Un niño roba la ofrenda que la chica que le gusta le hizo a la Virgen para que su hermanito se curara, solo para tener algo de ella. Un matrimonio busca consuelo en otras mascotas luego de la muerte de su amada perra Beba, pero nada es igual, no son Beba. Una madre le cuenta a sus hijos, ya grandes, que cuando joven una vez intentó suicidarse tragando una bola de cabecitas de fósforos. Un pueblo se para expectante en una plaza ante un hombrecito que quema un Ave Fénix con la promesa de hacerla revivir de las cenizas Directos, secos e inquietantes, los cuentos de Federico Falco relatan historias en apariencia pequeñas y apacibles, en las que los personajes parecen no tener nada particular, pero que bajo la mirada de Falco se revelan inmersos en una rara mezcla de ingenuidad y oscuridad, siempre al borde de lo perverso, la locura o la resignación. Una colección de relatos extraordinarios de uno de los narradores más destacados de la literatura argentina actual.
Federico Falco is the author of four collections of short stories, a book of poems, and two novels: Cielos de Córdoba (Córdoba Skies, 2011) and Los Llanos (The Plains, 2020). He holds a BA in Communications from Blas Pascal University in Argentina and an MFA in Creative Writing in Spanish from New York University. In 2010 Granta selected him as one of the Best Young Spanish-Language Novelists, and in 2017 A Perfect Cemetery was finalist for the García Márquez Short Story Prize. During 2012 he was writer in residence at the International Writing Program of the University of Iowa. Falco currently is the short story editor at Chai Editora, dedicated to international contemporary fiction not previously translated into Spanish. His most recent novel, Los Llanos, was finalist of the Herralde Prize, one of the most prestigious fiction prizes in the Spanish-speaking world. He divides his time between Buenos Aires and the sierras of Córdoba, and this is his first print book to appear in English.
Historias en las sierras o en pequeños pueblos y personajes que en pocas páginas logran conmover. Esos son los elementos constantes en la obra de Falco. Pero estos cuentos muestran una faceta más oscura. Todos presentan alguna situación inquietante. Se acercan a la extrañeza de Samanta Schweblin pero con más calidez. O por lo menos así lo siento.
Por ahora, el mejor que leí de Falco.
*El pelo de la virgen *222 patitos *El perro azul *El tío vidente *Pinar
Gran libro de cuentos. La profundidad de los simple que no escapa a la delicadeza de los pequeños detalles, con un dejo existencialista que frecuenta registros oscuros, acaso melancólicos y tristes, donde las historias simplemente terminan o bien podrían continuar, como la vida misma.
Medio que me obsesioné con estos relatos, sobre todo el primer relato, muy terror pagano. El resto de las historias están a la altura, aunque quizá no son tan turbias como esa. Esta antología me duró poquito, todas las noches me iba a la cama y me leía dos o tres relatos seguidos. Tengo que leer más de Falco.
Como primer libro de cuentos leído de este autor me he encontrado con una grata sorpresa y todas las historias que conforman la presente obra me parecen dignas de ser recomendadas. Relatos fuertes, comprometidos, que no se quedan a medio camino en lo que intentan mostrar, contundentes, muy emotivos algunos y, fundamentalmente, en un lenguaje muy nuestro, “muy argentino” y a la vez universal, en cuanto a la simpleza y claridad de lo que se expresa y —por todo esto— muy tentadores para continuar leyéndolos. Genial. Adoré leer este libro. Y voy a disfrutar mucho seguir leyendo a Federico Falco.
Es impactante. Sorprende que cada uno de los cuentos despierte una extrañeza, que te haga soltar por un segundo el libro para analizar lo que acaba de pasar. Rápido. Falco hace que la balanza entre escribir detalles y narrar historias con plenas generalidades sea perfecta, ni la una ni la otra, y es preciso para entender cada aspecto del cuento.
