La industria mundial de la belleza genera billones de dólares por año y las mujeres representamos aproximadamente el 80% del consumo total. Diversas industrias lucran con la obediencia al mandato de belleza hegemó la industria de la delgadez, de la belleza estética, de la moda y la visual. ¿Cuál es la relación entre la imagen corporal, la autoestima y el consumo? ¿Somos accionistas o rehenes del Mercado de Inseguridades? ¿En qué momento naturalizamos este modelo que atenta contra nuestro propio bienestar? Convivimos con expectativas corporales que no elegimos y pagamos por satisfacerlas. Se nos critica si consumimos, se nos critica si no consumimos. ¿Se puede vender a cualquier costo? ¿Consumimos o somos consumidas? Es hora de plantearse nuevas preguntas para avanzar en la construcción de un nuevo paradigma, libre de violencias estéticas y apartado de las lógicas de consumo que sitúan al cuerpo como bien de compraventa. En palabras de Simone de "El cuerpo no es una cosa, es una situación; es nuestra forma de aprehender el mundo y el esbozo de nuestros proyectos…". En Consumidas, Candela Yatche, psicóloga y fundadora de Bellamente, traza un recorrido posible para revisar las múltiples situaciones a las que se encuentran expuestas las corporalidades femeninas, en una construcción equilibrada, tan íntima como colectiva, que se propone como alternativa y reflexión frente a una realidad acuciante que se cobra vidas y atenta contra la libertad y la salud social.
La temática me parece muy interesante, sin embargo por momentos me resultó medio repetitivo y un compilado de datos al que le faltaba un análisis mas profundo. Tambien me sorprende mucho que cite como fuente al Chat GPT.
Algo muy importante de este libro son los datos científicos de diferentes productos y sus consecuencias de uso. Datos de fabricación de productos que inclusive mencionan que pueden tener por “ingredientes” en los maquillajes restos fecales, orina, componentes que no están aprobados para el uso humano, etc. Es importante comprar de fuentes confiables.
Recomiendo el libro ya que es bastante reciente, con diferentes testimonios, reflexiones, datos estadísticos, de todo un poco.
“Un estudio develó que el uso de bótox podría afectar a nuestro cerebro, dificultando la capacidad de reconocer e incluso interpretar las emociones. La inhibición de la contracción del músculo glabelar altera la actividad neuronal para el procesamiento emocional”
“Si tuviera una hija, ¿le perforaría las orejas?”
¿Cuál es el costo de intentar cumplir con las exigencias estéticas?
Que necesario leer esto y permitirse sentir todo lo que genera, desde la empatía, la culpa, la identificación, el dolor, la emoción, el entendimiento, y mil sensaciones más que acompañan a lo largo de todo el libro y ayudan a leerlo desde cada experiencia, la propia, la de conocidas y las que se dejan leer.
Creo que un libro así necesita ser leído por todas las mujeres que estén dispuestas a entender un poco más la sociedad en la que vivimos, que nos rodea y muchas veces ahoga. Se lo quiero dar a leer a mi madre, a mi abuela, a mi prima y a todas mis amigas.
Siento que este libro hubiese sido un 5 estrellas si lo leía hace 5 años, pero hoy, por suerte, muchas de las cosas no me resultaron novedad. Aunque me sirvió leerlo y cuestionarme, para ver cuánto mejoré realmente mi mentalidad.
Cuando terminé de leer el libro Consumidas, de Candela Yatche, pensé: consumimos para ser consumidas.
¿Qué quiero decir con esto? Que me di cuenta de que estamos obsesionadas con nuestra apariencia porque hemos aprendido a validarnos a través de la validación masculina. Y no lo digo para culparnos —¡faltaría más!—, sino para darnos cuenta de que consumimos cirugías, dietas, productos de belleza, para ser consumidas por los ojos de los hombres, incluso por los más gilipollas del planeta.
Sentí mucha pena por todas esas veces en las que me sentí insuficiente porque a un chico que me gustaba yo no le resultaba atractiva. Prefería a mujeres más bajitas, más blancas, más tetonas y más delgadas, y yo soy todo lo contrario a ese modelo. Aquella vez pensé que tenía que cambiar, porque así como era no era valiosa. Y así pasó muchas veces.
Este no es un libro académico, es un libro que relata en lenguaje sencillo, lo que algunas feministas expresan en textos académicos con un lenguaje muy técnico. Por eso me gusta. Puede que yo, como psicóloga que lee textos académicos, lo entienda, pero lo que queremos no es que el conocimiento se quede entre nosotras, las profesionales, sino que llegue en todas las direcciones posibles. Y eso se logra utilizando un lenguaje cotidiano.
Es un libro que incomoda, porque nos hace replantearnos frases muy nuestras: “lo hago para sentirme guapa yo”, “lo hago para mí”, “me depilo por higiene”. Creo que esos discursos son mucho menos dolorosos para nuestra mente. Pensar que lo hacemos porque nosotras queremos nos da una especie de control y empoderamiento, pero si miramos muy al fondo, lo hacemos porque es una norma de la que prácticamente no podemos escapar.
