Reconozco que me gustan los libros que dejen huella, que me sorprendan, que me reten a sentir diferentes emociones y a sumergirme entre sus páginas. Y este es el caso de esta obra tan delicada como turbia.
Con una prosa magnífica, la autora nos atrapa en historias de mujeres que resuenan a través de los tiempos,
que viven terrores e inquietudes comunes, desde lo cotidiano, hasta lo sobrenatural o lo especulativo, saltando entre géneros de manera sorprendentemente fluida.
Más bien pareciera que el factor común es esta intención de dar voz y nombrar aquello que apenas existe en voz baja, desde los miedos aprendidos de niñas hasta otros que nos acompañan como un agujero en el pecho.
Con esta premisa, la autora bucea en las heridas de nuestra historia o especula con lo que podría ser a través de varios relatos, construyendo lo que vendrá desde lo que fue, entrelazando personajes y líneas temporales ….
Me ha parecido una lectura inquietante, absorbente, atrevida, dolorosa, liberadora… son muchas notas las que toca y todas con la maestría de su expresividad, tan bella como sobrecogedora en ocasiones.
Si os gustan los libros bien escritos, que os hagan sentir y que aludan a los dolores y miedos del ser mujer, dadle una oportunidad a esta joyita.