Desvela los mecanismos ocultos de la dominación mundial con Globalismo: Ingeniería social y control total en el siglo XXI. El exitoso autor Agustín Laje desentraña magistralmente la malvada realidad de nuestro mundo moderno e ilumina las tinieblas de las fuerzas de poder que tratan de controlar a la humanidad.
El globalismo no es globalización, sino una demoledora ideología que supone el más ambicioso proyecto de ingeniería social y control total en curso. Institucionalizada en organizaciones que, por definición, no tienen ni patria, ni territorio ni pueblo, esta ideología pretende parir un régimen político antidemocrático de alcance global. Así la soberanía de las naciones se redistribuye entre organizaciones supranacionales como el Foro Económico Mundial o la ONU con su Agenda 2030, liberadas de las limitaciones de los intereses particulares de los pueblos, para coordinar las transformaciones necesarias para nuestra «supervivencia». El globalismo también propone nuevas formas de legitimidad basadas en la tecnocracia y la supuesta filantropía de organizaciones como la Fundación Gates, la Open Society de Soros, y la Fundación Rockefeller.
En esta obra, Agustín Laje explica magistralmente el origen y la formación del contrato social de nuestros Estados nacionales sobre una base democrática, mostrando cómo el globalismo busca culpabilizar estas estructuras para llevarnos a un callejón sin salida, donde todo se cede a una gobernanza global no representativa, la máxima expresión de la oligarquía de unos pocos privilegiados a los que nadie votó, y que ante nadie rinden cuentas pero que pretenden dirigir el destino del planeta.
El autor llama a todos los actores sociales, políticos, religiosos e intelectuales a unirse contra el globalismo. La paradoja de que los patriotas olviden sus fronteras para esta batalla cultural adquiere un nuevo significado. Conocer la verdad y denunciar la mentira es un arma valiosa que este libro ofrece.
Agustín Laje was born in the city of Córdoba (Argentina) on January 16, 1989. From a very young age, he became interested in political ideas, becoming a columnist for important national media at the age of 18. He is the author of the books Los mitos setentistas (2011), Cuando el relato es una Farsa (2013), and his latest work El libro negro de la Nueva Izquierda (2016), co-authored with Nicolás Márquez. He earned his Bachelor's degree in Political Science from the Catholic University of Córdoba. Additionally, he studied counterterrorism and combating organized crime at the Center of Hemispheric Defense Studies, National Defense University in Washington DC. In 2020, he received a master's degree in philosophy from the University of Navarra. He has received numerous awards both in Argentina and abroad. He currently directs the think tank "Fundación LIBRE". His columns have been published in local, national, and international media. He is currently a columnist for La Gaceta de la Iberósfera, El American, PanamPost, AltMedia and El Liberal of Spain. His essays on political philosophy have been awarded five consecutive years in Mexico by Caminos de la Libertad. He has lectured in different countries, such as Uruguay, Argentina, Chile, Peru, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Mexico, El Salvador, Colombia, Costa Rica, Dominican Republic, Guatemala, Puerto Rico, United States, and Spain.
En este libro el escritor ofrece una crítica contundente a las dinámicas políticas y culturales que, a su modo de ver, están moldeando el mundo contemporáneo hacia una forma de gobierno global autoritario disfrazado de filantropía. A lo largo del libro, Laje sostiene que las élites transnacionales impulsan un globalismo que busca debilitar las soberanías nacionales, homogeneizar las culturas y controlar a las poblaciones mediante estrategias aparentemente humanitarias.
Uno de los ejes principales del libro es la crítica a la Agenda 2030 de la ONU que, para el autor, tiene intenciones ocultas , ya que los objetivos de la Agenda 2030 promueven regulaciones internacionales que van en contra de la soberanía de los Estados y otorga el poder de decisión hacia organismos supranacionales no elegidos democráticamente.
