Luna es una chica que ha sufrido mucho, su sueño para ser chef y sommelier, se ha visto frustrado por la pandemia, contrayendo COVID razón por la cual pierde el sentido del gusto y sumándole que por pandemia han cancelado las becas para estudiantes como ella, hija de inmigrantes, toda esta burbuja de problemas explota con la muerte de su abuelo, quien en medio de toda esta tristeza le deja un rayo de luz, pues le ha dejado como herencia una casa en una playa en Ensenada. Sin nada que perder y con todo el estrés acumulado por no saber qué será de su futuro decide ir a visitar la casa que le dejaron, es así como comenzara su aventura.
La playa de las cometas es un lugar donde diferentes personas, en su mayoría americanos jubilados, están cuidando de especies en extinción, pero al mismo tiempo apoyándose, es así como Luna es recibida con mucho cariño, pues su abuelo fue una persona muy apreciada aquí, un día mira de lejos a un joven dibujando que le llama la atención, Diego, un hombre apasionado por el mar y por la protección del lugar, quien dejo una carrera exitosa por buscar un camino que le diera sentido a su vida, Diego le enseñara a Luna la hermosa tierra que es Baja California, y la animara, sin saberlo, a volver a probar nuevas comidas y nuevas recetas.
Algo que me gusta mucho del libro es que cuenta con cartas escritas entre Diego y Luna, cada una más bonitas que la otra, y aparte, la versión impresa cuenta con hermosas ilustraciones de algunas partes narradas.
La forma en que está escrito el libro es muy fácil de leer, lo que te narran es lo que puedes apreciar sin necesidad de buscar significados donde no los hay, si bien, la parte principal gira entorno a la relación podemos apreciar que un personaje principal es la playa y sus habitantes, el cómo esta gente se ha unido para preservar una especia en peligro de extinción, los peligros que llevan, recordándonos que no todo es de color de rosa.
Otro aspecto a resaltar del libro es la comida, el modo en que te describen texturas y sabores es increíble, había partes donde necesitaba ir a ensenada por unos tacos de pescado, también incluye recetas, que te recuerdan un poco a como agua para chocolate, creo que es magnífico como te lleva a tantas cosas algo tan simple como preparar un caldo de pescado.
Y por último la serendipia cósmica, término que desconocía y que gracias al autor ahora es uno de mis términos favoritos, encontrarnos en medio de este universo, que descubrimiento.
Si tienen oportunidad de leer este libro no lo desaprovechen, pues te dejará un sabor dulce en la boca y un curita en el corazón, también te dejará reflexionando, así que será una bomba de emociones.