“La Herida Imaginaria” de Berta Dávila gira entorno a dos parejas de hermanas que, paralelamente, viven de forma imaginaria cosas que no se han sucedido todavía, o sí, todo está en la cabeza, y que las van a mantener durante casi toda la novela algo distanciadas. Son historias que nacen en un lugar común pero que se separan por distintos caminos, todos muy diversos y solitarios.
La primera de ellas, la narradora, junto a sus peces Cleo y Rob, y su hermana Beatriz, madre de una hija llamada Ada, heredan una casa en Soutelo, Galicia, justo después de la muerte de su padre y, con muchas diferencias, se deben afrontar tarde o temprano a la venta de una propiedad que no desean conservar. Las segundas son Marga y Paula y tampoco se relacionan demasiado entre ellas. La primera dedica su vida profesional a la escultura y acaba ganando un concurso que la va a llevar a disfrutar durante unos días de una casa arquitectónica junto a la casa en venta heredada por las dos primeras hermanas. Marga y Paula están distanciadas pero ambas se retroalimentan en el pensamiento y, aunque no se ven, juntas y en paralelo acaban creando otra herida.
Una historia breve, apenada y disgregada y que, aunque tiene momentos muy bien representados y escritos por la autora, creo, y es tan solo una opinión personal, que le falta algo de desarrollo. Así como hay muchas novelas con mucho relleno y a las que les sobra chicha, esta es todo lo contrario, se lee en un momento, es una novela de 160 páginas que se pasan en un suspiro y en el que al llegar al final, posiblemente, vas a sentir que te ha faltado algo más. Una novela ágil y perfecta para leer entre historias mucho más potentes.
CITA DESTACADA:
"El deseo auténtico tiene que ver con la imaginación, con la memoria nunca. Y la memoria, a diferencia del sueño, devora la vida y enferma. Por eso empecé a despertarme cada vez más tarde y a acostarme antes cada vez."
NOTA: 6,5/10