El autor sostiene que bajo el discurso de la inclusión y los derechos humanos, impulsa una ingeniería social que pretende alterar valores tradicionales, como la familia, la religión y la identidad nacional. Ademas de por supuesto querer hacerse del control económico y restringir libertades.
Desde el análisis del autor, la Agenda 2030 no es simplemente un plan de cooperación internacional, sino una pieza de una estrategia más amplia para rediseñar el mundo bajo un nuevo orden profundamente autoritario. Aunque sus tesis son polémicas y quizás un tanto conspiranoicas, han generado tanto adhesión como rechazo. En cualquier que fuere la postura del lector, creo que el libro nos invita a reflexionar sobre el verdadero alcance y las implicaciones de los grandes proyectos globales contemporáneos.
El libro de Agustín Laje resulta un poco decepcionante, especialmente en comparación con su obra anterior, La batalla cultural, que es una verdadera joya en términos de historia y política. Este nuevo trabajo es más descriptivo, con temas que a veces parecen desconectados entre sí y una estructura algo dispersa. Sin embargo, a partir del capítulo 4 toma fuerza al analizar a los autores detrás del programa globalista, destacando especialmente el capítulo dedicado a la Agenda 2030, que es muy esclarecedor y contundente.
Aunque vale la pena leerlo para comprender mejor el significado del globalismo, los objetivos de la Agenda 2030 y por qué hay un impulso tan fuerte detrás de esta iniciativa a nivel mundial, no aporta mucho más allá de informar. No resulta especialmente provocador ni innovador, y, en ese sentido, recomendaría más su libro anterior, La batalla cultural, para quienes buscan un análisis más sólido y transformador.
En "Globalismo", Laje desarrolla su teoría (conspiranoica) según la cual el mundo está gobernado por una "hiperélite apátrida" que impone, a través de distintos mecanismos, su cosmovisión progresista a los distintos pueblos del mundo. Pese a que se trata de un texto farragoso, repetitivo, divagante y, sobre todo, innecesariamente largo, el libro vale la pena porque es una muestra bastante cabal de cómo piensa un referente central de "la nueva derecha", la alianza entre libertarios, conservadores y soberanistas.
Más allá de su valor como fuente primaria, el libro es muy deficiente en términos metodológicos y sustantivos. A lo largo del texto, Laje abusa de la adjetivación y descuida la argumentación. En lugar de desarrollar ideas con rigor, multiplica descalificaciones sobre sus adversarios intelectuales. Además, construye hombres de paja sin cesar. Se apoya en autores poco relevantes o mal elegidos para debatir temas complejos, evitando lidiar con los verdaderos exponentes de las teorías que critica. Su lectura de los clásicos es abstracta y descontextualizada: no dialoga con la bibliografía secundaria ni se toma el trabajo de discutir con los especialistas en cada materia. A la hora de trabajar con fuentes primarias, Laje es un claro cultor del cherry-picking: selecciona textos y episodios que sirvan para sustentar sus propias ideas y deja de lado las múltiples fuentes que apuntan en una dirección contraria. Un aspecto llamativo adicional es que el autor parece leer solo en castellano, lo que empobrece aún más su perspectiva.
Además, el texto es repetitivo hasta el agotamiento: dedica páginas enteras a resumir textos en lugar de analizarlos, adoptando un tono enciclopedista que suena más a un ejercicio de erudición forzada que a una construcción genuina de ideas propias.
En términos de teoría política, el análisis es superficial y simplista. Presenta a los colectivos e instituciones (Naciones Unidas, "los globalistas", las élites, etc.) como bloques cerrados, sin reconocer las tensiones internas que existen dentro de ellas. No hay matices, no hay contradicciones: todo se reduce a una especie de despotismo monolítico que no resiste un análisis serio de las dinámicas reales de poder. En lo que hace al derecho internacional, el texto comete groseros errores: dice que "ser parte de la ONU obliga al Estado a aceptar la competencia de la Corte" (falso, ver art. 36 Estatuto CIJ), que la doctrina es fuente de derecho (falso, es "medio auxiliar para la determinación de las fuentes"), que la costumbre "surge de litigios concretos" (falso, surge de la práctica y la conciencia de obligatoriedad), y una larga lista de etcéteras.
