El pasado Abril leí mi primera novela de Sándor Márai, fue El matarife, también su ópera prima. Se da la curiosa circunstancia que para mi segunda lectura he escogido este Liberación, que si no mal tengo entendido es su último libro publicado, aparecido en el año 2000, aunque fue escrito en el año 1945.
La historia se ubica en la liberación de Budapest a manos del Ejército Rojo, por lo tanto este libro tiene como principal valor la inmediatez, dado que relata con detalle el ambiente de desesperanza y angustia que experimentan los civiles de esa ciudad durante los veintitantos días de asedio de los rusos para derrotar a los nazis, empleando como narradora a una joven llamada Erzsébet, hija de un prominente matemático, que se posicionó públicamente contra los fascistas, al fin y al cabo tanto este matemático como su hija son judíos.
Pero por azares que ignoro, al ser publicada varias décadas después, la novela pierde ese componente testimonial, que describe las penosas circunstancias que experimentaron los perseguidos, el temor a ocultarlos, y los curiosos inventos a los que tuvieron que recurrir para zafarse. También la escasez y la incertidumbre que por otro lado envolvieron al resto de habitantes de la ciudad, que aprendieron a distinguir el tipo de bombas que les arrojaban y a detectar franjas horarias propicias para hacer un poco de vida ociosa según la forma de proceder de los bombardeos. Así, pasados los años, la novela adquiere entonces la categoría de curiosidad histórica, una visión a pie de calle de aquello que los libros de Historia sólo apuntan a grandes rasgos, con números impersonales y grandes hechos alejados de la experiencia vital de quienes se vieron en mitad del caos y la destrucción, de la violencia y la persecución, alejándose de sus vidas normales.
El bueno oficio como narrador de Márai logra disimular que, quizás por ese ánimo descriptivo y testimonial, la historia personal que la conduce no goza de cualidades remarcables, que pueda ser recordada o mencionadas si alguien quiere numerar esas novelas que más nos impactaron. Por supuesto las circunstancias que rodean a Erzsébet suenan honestamente atribuladas, pero más allá de eso el relato no conduce a terrenos fulgurantes, no creo que a lo largo de las 158 páginas que componen la novela haya encontrado algún momento de deslumbramiento o emoción.
Me imagino que sería cuestión de dejarse de rodeos e ir a por el corpus principal de Márai, esos títulos que le han dado prestigio como un consumado narrador, me refiero a El último encuentro o Divorcio en Buda, dónde si espero poder probar y testear el verdadero valor del narrador húngaro.