Estos dos personajes rugen, se insultan y se muestran los dientes. ¡La ira de los dragones es cosa seria! Y mientras el enojo crece y sale en forma de fuego, algo adentro se va quedando vacío. Pero, a veces, sólo falta un colorido pretexto para bajar la guardia y convertir los gritos en carcajadas; algo simple que les recuerde que, entre ellos, existe una emoción aún más poderosa.
“Perdóname si grité, sé que aveces desespero. Ya lo dije, me calmé. Nunca olvides que te quiero.”
Me encantó cómo, siendo adultos, leer un libro infantil puede dejar una huella tan profunda y cambiar nuestra perspectiva. El libro aborda las peleas sin sentido que a veces tenemos con nuestros padres. Como niños, no logramos entender completamente a nuestros padres y nos enojamos de manera inconsciente, sin captar el verdadero significado detrás de las palabras pronunciadas en momentos de enfado.
Me encantó, me encantan los dragones, imagínate dos dragones que tienen que superar sus desavenencias y luego pueden disfrutar juntos incendiando castillos?? Amo.