Leerlo me hace ver la escritura como un acto automático y fácil
Falco es uno de los pocos que logra que me enganche con leyendo cuentos. Sus historias entre sencillas pero potentísimas , cotidianas y profundas, hacen que quede capturado. Además que me encanta la forma que tiene de contar.
Mis preferidos: - Cuento de navidad - El pelo de la virgen -Pinar
Compilación de cuentos bastante extraños. El que da nombre al libro es, en su corta extensión, el que mejor refleja el contenido de tal extrañeza. Una madre cuenta a sus hijos que una vez se quiso suicidar comiendo una bola hecha de cabezas de fósforos, de ahí en más se devela un universo particular que divaga entre lo fantástico y lo oscuro. Sin una descripción en hechos y con una economía narrativa -aburrida por momentos- el cotidiano de estos cuento marca una impronta particular. Buena creacion de un mundo propio, marcado y singular. Cualquiera que agarre al azar uno de los cuentos y lo lea en voz alta va a encontrar la sencillez con el imaginario mezclado. Hay también una previsible forma de narrar, tienen todos una estructura parecida y se articulan los sucesos de manera lineal. Muchos tienen, en la primera oración, más información de la que deberían. Ejemplos como "Una vez, hace muchos años, trajeron un Ave Fénix al pueblo, dijo el viejo", "Paso un auto y aplastó a la perra, que se llamaba Beba", "Encontró el primer gato de madrugada, cerca de una pila de basura, en pleno centro de la ciudad", me resultaron toscos y de subestimar al lector, lo trata de boludo para hacerla corta. Se puede explicar lo sucedido desde las acciones, no es necesario empezar de esa forma, no es necesario decirlo todo, el universo lo puede crear con el correr de la escena. Nadie necesita que le digan "Y este cuento trata de esto" apenas empieza. Luego hay otro cuento donde intenta imitar el registro del porteño con un fallido, forzado y excesivo uso del "yo" seguido de una acción, yo creo, yo dije, yo tuve. Burdo para un tipo de narración tan prolija. Todos los cuentos van directo a los sucesos, al lo-que-pasa, olvidate de leer una metáfora ilustrativa o de unas descripciones que permitan inundarse en lo sensorial. Sin embargo, el que se llama Pinar, contiene un manejo del ambiente, del climax, de los detalles y del final que lo hacen el mejor de todo el libro.
Los cuentos de este libro ponen en escena una diálogo muy preciso entre inocencia y perversidad, entre lo cotidiano y lo inexplicable. Casi todos son arquetípicos de lo siniestro en su sentido más cabal: cuando lo familiar se nos vuelve ominoso. Algunos cuentos me gustaron más que otros (nota aparte para "Ada", que condensa una vida entera), pero todos están impecablemente escritos. Siento que llego tarde a la obra de Falco. Aunque mejor tarde que nunca, no?
Sólo puedo decir que me dan mucha envidia los escritores argentinos. El universo que nos presenta Falco en cada uno de sus cuentos es inclemente, duro, como un balde de realidad. Sus personajes son personas comunes y corrientes, en situaciones cotidianas que, sin embargo, se revisten con un aire un tanto siniestro que nos inquieta y nos hace querer saber más.
Excelente, amo este tipo de voces tan familiares, tan autóctonas, tan crudas y sin anestesia. Son cuentos desapasibles, provocadores, puros y oscuros. Tan humanos que de alguna forma te tocan todos. Muy como la vida misma.
Esta es quizás la segunda o tercera vez que leo este libro de principio a fin, y solo reafirmo lo que sentí la primera vez: estos son algunos de los mejores cuentos que he leído en mi vida, y Federico Falco es, sin dudas, el mejor escritor contemporáneo que conozco.
Son relatos que parten de situaciones sencillas o cotidianas, pero están cargados de una delicadeza, una melancolía y una tristeza tan finamente trabajadas, que cada cuento resuena con una potencia emocional enorme. Uno no puede dejar de leer, y mucho menos dejar de sentir.
