Una historia de amor y fascinación en torno a la figura de un desdichado héroe del folk, Nick Drake.
En 1974, Nick Drake aparecía muerto en la casa de sus padres y pasaba a engrosar el «Club de los Veintisiete», la lista de estrellas desaparecidas antes de tiempo. Tres décadas después, Janet Stone, una de las personas más cercanas a Nick, y marcada por el recuerdo de su amigo, recibe la visita de alguien que tiene un proyecto cinematográfico sobre el músico. Perro negro narra la historia de unos seres subyugados por la muerte prematura de un genio, e indaga en un tema tabú como la enfermedad mental y su invisibilidad. Es también el retrato de una época mítica, vertiginosa, intensa, plagada de conciertos legendarios, happenings y manifestaciones culturales radicales; de una juventud zambullida en la euforia de las drogas, el sexo libre, las fiestas interminables: la era del pop.
Esta novela me ha hecho descubrir a Nick Drake, a quien ya he añadido a todas mis playlists melancólicas. Solo por eso ya estoy satisfecho. Creo que es algo bueno, porque si hubiera sabido de Drake antes, quizá habría esperado que la novela fuera sobre él y no es tan así. La conclusión es que nadie conoció a Drake de verdad y, como ocurre siempre en la vida, cada persona tiene una versión y una imagen de otra que puede contrastar enormemente con la de cualquier otro de sus conocidos. Los personajes son como fantasmas y Drake un abismo que los atrae, una especie de maldición. Una novela que he sabido apreciar más tras charlar brevemente con el autor.
¿Cuánto inventamos de las personas que nos marcan y cuánto es verdad?
Siempre es un placer leer a Miguel Ángel Oeste y, además, (re)encontrarse con Nick Drkae. Ya lo hice en ‘Far Leys’ y ahora en ‘Perro negro’, un título que nos traslada a ‘Black Eyed Dog’ de Drake, una canción extraña que escribió los últimos meses de su vida, que formó parte del recopilatorio 'Fruit Tree', sin incluirse en ninguno de sus tres discos, y que repite prácticamente las mismas estrofas en esos 3 minutos de duración. Una canción sin significado aparente, pero que encierra, quizá, una despedida anunciada.
Nick Drake pasó sus escasos 26 años de vida como ese perro negro, mirando desde la sombra, componiendo en silencio, viviendo rápido y sin un rumbo fijo. Guardó con recelo su vida y sus recuerdos, y todo lo que se sabe de él son meras suposiciones.
A partir de varios personajes, y jugando con los cambios temporales y los recuerdos, Oeste intenta (re)construir la vida del músico. La creación de una película sobre la figura de Drake es el punto de partida para que Richard, uno de los protagonistas, intente encontrar a todos aquellos que tuvieron contacto con Nick para poder averiguar todas las piezas del puzle y saber quién era realmente Nick Drake. Un trabajo de investigación que se acaba convirtiendo en una obsesión que arrasa con toda su vida, como le ocurrió a Janet, la otra protagonista de esta historia, amiga íntima de Drake en su juventud y eterna enamorada de la joven promesa de la música. Perdida en los recuerdos de un pasado que se difumina en su presente.
Todos los personajes tienen algo en común: creen conocer a Drake, pero ninguno llegó a hacerlo realmente. Ninguno le tomó en serio. Fue ese perro negro abandonado. Su muerte tampoco sorprendió a nadie, y excepto su familia y allegados, nadie lloró su pérdida. Con tres discos publicados, nadie escuchaba a Drake. Ni en ese presente inventado ni en este futuro. No existen conciertos, no existen apenas imágenes. Tuvieron que pasar 30 años hasta el marketing publicitario rescató ‘Pink moon’ del olvido musical.
Quizá, lo más temido por los artistas es que, a su muerte, su imagen acabe devorando a su talento, que se convierta en algo ‘pop’, un objeto de coleccionismo y admiración por su, generalmente, “aura de maldito”. Posiblemente, Drake haya llegado así hasta nuestros tiempos: una imagen de culto más por su muerte que por su talento.
Esta novela, aunque es ficción, viene a resignificar que Drake fue más que un músico maldito y que, ni su generación ni las venideras, fueron capaces de comprender su sensibilidad y su intelecto.
Interesante relato. No es una biografía al uso de un personaje. Los que lo conocieron relatan su relación con el y con ello hablan de si mismo y retratan una epoca y un lugar. Sin embargo me costó leerlo, no me llegó a pillar, quizás porque la temática no me interesa mucho. Lo leí en un club de lectura.
Una galería de personajes tristes con Pink moon de fondo/la música para soportar la herida/la destrucción. Sensibilidad extraordinaria de Oeste (como la de Drake —por eso ha podido escribir este libro—) y lo mejor de esa literatura de ventana-lluvia-noche
"Perro negro" está escrito con el mismo tono evocador de una canción de Nick Drake. Oeste es un narrador único con un talento magistral para explorar las heridas menos evidentes. Un novelón.
Con Miguel Ángel Oeste he llegado a conocer a Nick Drake, con eso basta, lo demás supone un camino con diversos derroteros con los que a veces he sintonizado y otras no.
7° de mis #librosen2024. 1.924 #páginasleídasen2024.
«Perro negro» es la segunda novela que leo de Miguel Ángel Oeste y, si bien «Vengo de ese miedo» consiguió llegar a interesarme algo, esta no. Me la compré (y fui a la presentación en la librería La Mistral) porque me gusta mucho Nick Drake, el músico que entre 1969 y 1972 sacó tres discretos discos que se convirtieron el clásicos de culto mucho tiempo después. Pero tengo que decir que la historia no me ha interesado (sobre todo la primera parte), y que no le he encontrado el sentido. No sé qué pintan ni él, ni el resto de personajes, y no sé qué se me quiere decir. Supongo que no será culpa del autor sino de que yo estoy en un punto de mi vida en el que necesito lecturas trascendentes, y no creo que esta lo sea.