Qué maravilla de libro. Habla de ese verano en el que, de repente, nos hacemos mayores. Aquí es en una urbanización de la Costa del Sol en los 80, contado desde la mirada de una adolescente enfadada con el mundo y marcada por la ausencia de su amigo Ferrán, “el niño que fumaba”.
Narrada en segunda persona y en presente, pero con pequeñas reflexiones de la protagonista desde el futuro, un futuro con niños y marido.
Es una novela de capítulos cortos pero densos.
La segunda persona es lo que tiene.
Te implica mucho pero a ratos se hace cuesta arriba.
Un relato que no abusa de la nostalgia, hay referencias nostálgicas? sí. Pero no son obvias, no es al juego que juega.
Esto es un relato costumbrista, muy lírico y bien escrito.
Lástima que no tenga un poquito más de desarrollo argumental, me refiero al clásico inicio, nudo y desenlace. Me hubiera gustado un poco de catarsis pero está todo ran bien ambientado que ha sido un placer
Curiosamente esta novela quedó finalista en el Concurso de novelas ciudad de Irun. Ese año lo ganó Cartas a Nensi, que también resulta que es un coming of age , pero en el Madrid de los 90, una novela mucho más ñoña y nostálgica, pero con una estructura más clásica.
La verdad que muy muy recomendable