Hace tiempo, Aisha había dejado de ver esos mensajes escritos en el cielo, las grandes letras sangrientas derramándose entre los edificios, hasta esa mañana cuando, bajando por Tembladerani, se le apareció, entre las sombras de la ladera del frente, una cadena que formó los números siete y cuarenta, y una voz le habló del fin del mundo. Pero sabemos que Mahoma fue el último de los profetas. Entonces, ¿era un mensaje divino o ella estaba enloqueciendo? Fue a Cochabamba a buscar el consejo de su tía, quien la llevó a conocer a un grupo de mujeres devotas que la nombraron guardiana de la tradición de la Sayyida Bartolina, pues, en este universo paralelo donde Bolivia es la República Islámica Libre de Qullastán, debido a que no se completó la Reconquista y fueron los moros de Al-andalus quienes contrataron a Colón, Bartolina Sisa fue descendiente del Profeta Mahoma. Estas mujeres son seguidoras de Bartolina, no sólo en las palabras sino en las acciones, acciones que llegarán mucho más lejos de lo que Aisha alguna vez hubiera imaginado, cuando aceptó cuidar ese cuaderno de tapas negras y sin título donde están transcritas esas tradiciones.
En esta nueva incursión en la ciencia ficción, Spedding nos introduce en un mundo delirante donde se comen las mismas marraquetas y se aprecia el mismo Illimani; allí vivieron los mismos autores y allí se pelearon las mismas guerras —pero esos autores escribieron libros diferentes y fueron otros los ganadores de esas guerras—. Súmate al viaje al otro lado de la grieta, la grieta que separa —o en ocasiones une— los universos.
¿Qué hubiera pasado si el viaje de Colón que lo trajo a América hubiera sido financiado por musulmanes? En esta novela, Bolivia se llama Qullastán y las cosas son diferentes, pues el sincretismo que se dio en el continente fue una mezcla entre el islam y las culturas precolombinas. Pero también hay similitudes, porque muchas costumbres, así como las desigualdades sociales, siguen siendo parte de la realidad.
Aisha bin Mamani bin Mardanish es una profesora de historia que empieza a tener visiones: letras sangrientas en el cielo y una cadena que forma los números 40 y 7. Eso sería suficiente para convertirla en Profeta, pero ella sabe que no hay Profetas mujeres. En su búsqueda de una explicación de esas visiones, da con grupo de mujeres que interpretan el Corán. Pero ese grupo no se limita a lo religioso, sino que también se preocupa por el rol de la mujer en la sociedad y, además, en su seno alberga una célula terrorista que empieza a matar a hombres con antecedentes de violencia de género. Por una casualidad, Aisha se verá involucrada en el secuestro del ministro de Educación a manos del grupo radical Las que Arrastran, del que Aisha no forma parte aunque comprende sus demandas, como el acceso a la universidad en igualdad de condiciones para mujeres y hombres.
Para mostrar esta realidad alternativa, Spedding usa diferentes recursos: desde relatos orales y documentos históricos hasta pasajes de obras literarias (como una versión de El Buscón de Quevedo en Amerikiyya) y programas de televisión (como Caso cerrado). Y aunque a veces esto haga que el libro se sienta un poco lento, el resultado lo compensa: su mundo resulta verosímil y divertido, y exige tanto aprender como desaprender la Historia.
En esta realidad alternativa, fueron los musulmanes quienes financiaron el viaje de Colón, que llevó al descubrimiento del «nuevo mundo», y Latinoamérica se desarrolló como un conjunto de países islámicos. En este escenario se cuenta el relato de una mujer que se convierte en profeta en contra de su voluntad.
Me parece interesante que la construcción de la ucronía incluya literatura desarrollada dentro de ese mismo mundo alternativo, ayuda a hacer más creíble el mundo que se plantea, pero al mismo tiempo, al menos para mi gusto, sentí que fue un tanto excesivo, sobretodo los “episodios” de “caso cerrado”.
En fin, la idea estuvo buena, Spedding siendo antropóloga le añade un nivel de riqueza al relato, se nota bastante que hubo mucha investigación y lectura del Corán para poder construir ese mundo alternativo.