“El vino está servido” del poeta surrealista Robert Desnos ofrece una particular reflexión sobre los placeres y las adicciones. Este libro —publicado originalmente en 1943—, refleja una visión muy particular sobre la temática considerando que el propio Desnos experimentó con el alcohol y otras sustancias.
La estructura del libro es surrealista, con juegos de palabras y asociaciones libres. El opio —y otras sustancias— se representan como un refugio de la realidad, pero también como catalizadores para la creación artística y la búsqueda de libertad, en un medio para escapar de la rutina y explorar lo desconocido, pero también en una trampa que encierra al ser humano en la repetición de sus propios deseos y excesos.
Uno de los aspectos más destacados del libro es cómo Desnos explora la relación entre el placer y la muerte, recordando que, en su momento, el autor vivía en un contexto turbulento de guerra y ocupación. Su visión del opio como un agente que puede al mismo tiempo elevar y destruir sugiere que la búsqueda de libertad está irremediablemente conectada con el riesgo y la autodestrucción. El libro se convierte, así, en una obra donde la adicción y el surrealismo se funden en una reflexión sobre la existencia, la creación y el fin.