Todos los cuentos me gustaron, y en esta relectura logré conectar más con “Pinar” y “Cuento de Navidad”, que en la primera pasada me habían pasado un poco desapercibidos. Esta vez, pude apreciar su sutileza, extrañeza y su peso emocional con otros ojos.
Mi cuento favorito, sin duda, es "Ada". Cada vez que lo releo me conmueve profundamente. La historia de una mujer de ciudad que desde niña amaba leer, que se casa a los 18 con un joven que le escribía cartas desde su pueblo General Cabrera y se muda con él, donde con el paso del tiempo se deprime. Este cuento está contada con una melancolía tan sutil, tan humana, que se queda adentro. Hay una frase que siempre vuelve a mí: “Algunas tardes, pienso que a mi dibujo todavía le falta un trazo dominante, una raya gruesa que venga ahora y que organice toda la composición, la equilibre y revele el verdadero sentido de todas estas líneas.” Esa sensación de incompletud, de buscarle forma a la vida, me atraviesa.
También están entre mis favoritos: "El pelo de la virgen", "Un hombre feliz", "Doscientos veintidós patitos" y "Las casas en la otra orilla", historias crudas, sencillas, profundamente humanas. Cuentos que duelen y conmueven por lo reales que son.
Falco me sigue fascinando con su mirada, sensibilidad y estilo. Para mí, es el mejor escritor actual. Los cuentos de este libro me acompañan, y estoy seguro de que lo seguirán haciendo durante muchos años.
El cuento que da nombre al volumen no es el mejor, pero de algún modo proporciona, si no la clave de lectura, al menos una ventana desde donde asomarnos a estas historias: querer morirse y no poder, morirse sin querer y la incomodidad de una revelación demasiado temprana (o demasiado tardía). Si bien en la anotación a la edición aclara que los relatos fueron escritos a lo largo de casi diez años y publicados por separado en distintos medios, varios de ellos parecen continuarse en el anterior. Los que más me gustaton fueron "Pinar" y "El hombre de los gatos", quizás por aquella tesis de Piglia según la cual un buen cuento siempre cuenta dos historias: una historia secreta cifrada en los intersticios de la fábula.
Si les gustó "Los Llanos", no lean esta colección porque se van a llevar un disgusto. Hay dos cuentos que me parecieron buenísimos, de primera, pero el resto la verdad zzzz. Me ilusioné a la mitad con "Ada" que tenía muchísima sustancia literaria, voz, problemáticas, deseos, voces, buen lenguaje. El resto, olvidable y algunos por momentos mal escritos. Creo que esta colección es anterior a la novela que escribió después. Pero de nuevo, un trago amargo después de la obra maestra que es "Los Llanos".
Me gustó pero no me encantó. Muchos de los cuentos me dieron bastante igual, más que nada los más cortos, pero otros me gustaron.
Creo que mi problema fue que El pelo de la Virgen e Historia del ave fénix me impactaron, pero los cuentos que vinieron después no me provocaron nada, hasta me aburrieron. Al final, con los últimos 5 cuentos, siento que el libro vuelve a retomar.
“222 patitos y otros relatos” es una colección de cuentos del autor argentino Federico Falco. A lo largo del libro, se presentan historias que oscilan entre lo cotidiano y lo surreal, con un enfoque deliberadamente crudo en algunas de sus escenas y temáticas.
Lamentablemente, este libro no fue para mí. Más allá de no encontrar profundidad ni relevancia en la mayoría de los relatos, lo que más me incomodó fue la reiterada presencia de escenas de crueldad animal: pájaros incendiados para simular un fénix, gatos encerrados y torturados mientras los personajes consumen drogas, animales mutilados, entre otros. También hay pasajes que sugieren, aunque de manera tangencial, situaciones inquietantes vinculadas a la pedofilia.
Las historias no lograron generarme interés ni conexión, y en muchos casos sentí que el contenido perturbador era gratuito, sin una justificación narrativa o estética que lo sostuviera.
