Esta novela se enmarca en la rica tradición de las novelas filosóficas, como la de Voltaire sobre “el mejor de los mundos posibles” o la de Diderot sobre el destino. En el caso de esta, la primera novela de Rebecca Goldstein, nos adentramos en un problema filosófico clásico, el del dualismo mente-cuerpo o su integración en una sola entidad. Pero la autora no escribe un tratado de filosofía sino que nos sumerge en una compleja, brillante y divertida relación la de un hombre que parece ser pura mente, el genio de las matemáticas Noam Himmel, y su esposa y narradora del libro, Renee, que sabe que su cuerpo es un irresistible instrumento de seducción. La paradoja está en que la belleza de Renee no sería nada sin el encanto de su inteligencia, y la mente del genio está sometida, como todo lo humano, al irremediable deterioro del cuerpo. Una historia de amor, de amores, en la rica vena de los mejores escritores judíos de Norteamérica.
¿Se puede amar a la mente y solo a la mente? ¿Es el cuerpo una entidad separada de la conciencia? En El problema mente-cuerpo, la novela debut de Rebecca Goldstein, publicada originalmente en 1983, entramos ante un ring de boxeo filosófico disfrazado de historia de amor. De un lado tenemos a Noam Himmel, un genio matemático, feo hasta más no poder, pero admirado y aplaudido por el mundo gracias a su «mente prodigiosa». Y del otro, tenemos a Renee, una joven estudiante del departamento de Filosofía de Princeton, suficientemente inteligente, pero con la particularidad de tener un cuerpo tan espectacular que actúa como un arma de seducción masiva. Esa arma conquista la atención y el anillo de compromiso del genio matemático, que de inmediato se convierte en una especie de trofeo intelectual para esa mujer, judía ortodoxa, que soñaba con abrir su propio camino y demostrarle al mundo que sí es posible ser bella y brillante. Pero, ¿Quién puede resistirse a la atención inmediata que le fue otorgada por ser la esposa del genio? Goldstein utiliza a Sartre para diseccionar nuestra necesidad de «importar». Renee se casa con un cerebro enorme para validar su propia existencia ante la mirada del otro, pero, como decía Sartre, estamos condenados a ser libres... y a menudo esa libertad nos empuja a buscar refugio en el placer físico para sentir que habitamos nuestra propia piel. Renee se enfrenta a una paradoja cruel: su belleza no sería nada sin su inteligencia, y el genio de Noam está atrapado en un cuerpo que, como todo lo humano, se marchita sin remedio. Cuando el talento del genio matemático empieza a declinar y el cuerpo de ella a envejecer, entran en escena las ideas de Kierkegaard. Mientras que el mundo de las matemáticas de Noam Himmel representa lo universal, lo eterno y lo inmutable —ese reino donde la mente es el rey—, la realidad humana es, por definición, contingente y finita. A veces, los tratados de filosofía fallan en su propósito de explicar la vida, porque son muy complejos o demandan lecturas demasiado inaccesibles. Para llenar ese vacío existe la 'novela filosófica', donde los conceptos no son abstracciones; sino que se encarnan en personajes que sufren, aman y se equivocan. Y con esta obra, publicada por Angosta y traducida por Hector Abad Faciolince, podrás experimentar las debilidades del cartesianismo mente-cuerpo y cuestionar si realmente están separados. Al final, no se trata de tener todas las respuestas sino de hacerte las preguntas correctas.