Ciencia ficción es una historia de amor. En ella no hay futuros alternativos, naves espaciales o viajes en el tiempo. Lo que hay son un puñado de fragmentos en los que el narrador, guionista de cine y profesor de guion, recuerda su última relación de pareja. A través de diversos géneros (comedia romántica, cine, ensayo, drama, fantasía y, también, cómo no, ciencia ficción), asistimos a una autopsia parecida a la que todos hemos practicado alguna vez tras una ruptura: una mezcla de memoria y mito, análisis y pura especulación.
Ciencia ficción es la segunda novela del guionista y escritor Daniel Remón (Goya 2020 al mejor guion adaptado por Intemperie) tras su sorprendente debut, Literatura, donde ya daba las claves de su estilo: un estilo ágil heredado del cine y una mirada tierna y con mucho humor. Con una capacidad para retratar la intimidad de la pareja que recuerda, por momentos, a Woody Allen y a Marta Jiménez Serrano, Remón analiza los engranajes invisibles del amor, así como otros temas, como la pérdida, el duelo o el acto de escribir.
pues una historia más de cualquiera de nosotros con una persona a la que amamos muchísimo pero no pudo ser; y que, tras leer todas las páginas, se te queda el cuerpo con una sensación de: meh.
Disfruto mucho este tipo de historias en el que el amor (o no-amor) se manifiesta a través de retazos, de recuerdos, de fragmentos breves que parecen una simple idea. Creo que es una forma muy fluida y amena de expresar algo tan extraño como el amor, que se agota, se construye, se esfuma en cuestión de una frase pero que, de alguna manera, siempre se reinventa, transformándose en otra cosa.
La narración juega hábil y sencillamente con la naturaleza subjetiva de la memoria, desafiando la noción de que nuestros recuerdos son verdades absolutas, sin la pretensión que pudiéramos pensar. Es, al fin y al cabo, una historia de amor y desamor con la que, en ocasiones, me sentí identificado; sobre todo a esa singularidad que otorgamos a nuestras experiencias sin suponer que millones de personas pasaron lo mismo. Daniel Remón nos invita a reflexionar sobre la veracidad de nuestros propios recuerdos y la manera en que nuestras experiencias y consumos culturales, principalmente películas y libros, los moldean y distorsionan.
Primero que nada estoy en shock, este libro me hizo sentir muchísima melancolía, empatice con varios párrafos y llore con otros, por lo que fueron y por lo que seguirán siendo, un recuerdo, tan bello como feo, algo inolvidable y al mismo tiempo te abre los ojos a las relaciones románticas, el amor, el desamor, la perdida y la melancolía, los buenos y malos recuerdos. No es un tipo de lectura para todo el mundo, no es el tipo de libro que hubiera leído, pero de verdad, me alegro de haberlo hecho.
Me pregunto que habrá sido de Jimena y del autor, espero que sean felices cada quien por su lado.
2,5 ⭐ Aprobado raspado. Ni fu, ni fa. Llegué a este libro por la serie de "Los años nuevos" de Sorogoyen (la menciona un personaje, no es que se base en esta novela). Las dos son costumbrismo de pareja en diferentes puntos de la relación, pero esta novela se queda fría e insulsa, pse, no aporta mucho. La serie la recomiendo totalmente (4⭐), una Normal People en los 30-40 años. Lo peor de las dos: se nota demasiado que son madrileños, aunque para ser mesetarians centrales, no hay laísmos y apenas dicen "me renta". Así que por ahí todo correcto.
Es un libro que efectivamente es de fácil lectura y que de alguna manera de atrapa. Pero también es ese tipo de libros como muchas películas que acaba en nada…aunque pensándolo bien, realmente todo en esta vida acaba en nada porque todo continúa de una manera muy cotidiana. De todas formas, es una historia de amor de las que te da rabia y a la vez te da ternura, de esas historias que nunca terminan de acabar, que tú como espectador o lector tienes ganas de decir “ya está, déjense de estupideces y estén juntos” pero luego te reflejas en esas historias y entiendes el porqué…
Pues caigo en esta novela sin conocer al autor, pero como la mencionaron alguno de los protagonistas de la serie “Los años nuevos” (si tenéis el corazón inestable ni os acerquéis a ella; inmensa) pues la busqué y ya quedó leída. Quizás tenga algo que ver con la serie, al describir una relación sentimental de una pareja en varias épocas sin restringirse a una continuidad absoluta, pero mientras que la serie me desoló emocionalmente esta lectura me ha dejado poco poso.
Jimena es la estudiante que se enamora de su profesor, el narrador, y Remón pues nos narra esa relación en diversas etapas, desde la intensidad inicial hasta el casi siempre esperado final. Lo hace con un estilo liviano, en muchas ocasiones fragmentado en párrafos, y que aunque intenta una profundidad emocional en las palabras, el estilo no me facilita inmiscuirse en la historia. No me cala.
Me ocurre como con otras novelas actuales que el estilo y la forma termina secuestrando el fondo y termina sin convencerme del todo. Buen gusto por el cine (se cita desde “Ordet” a “El cebo”, así como “¡Qué grande es el cine!” y un buen listado de obras maestras que allí se emitieron), pero poco más que resaltar.
Novela muy cortita sobre las relaciones de pareja. Me ha encantado la prosa de Remón y como crea pequeñas píldoras de cotidianiedad. Las cinco estrellas no se las doy porque el personaje de Jimena se me ha hecho algo insufrible (desconozco si era el objetivo del autor o ha sido únicamente impresión mía), sin embargo esto ha hecho que no termine de disfrutar de manera subjetiva tanto como hubiese esperado con la obra.
No obstante, un autor a quien seguiré a partir de ahora.
Lo leí porque lo recomiendan en el último capítulo de Los años nuevos y es la continuación perfecta de la serie, incluso muchas ideas de la serie están presentes en el libro. «Una noche le dije que me aburría», dice el personaje de Remón, lo cual me llevó a volver a pensar en el capítulo de Berlín y también en un WhatsApp que una vez recibí de una expareja.
Probablemente uno de los libros más raros que he leído nunca. ¿Es acaso una autobiografía ficcionada? En cualquier caso está entretenido si se busca un drama romántico para pasar el rato bien poblado de referencias cinematográficas.
Una pareja, un trasunto del autor y una alumna, el paso del tiempo, la familia, la ruptura, los traumas. A veces puede engancharte, el resto es un escribir por escribir. Hay gente que lee el bote de champú en el wc ,podrían leerlo.
Me ha resultado difícil llegar al principio, pero es por la diferencia de edad. Una novela para gente joven sin duda. Me ha encantado el capítulo drama. Voy a leer El Diablo, a ver qué me cuenta