📚 Reseña: El murmullo de las damas
Una novela histórica argentina que me sorprendió muchísimo.
A ver... El murmullo de las damas llegó a mis manos como quien se asoma a un género nuevo con un poquito de miedo y otro poco de curiosidad. Porque seamos sinceras: yo no soy de leer muchas novelas históricas, y sin embargo, algo de este libro me llamó. Tal vez fue el título, tal vez fue ese susurro de damas que parecía prometer secretos, intrigas, y un protagonismo femenino bien marcado. Y sí. No solo lo cumplió. Lo gritó con fuerza.
La historia se sitúa en plena Revolución de Mayo, en el siglo XIX, pero no desde la mirada habitual. Acá no estamos para hablar de próceres ni para repetir lo que ya sabemos de memoria. Esta vez, los hilos los mueven ellas. Y me encanta usar esa expresión, porque mover los hilos es literal y metafórico en esta historia: las mujeres están en el centro de la escena, como tejedoras de secretos, aliadas en conspiraciones, madres, hijas, esclavas, espías, señoras de alta sociedad y damas que, aunque el mundo las silencie, siempre tienen algo que decir. Y vaya si lo dicen.
Elena y Julia son dos hermanas que viajan a una finca en Salta para cumplir con un matrimonio arreglado, orquestado por un hermano que, sinceramente, no merece ni que lo nombremos. ¡Un HDP con todas las letras! Lo importante es que este matrimonio —tan forzado como cuestionable— se convierte en el punto de partida para todo lo que va a pasar después. Y ahí aparece él: Juan Antonio Durán de la Cruz. Por favor, ¡qué nombre! Nombre de telenovela de época. Yo ya me lo imaginaba con mirada intensa, postura recta, y ese dejo de dolor que solo tienen los personajes que alguna vez amaron fuerte y perdieron todo. Porque sí, él es viudo, con el corazón hecho pedazos y cuatro hijos a cuestas. Y así, con ese combo entre romance y tragedia, se nos presenta uno de los personajes más atractivos de la historia.
Ahora bien, como suele pasar cuando hay muchas voces, muchos personajes, y mucho movimiento entre pasado y presente, sentí que por momentos me costó un poco seguirle el ritmo. Hubo momentos donde me perdía un poco entre tanto nombre, entre tantos hilos cruzados. Y eso es algo muy mío, lo sé, pero lo comparto porque creo que puede pasarle a alguien más que esté arrancando con este género.
Lo que sí quiero destacar (y que me fascinó) es la ambientación. Hay un trabajo hermoso en cómo se describe Salta, el calor pegajoso, la brisa que entra después de una lluvia, la textura del día a día, los sonidos, los silencios... todo está pintado con una pluma que no empalaga, pero sí te mete de lleno en la época. Me sentí ahí, caminando por esa finca, sintiendo el calor de la tierra seca o el frescor repentino de una tormenta otoñal.
Y ni hablar de la madre. ¡La madre! Yo la amé. Sé que no es del agrado de todes, pero yo me la imaginé clarita, con esa mezcla entre señora imponente y abuela que huele raro pero cocina rico. Esa que dice lo que piensa, que manda más que el gobernador y que aún así tiene un corazón que late por la libertad de su gente. Porque, ojo, acá se habla de esclavitud no solo como institución legal —que claramente existía en ese momento—, sino también como esclavitud de género. Las mujeres no eran dueñas de sí mismas, y este libro te lo pone de frente, sin anestesia, sin disimulo.
El romance me encantó. Al principio más que al final, si soy totalmente sincera. Las primeras páginas me atraparon con ese vaivén de emociones, esa tensión entre lo que se quiere y lo que se debe. Después, siento que la historia se vuelca más hacia la revolución, hacia la política, la independencia, y eso está buenísimo, pero claro... yo estaba muy enganchada con el otro lado, con lo íntimo, con lo emocional. El cierre no me resultó malo en absoluto, simplemente me dejó extrañando un poquito la intensidad de ese principio.
Ahora bien, hay algo que el libro hace de manera preciosa: rescata el rol de la mujer en la historia. Porque aunque sabemos que esto es ficción, también sabemos que la historia oficial fue escrita por hombres. Y este libro hace el ejercicio de imaginar, de llenar los huecos, de darles voz a esas mujeres que estuvieron, que participaron, que lucharon desde los márgenes. Y a mí, eso, me emocionó mucho.
¿Y si hablamos del mensaje? Es una historia sobre lucha, sobre libertad, sobre el peso de los mandatos y el deseo de romperlos. Sobre el amor, sí, pero también sobre el dolor, la pérdida, la identidad, y esa necesidad humana —tan de época, pero también tan actual— de encontrar un lugar propio, aunque ese lugar esté en medio del caos.
¿Lo recomiendo? Absolutamente. Sobre todo si te interesa la historia argentina, si te gusta el romance bien construido, si te atraen los personajes femeninos potentes y si disfrutás de una lectura que te lleve a otro tiempo, pero que igual te hable de cosas que siguen resonando hoy.
¿Vos le darías una oportunidad a estas damas que susurran desde las páginas? ¿Te animás a escuchar lo que tienen para contar?