con profusión de emperadores (legítimos y usurpadores), augustos y césares Muelas presenta una narración amena y esclarecedora, a la vez que muy ágil con alternancia de escenarios y personajes en el mismo plano temporal, en capítulos corto . La sucesión rápida de episodios en el tiempo motiva a continuar la lectura para descubrir todos los acontecimientos que se van sucediendo sin descanso. El autor destaca no solo los personajes masculinos (quizá más conocidos), sino también unos personajes femeninos de gran relevancia para la historia: Helena, Fausta, Prisca, Valeria, Begonia, Hortensia, imprescindibles para la narración. A destacar también los matices poéticos que introduce el autor en su prosa (muy rica, por otro lado), que aparecen a lo largo de todo el libro pero que destacan más cuando se encuentran en medio del fragor de una batalla como la de Puente Milvio, que Muelas relata de forma exhaustiva y con toda crudeza, o durante la desgarradora agonía de uno de los personajes , durante la cual el autor también incluye algún detalle de humor (humor negro, evidentemente).
Historia sobre el dominado de Constantino, desde sus comienzos en Britania y la frontera del Rin hasta la mítica batalla del puente milvio. Por otra parte veremos el conflicto en la parte Oriental, narrando la guerra entre Licinio y Daia. Los capítulos son muy cortos y la lectura muy dinámica. Si bien echo en falta algunos árboles genealógicos y algunos esquemas, ya que las diferentes tetrarquias en las que entran y salen emperadores pueden llevar a confusión en algunos momentos. Aún así el libro me ha encantado. Totalmente recomendado y a la espera del siguiente.
Que descubrimiento Gregorio Muelas. Es de admirar la capacidad de autores como Gregorio o Posteguillo de construir relatos de acontecimientos que ocurrieron hace miles de años.
En una época donde desaparece la figura del emperador único, es la antesala del conflicto entre Constantino “el grande” (afianzador del Cristianismo como religión en el Imperio) y Licinio.
Perfectamente separados en espacios temporales , se unen al final para introducir a lo que será el segundo libro. Para no perderse entre tanto nombre histórico se echa en falta algún árbol genealógico.
Extraordinaria novela, comienzo de lo que va a ser una saga. De perfecta prosa lírica y cuidada, se adentra con maestría en una época convulsa. Perfectamente documentada, te mantiene atento toda la narración. Personajes trabajados y trama mantenida en todas sus páginas. Me ha parecido soberbia. Esperando la segunda.
4,3/5 Además de ser un texto de valor documental incuestionable, Caos I es una buena novela. Realmente buena. Agil en la lectura, con tramas bien construídas y bien engarzadas en los personajes históricos, y sobre todo, con una forma de contarlas que hace que quieras seguir leyendo. Un descubrimiento, y voy a por el volumen 2 de la trilogía.