Sin perjuicio de todo lo anterior, quizás el aspecto más valioso del libro es que Laje identifica ciertas dinámicas de poder que, aunque descartadas como intrascendentes por la teoría política dominante, merecen atención y pueden explicar en parte la popularidad de "la nueva derecha". El ejemplo más claro de ello es la insuficiente sensibilidad democrática de los procesos de gobernanza global. El problema es que Laje obtiene de ello la peor conclusión normativa posible, de naturaleza casi delirante: que deberíamos deshacernos de cualquier espacio político global y devolver todo el poder a "los pueblos". Este planteo ignora por completo las bases empíricas de los fenómenos que analiza y omite el hecho de que problemas como el cambio climático, las pandemias y la seguridad internacional generan, en sí mismos, problemas de naturaleza global. En lugar de abordar este dilema, Laje simplemente denuncia la expansión de la gobernanza global como una conspiración injustificada diseñada por unos pocos sujetos malvados que--casualmente--tienen todos los rasgos del tipo de personas que él detesta. Ese análisis sería risible si no fuera que Laje y su gente tienen hoy un nivel de poder significativo y una capacidad de daño inaudita. Vale la pena leerlo, entonces, para entender su auge y dimensionar su riesgo.
Es un buen libro, pero repetitivo lo que lo hace pesado de leer, no es lo mejor de Laje claramente. Tiene muchas ideas interesantes y otras un poco disparatadas.
Globalismo es un poco raro en comparación con los otros libros de Laje, este ultimo no tiene el carácter de fácil lectura (tal vez for ser un tema de interés general) de Generación Idiota, ni tampoco el nivel de Erudición que tiene La batalla cultural.
Entiendo este libro como un intento de conectar ambos libros y hacer algo más accesible el ideario detrás de la batalla cultural sin el esfuerzo mental que requiere. Personalmente me gustaron mucho los primeros dos capítulos, aunque son descriptivos (al igual que el resto del libro). Laje se toma el tiempo para contar desde su perspectiva el desarrollo del estado moderno a partir de la revolución francesa y como en paralelo se gestan algunos de los problemas politicos con los cuales vivimos en la actualidad.
También explora algo de la literatura que ilustran y muestran el totalitarismo gubernamental, creo que esa sección donde compara las diferentes perspectivas literarias es sumamente interesante. El basicamente describe tres estrategias de control de parte los estados totalitarios para controlar a su gente, El temor a través de la opresión, El placer y el enbrutecimiento.
El resto del libro es util aunque ya para los últimos capítulos se sentía un poco repetitivo. Aunque lo entiendo coherente con el objetivo del autor de promover un entendimiento del mundo donde podamos ver el trabajo de las elites globalistas actuando en contra de las naciones.
Personalmente me sentí como un contador al recorrer las paginas donde evalua algunos de los gastos de estas ONG's globalistas, posiblemente los capítulos más frustrantes del libro, aunque puedo entender porque fueron necesarios.
Creo que si se han visto las exposiciones y conferencias de Agustín ya estarás familiarizado con algunos de los temas tratado aquí, pero creo que en este caso el autor le da cuerpo de manera histórica a la necesidad de lo que el conoce como la nueva derecha.
Un punto que creo interesante es que Laje esta consciente de una evolución en que la idea que teníamos de Izquierda y Derecha como normalmente se han conocido no existe ya y que hay nuevas dimensiones que explorar en las actuales filosofías que se enfrentan en esta nueva época.
En general creo que hay beneficios en el libro, aunque creo que presentara dificultades en satisfacer a algunos de los lectores de los libros anteriores. Principalmente si esperan más de lo mismo. Aunque considero este libro como una excelente continuación asociado al interés que tiene el autor de seguir cultivando una ruta para sus aspiraciones como politólogo.
