Rosa vive con un padre que no quiere serlo, un abuelo que torturó, una abuela violentada, un tío violador y el fantasma de una madre que la abandonó. Un día su madre decide volver. Antes de verla, Rosa encuentra un cuaderno y un casete, y comienza a enterarse de lo que nadie ha querido decirle. Feroz es una novela que nos golpea duramente con la profunda degradación que experimenta cada uno de los miembros de una familia, en un país fácil y dolorosamente reconocible. El horror al que conduce la normalización del abuso en la sociedad es reproducido arquetípicamente y sin atenuantes al interior de esta familia; todo con un lenguaje preciso, atrapante y sin tregua.
Sorpresivamente infame, un recuento del dolor y agonía mental de una sociedad golpeada por los estragos de la locura y el golpe militar , detalles reconocibles en la vida de todos , crudo, duro e intenso, recomendable 100%
Feroz convoca memorias que muchxs han intentado silenciar, como si el silencio pudiera domesticar el trauma. Hay en sus páginas un dolor que se descompone frente a la maquinaria del poder. Esta obra me hizo volver a pensar sobre las fracturas en la historia de este país, el trauma como una herida que se extiende como viento por el cucurucho del cuerpo, tomando forma de murmullo, de silencio destapando una lógica que convierte al cuerpo en territorio de conquista. El final del libro me hizo comprender por qué, tantas veces, he elegido la soledad como refugio. No por miedo, sino por estrategia: una forma de controlar el “bienestar”, de evitar que el fuego se desate, quizás sea hora de mirar de frente lo que arde.
“Y yo, como siempre, mirando desde algún lugar. Arriba de una piedra. Al lado del naranjo. Debajo del sauce. Da igual: siempre miré y nadie lo notó.” “Mi memoria es mi hogar” ♥️
Relato incómodo, desasosegante y muy bien contado. Narra una historia familiar oscura y extrema, contada desde un ahogo y un borde de la insania mental tan propios de cierta literatura chilena que uno a ratos puede sentir ecos de Diamela Eltit o José Donoso. Cada parte de la novela nos adentra en la historia a la vez que hace un cambio de tuerca, complejizando y dándole mayor profundidad a sus personajes. Fácil de leer, dura de digerir. Muy buena.
La primera vez que intenté leerlo al partir el primer párrafo me di cuenta que en ese momento no estaba preparada para leerlo porque se venía fuerte.
Luego encontré el momento y no pude parar de leer, es literalmente un relato "feroz", atrapante, crudo, un lente distinto de lo terrible de la dictadura. A veces te deja con silencios, con preguntas, es un sube y baja de emociones y al final todo tiene un sentido.
Tremenda pesadilla. Fue como estar sumergida en uno de esos recuerdos que tanto quiero borrar. Mmm, no sé, me gustó la forma de narrar de la autora, aunque tenía que combatir las náuseas cada dos por tres.