Oculta tu acento. Modula tus gestos. Que no rueden las erres de tu lengua. Arráncate la trenza. Párate derecho. Cruza rápido el charco de la memoria. Di «yes, sir» a todo lo que no entiendas. Despídete de abuelita Alegría. Apaga la radio. Apresúrate. No hay más espacio en la maleta. Deja tu peluche. Mira por última vez a tu amado árbol de eucalipto. Lleva contigo siempre una plegaria y corre.
Sonia Guiñansaca (Cuenca, 1989) migró de Ecuador a Estados Unidos en los años noventa, en un periodo político convulso para Latinoamérica. En «Nostalgia y fronteras», su primer libro, da cuenta de ese tránsito forzoso y de sus irreversibles consecuencias. Escrito con un tono que mezcla la ternura de quien recuerda diáfanamente a los seres que más ama con la violencia que provocan las partidas, esta obra es un testimonio estremecedor sobre la migración, el desarraigo cultural, la trasmutación de la lengua, el duelo familiar y el ser una persona no binaria proveniente de una cultura indígena de la cual nunca se ha distanciado. En estas páginas —escritas inicialmente en inglés en 2016, y ahora traducidas al kichwa y al español— transcurre la memoriosa voz de Sonia, acompañada de los Andes, Julio Jaramillo y polaroids viejas que guardan la silueta de sus abuelos.
“Power Ranger sneakers avoiding the capture La migra behind you
[…]
And now this is the journey you had to embark Trading andadores for borders Milk bottles for handcuffs
Sweet child, I’ll remind them of your innocence I’ll remind them that you are still children”
Sonia Guiñansaca escribe sobre la migración principalmente desde la mirada infantil, con el lenguaje poético intenta reconciliar aquello que fue y lo que nunca fue con el presente. A través de las palabras se intentan zurcir las heridas de una frontera voraz que atraviesa con violencia las vidas de las personas.
Además, la edición trilingüe de Severo es una cosa preciosa.
Que belleza haberme encontrado con este poemario. Gracias a mi profe Alicia que nos lo presento en clase para hablar sobre migración. Nostalgia y fronteras se presenta en tres idiomas: inglés, español y kichwa. Y eso es tan vital porque nos hace entender como Sonia se ha movilizado en estas tres formas de comunicarse, como se tejen juntas, como se tocan y migran. Yo llamaría a esta escritura, una escritura migrante. Que no quiere ser ni de aquí o de allí, sino siempre en movimiento. Guiñansaca pone de manifiesto las infancias migrantes, su vida indocumentada y lo hace de una forma tan poderosa. Saque lagrimas al leer “Para el duelo nos encontramos en el sueño”
"Lo que sucede con Estados Unidos es que los trabajadores migrantes pasan días sin comer bien para que el país pueda funcionar"
Este es un poemario hermoso que conecta la migración con identidad. Los recuerdos de la niñez como y el despojo de los mismos como un arraigo perdido. Acudí a la presentación del este libro en Quito y me encanta que este poemario haya sido traducido al español y al Kichwa, democratizar la literatura es importante por eso mi reseña es de 5 estrellas.