Agustín Laje es, hoy por hoy, uno de los más grandes defensores de la libertad y del pensamiento de derechas. Desde la trinchera de las ideas y con argumentos sólidos, ha impulsado y defendido principios como el patriotismo, la libertad, la familia y muchos otros valores fundamentales.
En su más reciente libro, Globalismo, Laje presenta una tesis magistral acerca de lo que se avecina para el futuro, advirtiéndonos que aún estamos a tiempo de reaccionar, ya que el globalismo se encuentra en un estado embrionario. Su llamado es claro: debemos actuar antes de que los tentáculos del progresismo logren penetrar y transformar por completo la sociedad que conocemos.
Desde el capítulo 1, donde analiza conceptos políticos como el despotismo, las ideologías, el comunismo y los genocidios, el autor nos conduce por un camino sólidamente cimentado en argumentos. En el capítulo 2 aborda la desmesura del totalitarismo; en el capítulo 3 describe el advenimiento del globalismo; y en el capítulo 4 —uno de los más impactantes— expone quiénes son los actores del globalismo y cómo los Estados se han convertido en Estados proxy que siguen una agenda diseñada por las élites mundiales.
En el capítulo 5, Laje explica qué significa ser un ciudadano global, y en el capítulo 6 desenmascara la Agenda 2030, revelando su carácter perverso y cuestionando su pretensión de salvar al mundo. Finalmente, en el capítulo conclusivo hace un llamado a todos los patriotas para que se sumen a la resistencia y participen en esta batalla cultural desde sus propias trincheras.
Personalmente, este libro me ha impactado profundamente. Desde una perspectiva política, Agustín Laje logra descifrar lo que la Biblia ya advertía sobre la llegada de un sistema global único o un gobierno mundial que se manifestará en los tiempos finales. Aunque de manera indirecta, el autor demuestra cómo se están sentando las bases para dicho sistema y nos alerta sobre cómo podemos evitar —o al menos retrasar— su consolidación.
Globalismo es una obra completa, bien documentada y cimentada en evidencia, ideal para quienes deseen comprender la realidad política y cultural que enfrentamos hoy. Es un libro que recomiendo ampliamente a quienes buscan defender las ideas conservadoras frente al avance del progresismo y entender cómo la ingeniería social está moldeando instituciones y masas a escala mundial.
Excelnte libro , como todos los de Agustín, altamente recomendado para cualquiera que quiera ponerse al día sobre la Batalla Cultural y todos tus entrecejos...es realmente increíble la cantidad de información que contiene este libro! Muy bien documentado, con un lenguaje simple y terrenal, contundente pero sencillo.
de lo mejor del año 2024, una radiografia a la realidad de la dominacion politica supra estatal, y una mirada a un futuro distopico y muy real si no entramos en trabajos serios de educarnos y brindar esa batalla cultural.
This entire review has been hidden because of spoilers.
No comparto mucho de lo que dice, pero escribe excelentemente bien. Adictivo para leer. El tipo sabe escribir. Solo corregirle los gerundios y algunos adjetivo anglos, pero es excelente, aún si no estoy de acuerdo con lo que dice.
Resalto el nivel de profundidad de la investigación realizada por el autor. Es un libro para reflexionar y a partir de ello sacar conclusiones propias!
A muchos podría no gustarle, pero Laje hace una crítica fuerte a lo que él percibe como un intento de las élites mundiales de moldear el mundo para un control global disfrazado de “ayuda” o filantropía. Plantea que buscan debilitar la soberanía de los países, homogeneizar culturas y controlar a la gente usando discursos de inclusión y derechos humanos. Según Laje, la Agenda 2030 de la ONU no sería solo cooperación internacional, sino parte de un plan para cambiar valores tradicionales como la familia, la religión y la identidad de cada país, mientras concentran poder económico y restringen libertades. Es polémico, sí, y da para reflexionar sobre hasta dónde pueden llegar estos proyectos globales.