Nuestro planeta muestra un claro deterioro ambiental: cambio climático, crisis energética, agotamiento del modelo de consumo… Uno de los primeros pasos que debemos dar para revertir esta situación es reconocer y evitar las ecomentiras o ecomitos: las falsas creencias medioambientales que están instaladas en el imaginario popular como la efectividad de las cuotas en las emisiones de CO2, la exaltación de fuentes de energía alternativas que quizá no son todo lo beneficiosas que parecen o un amplio abanico de medidas que tiene más sustento político que científico.
Es el mejor libro que he leído nunca sobre el cambio climático. Las cinco estrellas se le quedan cortas.
Directo y bien escrito, y basado en estudios científicos y no en bulos y creencias pseudocientíficas.
Uno de los planteamientos que más me ha gustado es cómo el autor señala sin tapujos a los causantes del desastre que se nos viene encima: las grandes corporaciones, los Gobiernos y los ricos. Me quedo con esta frase:
"[...] no eres responsable del cambio climático. Tu contribución al cambio climático es insignificante, a no ser, claro está, que seas alguien ultrarrico, pero, en ese caso, probablemente no estarías leyendo este libro".
Un ultrarrico emite 101 toneladas de CO2 al año. Un currela de Graná, 6 toneladas.
Un impresionante libro de divulgación científica entorno al medioambiente y los actores que participan en el debate actual, ahora que estamos ante una ola de incendios masivos en España. El autor es ingeniero forestal y conoce bien la jungla de ONGs, ecologistas más o menos bien intencionados, políticos y multinacionales que aprovechan la situación para sacar adelante sus agendas bastardas. Las organizaciones no funcionan así por nada personal, son simplemente negocios.
Víctor Resco no es un negacionista, él cree firmemente que nos acercamos a un colapso climático por la acumulación de CO2 a causa de la acción humana (entre otros factores) y que la temperatura subirá lo que dice ahora el IPCC y hay que hacer reformas profundas, sin embargo desmonta la mayoría de políticas ambientales que utilizamos ahora para combatir la acumulación gases de efecto invernadero. Sus críticas más fuertes van contra el modelo forestal de parques nacionales (desde Yosemite y Yellowstone hasta Etiopía), contra los coches eléctricos, las achicharrantes plantas fotovoltaicas y el ridículo reciclado de envases. En todas estas políticas ecologistas ve la larga mano de multinacionales petroleras (Exxon, BP o Shell) y ONGs corrompidas como WWF, Conservation International, African Wildlife Foundation, etc. La actuación de estas grandes ONGs (las BigNGO) es directamente criminal con los países más pobres del mundo y un atentado contra la biodiversidad que todavía nos queda en África o América.
El estilo del libro es muy didáctico, está escrito como si fuera un informe dirigido a un primer ministro cualquiera para instruirle en las terribles consecuencias de las políticas ambientales que más de moda están ahora y para que evite escuchar a activistas de ONGs comprados por las empresas más contaminantes. Me ha gustado mucho.
Un libro muy necesario y crítico, alejado del discurso establecido sobre como afrontar la crisis climática, que debe ser leído por todo aquel que inicie sus estudios en cualquier ámbito forestal o del medio natural.
Por otra parte, aunque creo que el contenido es objetivo y excelentemente referenciado, considero que en algunas secciones en las que se hace referencia a las ONG conservacionistas se muestra una visión algo sesgada.
Esencial, con sus luces y sombras, y profundidades diversas.
En general, el libro ofrece una visión crítica y necesaria sobre el cambio climático y su implicación política.
Puntos positivos: amplio y desmitificante en muchas creencias populares (ecología de las energías renovables, plantaciones de árboles, etc.) Las explicaciones siempre han sido sencillas.
Puntos negativos: de la misma manera que se critica la percepción de causalidad de las políticas ecologistas, el autor cae en la misma trampa al establecer relaciones causales sin una argumentación suficiente a mi parecer. No estoy criticando la existencia, o no, de la causalidad. Sino más bien la falta de argumentación.
En muchos casos me he quedado preguntándome: ¿y esto por qué? Sin encontrar una respuesta.
El libro también toma una perspectiva algo paternalista y repetitiva que, desde mi punto de vista, le sobra.
Una buena lectura que: - O habría acortado a 100 páginas. - O habría expandido proporcionando una mayor profundidad de las explicaciones.