Y yo no culpo a quien se depila, ni señalo a las que se maquillan o se someten a intervenciones con postoperatorios muy dolorosos. Mi crítica, como psicóloga feminista, se dirige al sistema. Ese sistema que se presenta como inofensivo y se limpia las manos diciendo “yo no obligo a nadie”, pero que en el fondo sí lo hace. Lo hace susurrándonos al oído con cada publicidad de cremas antiedad, con cada anuncio en el que aparecen cuerpos perfectos y luminosos, con cada vez que se representa a mujeres mayores sin canas. Lo hace siempre. Como diría Foucault, ahí opera el biopoder: ese poder invisible que regula nuestros cuerpos sin necesidad de obligarnos explícitamente.
Al final, Consumidas es un libro que nos ofrece un espejo incómodo pero necesario. Nos recuerda que no estamos rotas: estamos inmersas en un sistema que nos exige perfección mientras se alimenta de nuestra inseguridad. Y leerlo no solo duele: también libera. Porque cuando entendemos el mecanismo, empezamos —aunque sea de a poco— a recuperar algo que nos habían arrebatado sin que lo notáramos: la posibilidad de mirarnos con nuestros propios ojos, y no con los del mercado ni los de los hombres. Ese es, para mí, el mayor valor del libro.
Un libro que me acompañó en mis trayectos del bondi. No lo leía en casa, lo quería disfrutar profundamente en mis tantos viajes. Es muy hermoso. Problematiza, cuestiona y pone en evidencia. Hablar de estos temas para las mujeres y para el feminismo es importantísimo. La manera en que escribe a su vez lográs empatizar y conectar en todo momento. Lo que a mi personalmente más me gusto es que trajo citas textuales de autores y autoras que hacian a su texto mucho más enriquecedor. También leí su otro libro, pero este es simplemente superior. Y creo que eso es por el público a quien se dirigió en este libro a diferencia del anterior
Increíble lectura. Lo que te hace pensar, lo que te hace sentir, lo que te hace juzgar, enojar. Increíble como está escrito a partir de distintas temáticas y recursos como poemas, testimonios, reflexiones.. Desde el principio al fin no defrauda, ese final es lo más sincero y honesto que . Investigue un poco más acerca de la autora y por dios, una genia. Lic en psicología con una fundación llamada Bellamente. Todo el mundo debería leer este libro y mucho mas las personas que tienen un vínculo no muy agradable con su cuerpo.
Realmente muy lindo, necesito que todas mis amigas lo lean. Desde ponerle una definición a lo que es el sesgo cognitivo en las redes, hasta las lágrimas por algunos de los testimonios y experiencias de su vida compartidas. También tiene mucha información útil y basada en evidencia científica sobre los diferentes productos y servicios para acceder a la tan nombrada belleza. Lo leí junto a mi mamá y le fui tirando algunos de estos datos interesantes, como los riesgos del formol, botox y maquillajes no autorizados. Espero que lo lea al libro, me (nos) haría muy bien
Aunque en si no dice nada revelador, ya que siento que las cosas que se dicen acá son pensamientos que tuvimos todas a los 13 años, eso si, con información que nos los confirma, sigo pensando que es un libro que hay que leer, más que nada, ahora, en una sociedad que a mí parecer retrocedió en varios aspectos, eso si, por más que haya dicho que son cosas que todas pensamos de chicas, hay varias que tal vez nunca me las cuestioné a mí misma ni hice autocrítica, me ayudó a darme cuenta que en ciertos aspectos yo también estaba siendo hipócrita y deshonesta.
La reflexión que me cuesta leer. Me pregunté si este es el mejor momento para leer algo en lo que claramente me falta trabajar, sí es el mejor momento. La realidad de la deconstrucción de estereotipos corporales es un largo camino y peor, tenemos que luchar contra la industria de la “belleza” para ligar un impacto duradero. Difícil…
mi nuevo libro favorito. pensar (me) (nos) fue un mimo al alma. gracias, bellamente, por hacer esto posible.“Encuentro belleza en hacerme pensar.” “Encontrar ojos que vean más allá de la piel y elegir quedarme ahí.”
Nunca hice una reseña pero la verdad que sentí que éste libro lo merecía. Haganse un favor y lean este libro es un mimo al alma y te abre los ojos a la vez, es magnífico.
Cuatro y medio Todos los relatos en mayor o menor medida pueden ser parte de tu historia Un balde de agua fría de realidad Me da bronca saber que poco de esto puede cambiar
Solo puedo decir que se lo recomendé a todas las mujeres que conozco. Que importante es hacernos conscientes de todo lo que impera nuestra vida sin ser elegido. Gracias, increíble.