En definitiva, no lo disfruté en absoluto. No lo recomendaría, salvo a lectores que busquen deliberadamente este tipo de atmósferas densas y provocativas.
Un estilo de escritura que me sorprendió. Falco juega con la incomodidad de lo malvado que inquieta sensaciones y trae oscuridad a la calidez cotidiana. Son cuentos cortos pero inmensamente efectivos a la hora de trastocar de forma directa por momentos, y sutilmente en ocasiones, la crueldad, la inocencia y los resquicios de la mente. Me encantó este libro. Me descolocó, me sumergió en nostalgia y exacerbó mi repulsión hacia el ser humano apático y perverso. Definitivamente, fue una lectura que movió sentimientos y sensaciones.
Mis cuentos favoritos fueron: ✍️ El pelo de la Virgen ✍️ Historia del Ave Fénix ✍️ Doscientos veintidós patitos ✍️ Pinar
Excelente el estilo de Falco, me encantó. Me identifiqué con cada personaje de todos lo cuentos a pesar de lo diferentes que son entre ellos. Una mezcla de elementos cotidianos, extraños, inesperados, sobrenaturales, absurdos... combinados de una forma muy peculiar. Amé el clima enrarecido de sus textos. Sin dudas, lo seguiré leyendo.
Me encanta cómo escribe Falco ya desde su primer libro publicado, con un esfuerzo de transmitir lugares e impresiones muy sensoriales y profundas. Veo al futuro autor de 'Cielos de Córdoba' en la aventura del niño del primer cuento 'El pelo de la virgen', y al autor de 'Los llanos' en el relato familiar del último texto 'Cuento de Navidad'. Estos son los dos cuentos que más me han gustado, junto con las biografías contadas como epopeyas de vidas infelices en 'Un hombre feliz' y 'Ada'.
Disfruto de ver la experimentación de estilo en los cuentos con elementos fantásticos 'El perro azul', 'El tío vidente' y 'Pinar', aunque no siempre comprendo el motivo de esos elementos ni los veo bien integrados. El resto (cinco cuentos) forma un conjunto similar por ser historias breves y crueles, y puede que sean los que menos me han interesado aunque dan un tono amargo y algo deprimente a la personalidad de la colección.
Muy cliché decir que va de menos a más, pero va de menos más. Al comienzo me generó dudas, de qué va, qué me quiere contar, qué son estas estampillas. Nada me punzaba. Pero cuando las cosas avanzaron y se alargaron, los cuentos se volvieron extrañísimos, perturbadores. Eso es lo más bakán. Que muchos libros dice ser fuertes y terminan siendo nada. Y este es justamente lo contrario: mucho más, mucho peor, mucho más trastornado, de lo que se anuncia.
me costó un poco, no entiendo bien si repetir conceptos calcados en más de un cuento es un recurso o si es parte de la llanura desde la que escribe: todo es igual. Algunos cuentos son muy buenos, algunos me parecieron medio falopa, pero creo que el hilo está en que el peligro nunca es la naturaleza; cuando pensas que te vas a ahogar en un río, termina siendo el humano el que te pone en peligro.
4,5 estrellas para el primer libro de cuentos de uno de mis (nuevos?) escritores favoritos. Lo doméstico, que no escapa al ritmo que impone el paisaje, que a la vez no escapa a la delicadeza ni tampoco a la extrañeza; llega a ser sutil y durísimo a la vez. Destaco mucho “Cuento de Navidad”, “el hombre de los gatos”, “Ada”, “Historia del ave fénix”.
Balance positivo. Al principio no entre en el estilo del autor. Cómo que no me decía nada. Pero los últimos cuentos son preciosos. Lugares que se me hacen tan cercanos. Tan reales. Y personajes imperfectos y carismáticos.
Con una prosa bastante detallada estos cuentos recrean un mundo que resulta inquietante, oscuro y perturbador. Cada uno de ellos invita a reflexionar sobre la existencia.