Tengo una relación de amor-odio con este libro. En un principio no podía soportar la narrativa de Loaeza, en especial por su necesidad de categorizar y homogeneizar a las personas (mujeres). Pero conforme avanza el texto, los relatos sobre la vida de hombres y mujeres y la narrativa que los acompaña fueron un abrazo al corazón, un acompañamiento a la soledad.